La vida se complica…

No sé en cuanto a ti, pero yo tengo dilemas todos los días
Algunos _al menos aparentemente_  parecen llevar una vida en que sólo tienen que lidiar con cosas buenas o malas. A mí no me sucede así. Por alguna razón parece que siempre voy a parar al terreno intermedio. Quién sabe si a ti te pasa lo mismo.

Si es así, tipos como nosotros podemos apreciar las frustraciones que con frecuencia experimente Charlie Brown, como las presenta Charlie Schulz en su famosa tira cómica “Peanuts” Como aquella en que Lucy está filosofando mientras Charlie la escucha. Como de costumbre, Lucy tiene la palabra, dando una de sus enigmáticas peroratas.

_Charlie Brown _empieza ella_, la vida es muy parecida a una silla de cubierta (de buque). Algunos la colocan en posición de ver hacia dónde van. Otros, para ver de dónde vienen. Y otros más, para ver dónde están en el momento.
Charlie suspira:
_¡Yo ni siquiera logro desdoblar la mía!

Muchos de nosotros nos identificamos con Charlie. Los dilemas de la vida nos dejan desestabilizados e inseguros. Nos encontramos, como el viejo dicho, entre la espada y la pared.

DILEMAS FAMILIARES

Los dilemas son potencialmente algunos de los más exigentes ladrones del gozo. Estar atascados entre dos posibilidades en que un problema puede resolverse, orientándose en direcciones opuestas… Ah, ¡eso sí es duro! Todos hemos pasado por eso. Pienso que los dilemas caen al menos en tres categorías:

Dilemas volitivos

Un dilema volitivo tiene lugar cuando queremos hacer dos cosas distintas al mismo tiempo.
Las parejas jóvenes que han estado casadas por dos o tres años, a veces menos, con frecuencia están tratando de terminar sus estudios, pero al mismo tiempo están ansiosas  por fundar una familia. ¿Qué hacer en este caso? Empezar a tener hijos significa una mayor presión financiera e incluso un esfuerzo extraordinario para aprovechar el tiempo y resistir el desgaste de energía. Mas el esperar varios años quiere decir que comenzarían ya en los treinta, y ellos preferirían empezar antes. ¿Por cuál decidirse?
Otro dilema volitivo sucede cuando nos sentimos desdichados en nuestra iglesia. El problema se exacerba con el hecho de que hemos sido miembros de ella por muchos años y tenemos allí a nuestros mejores amigos. ¿Nos aguantamos y tratamos de cambiar las cosas, lo cual puede no ser muy promisorio y podría crear resentimientos, o declaramos de manera cortés nuestro desacuerdo y nos vamos?

Dilemas emocionales

Los dilemas emocionales son todavía más intensos. Suceden cuando experimentamos sentimientos encontrados hacia un mismo hecho o suceso.
No hace mucho nuestro hijo menor, Chuck, descubrió que su mascota de mucho tiempo tenía una espantosa enfermedad de la piel. Sasha, una preciosa samoyedo blanca, había sido su perra durante muchos años. Decir que eran inseparables es subestimar el vínculo indisoluble que había entre ellos. Sin importar lo que Chuck intentara _créeme que lo intentó todo_ nada dio resultado. La perra empeoraba sin remedio. Ya se habrán imaginado el dilema. Para evitarle el sufrimiento a Sasha había que sacrificarla… una opción tan dolorosa para Chuck que no podía ni mencionarla.

Si opinan que ése es difícil, ¿qué les parece lidiar con un hijo o hija rebelde? Se ha ido de la casa pero vive una vida que es al mismo tiempo personalmente destructiva y frustrante para ti. Es obvio que una ayuda financiera pudiera ayudar. De hecho, ya te la ha solicitado. ¿Le ayudas o te niegas? Parece tan objetivo, tan simple en el papel, pero pocos dilemas son tan desgarradores.

Dilemas geográficos

Los dilemas geográficos se presentan cuando  deseamos estar en dos lugares al mismo tiempo. Nos encanta vivir donde lo hemos hecho durante años, pero el mudarnos puede significar una notable ventaja económica, sin mencionar la oportunidad de hacer nuevas amistades y disfrutar de un cambio que nos hace falta. El irnos, no obstante, pudiera ser difícil debido a la edad de los chicos (dos de ellos son adolescentes mayores) y las relaciones de mucho tiempo que hemos disfrutado en nuestra iglesia, nuestro vecindario y, especialmente, con nuestros amigos. Sopesamos ambas opciones. Ninguna es ideal, no obstante ambas tienen sus ventajas.

El dilema personal de Pablo

Todo esto nos lleva de nuevo al hombre con quien hemos estado familiarizándonos, Pablo, un prisionero de Roma en su propia casa. Lo hemos visto reaccionar positivamente a sus lamentables circunstancias, y lo hemos aclamado mientras escribía palabras de aliento para sus amigos en Filipos. Ahora nos encontramos identificándonos con su propio dilema personal, que él admite en las familiares palabras:

Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseos de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros. Filipenses 1:21-24.

No caben dudas: el amigo más querido de Pablo, de hecho su más íntimo amigo en la tierra, era Cristo. Nadie significaba más para él; por consiguiente, la idea de estar con Él le producía a Pablo gran alegría. Sus sentimientos podrían ser aquellos tan hermosamente resumidos en un viejo himno:

Jesús es todo para mí,
mi vida, mi gozo, mi todo.
El es mi fortaleza de día en día,
sin El caería…
Jesús es para mí,
no quiero mejor amigo;
confío en El ahora, confiaré cuando
los fugaces días de la vida terminen.
Hermosa vida con tal Amigo;
hermosa vida que no tiene fin
;
eterna vida, eterno gozo.
El es mi Amigo.

Cuando alguien que es eterno y vive en el cielo significa tanto para ti, se crea un ineludible diema: ¡tú quieres estar con El! ¡¡Ahora!! Eso explica por qué Pablo no vaciló en escribir “el morir es ganancia” Sin embargo, su obra en la tierra no había terminado. Dios quería hacer más cosas a través de su siervo, quien estaba entonces bajo arresto domiciliario en Roma. Pablo sabía eso, lo cual causaba el dilema. Estaba entre la espada y la pared, o como él lo planteó: “puesto en estrecho” ¿Cuál era la disyuntiva?

1.- Teniendo deseos de partir y estar con Cristo” (lo cual él consideraba “muchísimo mejor”), y

2.- “Quedar en la carne… por causa de vosotros” (lo cual él admitía era “más necesario”)

Honoratius Bonar indicó la mejor solución a este dilema cuando escribió:

Tu camino, Oh Señor, no el mío,
por más oscuro que parezca!
condúceme con tu propia mano,
escoge el camino para mí.
Ya sea llano o escarpado,
todavía será el mejor;
tortuoso o derecho,
conduce justamente a tu reposo.

No me atrevo a escoger mi suerte;
no lo haría, aun si pudiera;
escoge tú por mí, Dios mío;
para que yo ande correctamente.
El reino que yo busco es tuyo;
así que tuya sea la senda que me lleve a él:
si no me extraviaría
.

Toma tú mi copa, y
con gozo o tristeza llénala,
lo mejor que a ti te parezca;
escoge tú mi bien y mi mal.
Escoge tú mis amigos,
mi enfermedad o salud;
escoge tú mis quehaceres,
mi pobreza o bienestar.

Que no sea mía la elección,
en cosas grandes o chicas;
sé tú mi guía, fortaleza,
mi sabiduría y mi todo.

Para mí, este es el momento preciso para regresar al gran tema de este libro: el gozo. Cuando nos enfrentamos a tales dilemas en la vida y no somos capaces de decidir cuál es la dirección correcta en que debemos ir, si esperamos retener nuestro gozo durante el proceso, tenemos (repito, tenemos) que permitir que el Señor sea nuestro Guía, nuestra Fortaleza, nuestra Sabiduría… ¡nuestro todo! Es muy fácil leer estas palabras, pero muy difícil llevarlas a cabo en medio del dilema. Cuando lo hacemos, sin embargo, es sorprendente cuán apacibles y felices podemos permanecer. El peso está sobre sus hombros, la responsabilidad es suya, la pelota está en su campo, y un inexplicable gozo nos envuelve. Como lo han visto otros, pudiera considerarse que es un gozo desbordante.

Seguro que tal método insólito de lidiar con los dilemas es inusitado _no hay muchos que estén dispuestos a entregarle las riendas a Dios_ y se necesita humildad, otro rasgo raro entre la gente capaz. ¡Pero dará resultado! El Señor es un maestro en hacerse cargo de nuestra confusión y revelarnos la mejor solución posible.

Como Pedro escribió una vez: Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. 1Pedro 5:6,7.

Cuando hacemos esto, El nos da su gozo a cambio de nuestra ansiedad. ¡Qué trato! Entonces, mientras El obra en las cosas y nos aclara qué paso debemos dar de inmediato, podemos relajarnos, descargar la tensión, y reir otra vez.

Esto es extremadamente difícil para las personalidades del tipo A. Si por casualidad uno es más inteligente que la persona común, le es todavía más difícil. Y si uno es de los individuos supercompetentes de los yo-puedo-arreglármelas, que tienden a ser apasionados e impacientes, el soltar las riendas y permitir que Dios tome el mando será uno de los retos más extraordinarios de su vida. Pero te apremio: ¡hazlo! Oblígate a confiar en Otro que es mucho más capaz e inteligente y responsable de lo que tú (o mil como tú) pudieras ser jamás. Y mientras tanto, ¡disfruta!

Debido a que yo era mucho más vehemente y exigente (especialmente conmigo mismo), buscaba lecturas que me ayudaran a calmarme los ánimos…

NUESTRA REACCION PERSONAL

De todas las cosas que hemos estado reflexionando en este capítulo emergen dos principios concluyentes:

- El tomar decisiones correctas en medio de los dilemas nos obliga a replantear nuestras prioridades.
No hay como los dilemas para hacernos regresar a los fundamentos de lo que consideramos esencial. Feliz el que haga a un lado la ambición egoísta y la preferencia personal en favor de la voluntad y la dirección de Dios. – Escoger las prioridades correctas nos fuerza a reconsiderar la importancia de Cristo en nuestras vidas. Hay muchas voces hoy en día. Algunas gritan, muchas son persuasivas y unas pocas son en extremo convincentes. Puede resultar abrumador. Si escuchas bastante tiempo, puedes sentirte tentado a lanzar tu fe por la ventana, cuidarte sólo a ti mismo, dejar que tus glándulas te guíen y escoger lo mejor para ti. Al principio sin duda sentirás un torrente de placer y satisfacción. Pero al final terminarás decepcionado y desilusionado.
..

Voy a retarte a mantener una perspectiva eterna, aun cuando estés en minoría, aun cuando estés rodeado por hordas de individuos encauzados hacia el éxito que te apremien para que hagas caso omiso de tu conciencia y eches mano de todo lo que puedas ahora. ¿Quieres gozo? ¿Deseas realmente lo mejor? considérate simplemente una persona fuera de lugar y marcha en pos de Jesús. La suya es la senda más confiable que se puede seguir cuando la vida se complica. Tendrá sus momentos duros, pero nunca lo lamentarás.

Algún día glorioso, puedes creerme, mirarás al dilema que ahora te tiene tan turbado… y finalmente lograrás desdoblar la silla de cubierta. Entonces te recostarás en ella y te reirás a carcajadas.

Del libro: Sonrie otra vez. Charles Swindoll

La ley del talión enmendada

Oíste que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente (Ex. 21:24; Lev. 24:20; Dt. 19:21)
Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; (Pr. 24:29; Lc. 6:29; Ro. 12:17,19; 1Co. 6:7; 1Pe. 3:9)
Y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; (1Co.6:7: 1Pe.3:9)
y cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.
Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses (Dt. 15:8; Lc. 6:30)

La ley del amor

Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. (Lv.19:18; Dt.23:6; Sal.41:10)
Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; (Ro.12:14; Hch.7:20; 1Co.4:12; 1Pe.2:23)
para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. (Job 25:3) Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen lo mismo los publicanos?
Y si saludáis
a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis demás? ¿No hacen también así los gentiles?
Sed, pues,
vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. (Lv.19:2: Col.1:28: Stg.1:4)

Biblia de Liderazgo con notas de John Maxwell. Mateo 5:38-48.

“Resistir al malo” es devolver mal por mal; la ley del talión y la del corazón humano es devolver al instante una bofetada o una injuria cualquiera que se recibe. Jesús quiere, y sus apóstoles más tarde (Rom.12:17,19; 1Pedro 3:9) que en lugar de ejercer así la venganza, el cristiano sufra más bien una nueva injuria, y eso es lo que debe entenderse por presentar la otra mejilla (Juan 18:22). Hacer de este precepto un principio de moral social, sería incitar al malo, dándole ocasión de hacer más mal.

“Su sol” “¡Magnífico apelativo! Él mismo ha hecho el sol y lo gobierna, y lo tiene en su solo poder” Béngel
Los
beneficios de Dios en la creación, aún para con sus enemigos, son ofrecidos a nuestra imitación.

Después de haber motivado el amor a los enemigos (V.44) por la obligación de ser hijos de Padre, Jesús presenta un segundo motivo en favor del mismo precepto: Amar a los que nos aman es natural al corazón del hombre y no podría pretender una recompensa. Los publicanos mismo lo hacen. Los judíos odiaban y despreciaban a estos hombres que se habían puesto al servicio del dominio romano para recaudar impuestos detestados, y que lo hacían a menudo con rigidez e injusticia. Por eso en loe Evangelios son nombrados junto con los pecadores más difamados.

“Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso” Es cierto que el amor, sobre todo el amor divino derramado en el corazón, ni conoce ni quiere límites, tiende a una perfección cada vez más ideal y más completa. La meta así colocada por el Salvador ante los ojos de sus discípulos es aún bastante sublime para espantar su debilidad. Les conviene recordar la oración de San Agustín: “Da lo que ordenas, Señor, y ordena lo que quieres”

Comentario del Nuevo Testamento. Evangelios Sinópticos. Tomo1.

El Rey y la ley mosaica, 5:17-48.

El Rey cumplió la ley, confirmando y enfatizando su significado espiritual más profundo. Al hacerse esto, condenó a todos los hombres naturales, no renovados espiritualmente, y mostró que el reino de los cielos será establecido sólo a través de un Rey que debe también ser el Salvador de quienes serán sus ciudadanos. Sólo así podrán gozar de la justicia, el amor y la perfección que aquí decribe el Rey. Ese día llegará plenamente con su segunda venida, cuando vendrá el reino y se hará la voluntad del Rey en la tiera como en el cielo (Mateo 6:10).

El mensaje de la Biblia. Merrill F. Unger.

¡Aprenda a surfear la comunicación!

Es fácil concluir que quienes proveen a los antivalores con armas efectivas, así como también aquellos que desean seguir manteniendo llenas sus arcas a costa de las vidas ajenas, estudian día y noche para desempeñarse como expertos en un buen manejo de la comunicación.

¿Por qué quienes deseamos hacer el trabajo opuesto con frecuencia despreciamos ese poder y entregamos mansamente nuestro cuello al hacha del verdugo? ¿No sería más inteligente modernizarse y dedicarle un tiempo a desarrollar mejores técnicas de comunicación? En este caso, la imagen de la tabla y el surfista lo que le quiere decir es que aprenda a comunicarse con sus educando.

Desde mi puesto de escritura, puedo ya escuchar la aguda crítica de un lector excéptico que, al leer lo anterior, se cruzará de brazos diciendo: “¿Aprender a comunicarme? Comunicarme es los que hago todos los días y a cada momento y seguro no me ha servido de mucho”

Tal vez, si esta es su argumentación, haya de concederle un porcentaje de razón en cuanto a la primera parte de ella, puesto que algo que no podemos dejar de hacer los humanos es comunicarnos. No obstante, es preciso aclarar que cuando aquí mencionamos el tema de la comunicación no nos referimos a esas conversaciones que tenemos cotidianamente sobre el tiempo, el tráfico o las noticias de la mañana; o a los “sabios” consejos que repartimos a la hora del desayuno, sino a hacer uso de un sistema de transmisión e intercambio de la información razonado, planificado y eficiente.

Si excusa el lector mi atrevimiento, tengo profundas reservas acerca del dominio efectivo de esa habilidad por parte de la mayoría de quienes afirman hacer uso cotidiano de ella, tal como la acabamos de definir. Particularmente, cuando la interacción se realiza entre personas vinculadas afectivamente, la distorción causada por los elementos emocionales es equivalentes a la que ocurre cuando tratamos de dictar una clase sobre el Teorema de Pitágoras en medio de una sabana azotada por un torrencial aguacero. Es lógico antcipar la confusión que se producirá en lo tratado y, seguramente, bajo los efectos de la neumonía resultante, desearemos que el dichoso teorema, con sus conclusiones y todo, se vaya al mismo Infierno.

Por eso, tal vez lo más sensato sea reconocer con humildad que, en más ocasiones de las que creemos, los humanos no hacemos más que gritar en medio de una lluvia de sonidos inútiles, en lugar de conectarnos correctamente con nuestros semejantes, definiendo el sentido y la meta de la comunicación.

Paul Watzlawick, uno de los fundadores de la llamada Escuela de Palo Alto, en California, nos ofrece un buen paraguas para guarecernos del diluvio confusional y fortalecer nuestras estrategias. Tomemos para comenzar, uno de los conceptos que menciona el científico en su famoso libro Cambio.

 

Técnica de recodificación o “reenmarcación” de los mensajes

 

Con esta designación, Watzlawick se refiere a que todo mensaje o trozo de comunicación contiene una estructura lógica particular, la cual es susceptible de ser modificada para designarle otro significado distinto al que originalmente se le había dado. Al hacer esto, toda la configuración se transforma y el resultado puede ser completamente distinto al que se esperaba en un principio.

Como tal vez sea algo complicado explicar este mecanismo sin ejemplificarlo, me permitiré tomar una muestra del excelente trabajo que hacía, a este respecto, una madre con quien tuve oportunidad de trabajar en un momenti dado.

La buena señora _a quien llamaremos S_ tenía dos hijos. Uno de ellos, A, era bastante ordenado, estudioso y, en general, no daba motivos para mayores preocupaciones. Su hermano B, por el contrario, vivía creando problemas amparado en la queja articial de que no era bien tratado por la familia, simplemente por el hecho de ser de menos edad.

Según la versión de las cosas del menor, al mayor se le permitía absolutamente todo, mientras que a él se le reprimía o se le castigaba injustamente (ser objeto de “injusticias” es una de las banderas de lucha más frecuentes en la adolescencia). Apoyado por tal convicción, a menudo B se mostraba hostil con todo el mundo, pero atacaba con especial saña al hermano, a quien hacía objeto de descalificaciones e insultos que solían desembocar en riñas absurdas y a veces hasta violentas entre ellas.

Desesperada la señora S por advertir el extremo resentimiento de su hijo, quien además daba signos de sentirse cómodo y aceptado en un grupo de amigos nada recomendables, optó por una táctica más razonable que las reprimendas a las que hasta entonces ambos padres acostumbraban recurrir.

En un momento en el cual B comenzó a molestar a A cambiándole arbitrariamente el canal del televisor y lanzándole piezas de Lego a la cabeza para distraer la atención que quería poner en su programa, la madre se acercó diciéndole a su hijo A que no interpretara tal actitud como agresiva o poco amistosa. Adoptando una actitud altamente comprensiva le apuntó que, según la observación que ella había realizado en los últimos tiempos, su hermano lo admiraba sobremanera y solo deseaba estar cerca de él, aun cuando fuera molestándolo. Todas sus acciones de fastidiarlo no eran más que síntomas de un aprecio y de una necesidad de tenerlo cerca que no hallaba otra forma de demostrar.

Lógicamente el menor, al escuchar tales palabras, reforzó su actitud burlona y desafiante, la cual ahora incluía también a la señora S.

Sin mostrarse alterada, la madre codificó aquel comportamiento como una raificación de la anteriormente expuesto, dejando establecido que era agrediendo de aquella triste forma como el muchacho mostraba su profundo afecto frustrado. Acto seguido, se dirigió a él asegurándole que ya todos en casa habían entendido el mensaje y que, al igual que su hermano mayor, le amaban y ahora entendían que en verdad lo habían descuidado un poco; pero que de allí en adelante comenzaría a haber cambios en sus actuaciones y todos les demostrarían más eficientemente el cariño que le profesaban.

Vale decir que su hábil discurso estaba desprovisto de cualquier signo de ironía o manipulación. La señora S pronunciaba cada palabra dando genuinas e inequívocas muestras de honestidad. Al considerar que ya su parlamento había concluido, se aproximó al muchacho con los brazos extendidos como para darle un abrazo, con lo que logró que este saliera disparado por la puerta para alejarse de la nueva y extraña actitud que ya comenzaba a complicarle la vida.

Unos cuantos ensayos más de esta nueva política fueron suficiente para que comenzaran a notarse cambios importantes en la conducta de B. Tanto la madre como los restantes miembros de la familia, aleccionados por ella, cambiaron los reproches y los castigos que se le aplicaban a su comportamiento molesto por demostraciones cordiales que no cedían ante las expresiones de rechazo de parte del joven.

A las pocas semanas de aquel tratamiento aplicado en forma sistemática, la situación se había vuelto más manejable y, con el tiempo, el muchacho se pudo ir integrando al grupo familiar dentro de un estilo más ordenado y gratificante para todos.

Fin de mi relato.

Preguntémonos ahora: ¿qué hizo la señora para movilizar el cambio en este caso? La respuesta es sencilla. Ella no escogió la conducta habitual que recomienda el manual de padres del siglo XV, como es regañar, castigar o humillar al hijo y mucho menos mesarse los cabellos, esparciendo por doquier la semilla del mea culpa. Su habilidad consistió en cambiar el significado de la actitud negativa, dándole una connotación contraria a aquella que B dseaba transmitir.

Pero examinemos con más detalle todavía la estructura central de esa estrategia exitosa. Los elementos básicos _inconscientes tal vez_ que sostenían la conducta previa del hijo menor como su himno de batalla eran los siguientes:

“Voy a crear la idea de que no me siento querido (lo cual no era cierto) por ser el menor de edad”

“Basado en esta premisa, ataco a mi hermano, por considerarlo el preferido de todos y alguien que me roba el puesto que deseo. De ese modo, me salgo con la mía en el plan de víctima de una injusticia y termino por hacer lo que me plazca sin que me estorben”

“Si mi comportamiento molesto y desafiante de los valores familiares es reprimido o censurado, mi protesta pasa a ser aún más justificada y, puedo identificarme con los pares desadaptados que encuentro en la calle o en el colegio”

De manera muy inteligente, la madre atacó simultáneamente cada uno de estos puntos con solo afirmar que el joven no tenía malas, sino buenas intenciones y que no era él quien tenía que cambiar, sino el resto de la familia.

Sin dejar lugar para las dudas, expuso a quienes compartían aquella pesadilla su convicción de que, a pesar de que B usaba un estilo equivocado, su motivación tenía un fondo positivo: una admiración  por su hermano y un deseo de sentirse mas aceptable como un ser amado. Al muchacho problemático, por su parte, le dejó claro que se le consideraba un buen chico y que no era rechazado en absoluto, puesto que en casa estaban preocupados y dispuesto a ayudarle.

Mediante la aplicación de la estrategia elegida, la madre quedaba en dos posiciones positivas. Por un lado, si su hijo aceptaba sus planteamientos, era muy posible que modificara la actitud molesta, en vista de que no encontraría ningún “canto patriótico” en el cual apoyarse. Por otro lado, si decidía continuar comportándose como lo venía haciendo, le daría a ella la razón en su formulación del problema y los familiares insistirían entonces, atosigándole con charlas redentoras y frecuentes demostraciones amorosas.

Podemos apreciar en este caso el cambio de significado de un mensaje negativo hacia uno positivo mediante una técnica que no lo combate frontalmente _como quien camina de pecho abierto contra las olas_ sino usando los mismos esquemas del “enemigo” en sentido contrario, al estilo de los surfistas más hábiles.

La recodificación tiene como efecto principal despojar el mensaje de la significación original, evitando así las confrontaciones que se darían si uno permanece en el campo previamente determinado por el emisor.

 

Del libro: ¿Y cuándo ganan los buenos? de César Landaeta.

Oración de un anciano

En ti, oh Jehová, me he refugiado; no sea yo avergonzado jamás.

Socórreme y líbrame en tu justicia; inclina tu oído y sálvame.

Sé para mí una roca de refugio, adonde recurra yo continuamente.

Tú has dado mandamiento para salvarme, porque tú eres mi roca y fortaleza.

Dios mío, líbrame de la mano del impío, de la mano del perverso y violento.

Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza, Seguridad mía desde mi juventud.

En ti he sido sustentado desde el vientre; de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó;

De ti será siempre mi alabanza.

Como prodigio he sido a muchos, y tú mi refugio fuerte.

Sea llena mi boca de tu alabanza, de tu gloria todo el día.

No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.

Porque mis enemigos hablan de mí, y los que acechan mi alma consultaron juntamente, diciendo:

Dios lo ha desamparado; perseguidle y tomadle, porque no hay quien le libre.

Oh Dios, no te alejes de mí; Dios mío, acude pronto en mi socorro.

Sean avergonzados y perezcan los adversarios de mi alma; sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que mi mal buscan.

Mas yo esperaré siempre, y te alabaré más y más.

Mi boca publicará tu justicia y tus hechos de salvación todo el día, aunque no sé su número.

Vendré a los hechos poderosos de Jehová el Señor;

Haré memoria de tu justicia, de la tuya sola.

Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud, y hasta ahora he manifestado tus maravillas.

Aún en la vejez y en las canas, oh Dios, no me desampares, hasta que anuncie tu poder a la posteridad, y tu potencia a todos los que han de venir, y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso.

Tú has hecho grandes cosas; oh Dios, ¿Quién como tú?

Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, volverás a darme vida, y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.

Aumentarás mi grandeza, y volverás a consolarme.

Asimismo yo te alabaré con instrumento de salterio, oh Dios mío; de verdad cantaré a ti en el arpa, oh Santo de Israel.

Mis labios se alegrarán cuando cante a ti, y mi alma, la cual redimiste.

Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día; por cuanto han sido avergonzados, por cuanto han sido confundidos los que mi mal procuraban.

Salmo 71 Reina-Valera. Revisión 1960. Santa Biblia.

Sólo era una máscara…

Acabo de terminar de leer el libro EL CANDOR DEL PADRE BROWN de G. K. Chesterton. Encontré varias frases conocidas de él; y eso me encanta: saber de qué libro proceden.

Uno de los casos que me llamó la atención fue el titulado: Los tres instrumentos de la muerte. Se trata de un hombre que vivía de una manera en su casa, y otra muy diferente con las personas de fuera y varios se culparon de su muerte.

Se pueden encontrar frases como:

* “Había algo de incongruente y absurdo en la idea de que una figura tan agradable y popular tuviera la menor relación con la violencia secreta del asesinato”

* “Aquel era el más seriamente alegre de todos los hijos de los hombre”

* “Royce era un irlandés de nacimiento, y pertenecía a esa casta de católicos accidentales que sólo se acuerdan de su religión en los malos trances”

* “El era muy alegre. Pero, ¿comunicó a los demás su alegría? Francamente, había en esa casa alguna persona alegre, fuera de él?

* ” … aquella casa era deprimente”

* “No es seguro que la alegría de Armstrong haya sido alegre… para los demás”

* “_A usted le parece que la alegría de uno es desagradable a los demás?

* ” _A la gente le agrada la risa frecuente; pero no creo que le agrade la sonrisa perenne. La alegría sin humorismo es cosa muy cansada”

* “La vida privada es más importante que la reputación pública”

* “_Y su Religión de la Alegría…!”

* “_Es una religión muy cruel _dijo el sacerdote mirando por la ventana. ¡Que no haya podido él llorar un poco, como antes habían llorado sus padres! Sus planos mentales se endurecieron, sus opiniones se volvieron cada vez más frías. Bajo la alegre máscara se escondía el espíritu hueco de un ateo. Finalmente para conservar ante el público su alegría profesional, volvió a la embriaguez, que había abandonado hacía tanto tiempo. Pero las bebidas alcohólicas son terribles para un abstemio sincero, porque le producen  visiones de ese infierno psicológico contra el cual trata de poner en guardia a los demás. Pronto el pobre Mr. Armstrong se encontró hundido en ese infierno…”

 

Este relato me hizo recordar la historia de muchos, incluyendo la nuestra. Muchas veces se recurre a una máscara de alegría, de bondad, de justicia, de paz, de amor, de mansedumbre, etc. Cuando lo que le queremos gritar al mundo es que somos todo lo contrario de lo que aparentamos, pero tememos al rechazo y la exclusión. Lo que el ser humano más teme es quedarse solo y abandonado. por eso hace cualquier cosa que le pidan para pertenecer a cualquier grupo que le ponga alguna condiciones para ser aceptado y reconocido como parte de esa familia.

Hay muchos lobos disfrazados de oveja buscando a quién engañar para luego esclavizar, pero hay otros que se disfrazan para que no vean sus debilidades y se burlen o rechacen. Tanto unos como otros se hacen daño y le hacen daño a los demás.

El momento de la muerte de una persona dice mucho de cómo fue su vida. Ese es el pase de factura de la vida. Algunos mueren tranquilos porque hicieron las pases con su Creador, otro se niegan hasta el último momento a entregar el espíritu que Dios le otorgó para que viviera un poco de tiempo en la tierra y ejercitaran su libre albedrío. Por tanto, no es lógico que una persona que ha sido alegre, amorosa, generosa con todo el mundo tenga una muerte brusca. Solamente las personas más allegadas conocen en realidad cómo es una persona. Muchas veces por vergüenza de que se sepa cómo es en realidad, le tapan todo y lo arreglan todo, pero eso es un gran desgaste emocional y espiritual que los hace sufrir a solas y muchas  veces, a falta de Dios, recurren a los vicios para ocultar su padecer.

Una de las cosas que hace Dios, cuando clamamos a él, es enfrentarnos con nosotros mismos, sin caretas, sin máscaras, sin excusas. Al darnos cuenta de la verdad una de las cosas que hacemos es llorar como un niño, porque así nos sentimos. Pero hemos encontrado a ese Padre, el Padre Celestial, que tanto habíamos estado buscando tanto hombres como mujeres. Hasta que uno no tiene un encuentro con la Verdad, seguiremos cambiando de máscaras, y cada vez se harán más y más costoso mantenerlas. La vida se nos va en ello. Pero Dios está muy interesado en que vayamos a él, voluntariamente, para liberarnos de esa pesada carga de vivir de apariencias, de no ser nosotros mismos en nuestros hogares primeramente, y luego con los de afuera. Un encuentro personal con Dios, a través de su Hijo Jesucristo, hace que se caiga toda máscara porque descubrimos lo valioso que somos para Dios, y que tenemos un propósito de vida. Cuando vengan los problemas, porque van a venir, sabemos a Quién recurrir por ayuda y socorro, y la recibiremos, como sucedió aquel día que Él se nos reveló. Nos ayuda bastante recordar las misericordias con las cuales Dios nos ha socorrido anteriormente. “De las misericordias de Jehová haré memoria…” (Isaías 63:7) “Tú eres nuestro Padre, si bien Abraham nos ignora, e Israel no nos conoce; tú, oh Jehová, eres nuestro Padre; nuestro Redentor perpetuo es tu Nombre” (Isaías 63:16) Estos dos versos bíblicos hablan del clamor de pueblo de Israel cuando fueron llevados cautivos a Babilonia. Estaban totalmente desamparados de todo y de todos, pero aún así, ellos sabían que por lo menos Dios si los ayudaría, a pesar de ellos haberse volacado a los ídolos y darle la espalda. Otro salmo dice: “Aunque mi papá y mi mamá me abandonen, Jehová me recogerá” (Salmo 27:10)

El personaje de esta historia usaba la máscara de la alegría, otros usan la generosidad para con los de afuera y en su casa se padece necesidad porque no han sido incluidos en el proyecto de vida de esa persona. Lo más duro es cuando esa persona es un “representante de Dios”. Ellos salen al llamado de cualquiera allá afuera, pero si su hijo les pide que lo vaya a buscar en el carro porque hay algún problema en el transporte, no lo hacen. Tiene para ayudar a cualquiera allá afuera, pero dentro de su casa se pasa hambre y necesidades. Al final ese joven o esa jovencita le echa la culpa a Dios, y ha sido su padre o su madre quien no ha sido buen/a administrador/a de los bienes que Dios le dio.

También podemos ver que algunas personas viven como si Dios no existiera, pero cuando pasan por problemas difíciles es que le piden ayuda; la reciben, y luego se vuelven a olvidar de Dios. Esto ocurre muchas veces en hogares donde desde pequeños los niños están oyendo acerca de Dios. Al crecer no se sienten comprometidos con Dios, sino que piensan “ese es el Dios de mis padres” Y se levantan generaciones que no conocen a Dios personalmente, y recurren a los ídolos que se adoran alrededor.

Toda religión es cruel cuando sólo se compone de rituales que se tienen que hacer para mantener calmado a un dios que lanzará castigos sobre aquellos que no le obedecen.

El Dios de la Biblia es un Dios de amor, aunque muchas veces lo vemos enojado por la conducta depravada de su pueblo.

A mí me gusta hablarle a las personas con ejemplos de la vida misma. Porque a nosotros nos gusta separar las cosas y olvidamos que somos un todo espiritual, emocional y físicamente. Si algo ocurre en uno de esos campos afectará a los otros.

Un ejemplo sería preguntarle a una persona cómo se siente él o ella si descubre que alguien que decía amarle y lo trataba con cariño sólo para sacar provecho de ella? Es espantoso descubrir que eso que le decía a ella se lo decía también a otras personas, que sacó provecho de todas, y de eso vivía. Así le hacemos a Dios cuando rendimos culto y honor a la criatura en vez de a Dios. Y lo peor que Dios ve en esta práctica y conducta es que terminan adorando demonios que le piden a la gente sacrificios hasta de sus propios hijos, cosas que el Dios vivo, santo y verdadero aborrece.

Otros sienten odio hacia Dios porque no lo han podido convertir en su Genio personal que le concede todos sus deseos. Si uno le pregunta a uno que se ha declarado ateo, por qué no cree en Dios, le dirá que él le pidió con todo su corazón a Dios que un ser querido no muriera, y siempre se murió. Se nos olvida que Dios nos dio esta vida terrenal por un poco de tiempo, para realizar ciertas actividades con los dones y las fuerzas que el mismo Dios nos da y debemos partir de este mundo. No vivimos para siempre en este cuerpo porque nosotros mismos decidimos morir: la paga del pecado es muerte. Jesucristo fue el que le dijo a la muerte: Muerte, Yo seré tu Muerte! El resucitó y está sentado a la diestra de Dios Padre intercediendo por cada uno de los que han puesto su confianza para vida eterna en él. Cuando uno no tiene comunión personal con este Fiel Amigo, la depresión, la tribulación, la persecución, el hambre, la desnudez o cualquier otro peligro nos hace tomar muy malas decisiones. Nuestro Señor está interesado en guiarnos paso a paso hacia nuestra libertad. Y después de ser zarandeados como a trigo, después de ser probados, atribulados, nos volvemos a levantar para seguir llevando las Buenas Nuevas de salvación a todo aquel que encontremos en nuestro camino, con la ayuda de nuestro Señor Jesucristo a quien sea la gloria y el honor por siempre. Amén.

Jesús visita a Marta y María

Aconteció que, yendo de camino, entró en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.
Esta tenía una hermana llamada María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra.
Marta, en cambio, se preocupaba por muchos quehaceres y, acercándose, dijo:
_Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.
Respondiendo Jesús, le dijo:
_Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero solo una cosa es necesaria, y María a escogido la buena parte, la cual no le será quitada.

Lucas 10:38-41 RV95

Al estar aquí

Al estar en la presencia de tu divinidad
y al contemplar la hermosura de tu santidad,
mi espíritu se alegra en tu majestad
Te adoro a tí… te adoro a tí.

Cuando veo la grandeza de tu dulce amor
y compruebo la pureza de tu corazón,
mi espíritu se alegra en tu majestad
Te adoro a tí… te adoro a tí.

CORO:
Y al estar aquí delante de ti te adoraré.
Postrado ante tí mi corazón te adora oh Dios.
Y siempre quiero estar para adorar y contemplar tu santidad.
Te adoro a tí Señor, te adoro a tí.

Marcos Witt

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