La frustración del falso yo

Desde el lugar de nuestras heridas construimos un falso yo. Encontramos algunos dones que nos funcionan e intentamos vivir a expensas de ellos. Stuart descubrió que era bueno en matemáticas y ciencia. Cerró su corazón y gastó todas sus energás perfeccionando su imagen “Spock”. Allí en la academia, estaba seguro, también se le reconocía y se le recompensaba. Alex era bueno en deportes y en toda la imagen de macho, se convirtió en un animal que comía vidrios. Stan se volvió el tipo más agradable que usted puede conocer. “En la historia de mi vida _admitió_, quiero ser como el tipo bueno”. Yo me volví un perfeccionista hostigante; allí en mi perfección encontré seguridad y reconocimiento. Brenan Manning confesó: “Cuando tenía ocho años, el impostor, o falso yo, nació como una defensa contra el dolor. El impostor interior susurraba: Brenan no seas más como tu verdadero yo porque a nadie le gusta como eres. Invéntate un nuevo yo que todo el mundo admirará, y nadie lo sabrá”. Examine la frase clave “como una defensa contra el dolor”, como un modo de salvarse a sí mismo. El impostor es nuestro plan de salvación.

Por tanto, Dios debe llevarse todo. Esto ocurre a menudo al principio de nuestro viaje de iniciación. Él frustra nuestro plan de salvación, hace añicos el falso yo. En el capítulo anterior le conté el plan de Brad para su redención personal: pertenecería al “grupo de adentro”. Él no renunciaría, incluso después de fallar varias veces, quebrantando su corazón una y otra vez. Sencillamente pensaba que estaba privado de propósito; si encontraba el grupo correcto, entonces su plan funcionaría. Es difícil renunciar a nuestro plan de redención; este se adhiere a nuestros corazones como un pulpo. Por consiguiente ¿qué hizo Dios por Brad? Se llevó el plan de él. El Señor llevó a Brad al punto en que pensó haber encontrado el grupo, y entonces le impidió que lo manipulara a su manera. Brad me escribió una carta para describir por lo que estaba pasando:

Dios se lo ha llevado todo; me ha desnudado de todas las cosas que usaba para ganar la admiración de la gente. Sabía lo que Él estaba planeando. Me puso en un lugar donde salieron las más profundas heridas y flechas del corazón (y pecados). Mientras lloraba porque aparecieran todas estas imágenes de aquello a lo que deseaba pertenecer (orador, consejero, en un grupo), fue como si Jesús me pidiera que renunciara a todo aquello. Lo que salió de mi corazón fue sorprendente: increíble temor, además de la imagen de nunca obtener estas cosas. Una frase  surgió en mi corazón: ¡Quieres que muera! Si renuncio a eso, entonces nunca perteneceré ni seré alguien. ¡Me estás pidiendo que muera!” Esta había sido mi esperanza de salvación.

¿Por qué Dios haría algo tan cruel? ¿Por qué haría algo tan terrible como herirnos en el lugar de nuestra herida más profunda? Jesús nos advirtió que “todo el que quiera salvar su vida, la perderá” (Lucas 9:24). Cristo no usa aquí la palabra bios; no habla de nuestra vida física. El pasaje no se trata de intentar salvar su pellejo al eludir el martirio o algo parecido. La palabra que Cristo usa para vida es psiquis, la palabra para nuestra alma, nuestro yo interior, nuestro corazón. Él dice que las cosas que hacemos para salvar nuestra psiquis, nuestro yo, esos planes para salvar y proteger nuestra vida interior, son cosas que en realidad nos destruirán. “Hay caminos que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte”(Proverbios 16;25)
El falso yo, nuestro plan de redención, nos parece muy correcto. Nos protege del dolor y nos asegura un poco de amor y admiración. Pero el falso yo es una mentira; el dolor total se levanta en el fingimiento. Es una trampa mortal. Dios nos ama demasiado para dejarnos allí. Por consiguiente, nos frustra de muchas maneras distintas. Para llevar a un hombre dentro de su herida, de tal modo que pueda sanarla y comenzar la liberación del verdadero yo, Dios frustará el falso yo. A fin de darle vida, él sacará todo en lo que usted se ha apoyado. En la película, El Natural, Robert Redford es un jugador de béisbol llamado Roy Hobbs, quizás el jugador de béisbol más dotado de todos los tiempos. Es un muchacho maravilla de secundaria, un talento natural que logra una prueba para las ligas mayores. Pero sus sueños de una carrera profesional se tronchan cuando lo sentencian equivocadamente a prisión por asesinato. Años después, un envejecido Hobbs obtiene una segunda oportunidad. Es contratado por los Caballeros de Nueva York, el peor equipo de la liga. Sin embargo, por medio de su don increíble, que no se afectó con los años, lleva a los caballeros de la ignominia a las finales por el banderín de la Liga Nacional. Cohesiona al equipo, y se vuelve el centro de sus esperanzas y sueños.
El climax de la película es el partido por el campeonato. Es la parte baja de la novena entrada; el marcador está Pittsburg 2, Caballeros 0. Los Caballeros tiene dos “outs”; hay un hombre en primera y en tercera cuando Hobbs entra a batear. Él es la única esperanza; este es su momento. Bueno, hay algo que usted debe saber; algo absolutamente crucial para la historia. Aún desde sus días en el colegio, Hobbs ha jugado con un bate que hizo él mismo del centro de un árbol que tumbó un rayo en el jardín frontal.. Grabado con fuego en el bate hay un relámpago y las palabras “muchacho maravilla”. Ese bate es el símbolo de su grandeza, su talento. Nunca ha jugado con otro bate. Con “muchacho maravilla” firmemente agarrado, Hobbs entra a batear. Falló el primer intento, luego bateó un “foul”, una bola alta y detrás del diamante. Su tercer intento fue un golpe sólido hacia la línea de primera base, parecía un jonrón, pero también fue “foul”. Cuando Hobbs regresa a la base, ve su bate tirado allí… en pedazos. Se hizo añicos al pegarle a la anterior bola.
Este es el momento crítico en la vida de un hombre, cuando todo con lo que ha contado se viene abajo, cuando su bate dorado se rompe en pedazos. Sus inversiones fallan, su compañía lo deja ir, su iglesia lo rechaza, lo ataca una enfermedad, su esposa se va, su hija aparece embarazada. ¿Qué debe hacer? ¿Seguirá en el partido? ¿Regresará al “dogout” sinténdose poca cosa? ¿Se levantará para intentar volver a juntar las cosas, como muchos hombres hacen?. La verdadera prueba de un hombre, el principio de su redención, comienza de veras cuando ya no puede confiar en lo que ha usado toda su vida. El verdadero viaje empieza cuando falla el falso yo. Transcurre un momento que parece una eternidad mientras Hobbs está allí, sosteniendo los pedazos rotos, contemplando el daño. El bate no tiene arreglo. Entonces dice al muchacho de los bates: “Bobby, escógeme un bate ganador”. Hobbs permanece en el partido y batea un jonrón para ganar la serie.
Dios también nos quitará el “bate”. Hará algo para frustrar el falso yo. Stuart se “salvó” a sí mismo volviéndose insensible. El año pasado su esposa lo dejó. Se hartó de las dos dimensiones existenciales de su marido. ¿Qué mujer quiere estar casada con “Spock? Alex sufrió hace poco una serie de ataques de pánico que casi lo incapacitaron para salir de su casa. La construcción del falso macho cayó a tierra. Al principio nadie podía creerlo. Alex no lo podía creer. Él era invencible, el tipo más fuerte que pueda conocer. Pero estaba todo construido como una defensa contra la herida. Nuestra pérdida no necesariamente tiene que ser algo tan dramático. Un hombre podría sólo despertar un día para encontrarse perdido, perdido como Dante se describía: “En medio del camino de mi vida, desperté en un bosque oscuro, donde el verdadero sendero estaba totalmente perdido”. Este fue el momento crucial en mi vida.

Cuando era joven fui a Washington D.C., para intentar hacer algo, para probar algo, establecer credibilidad. Lo deplorable del asunto fue que triunfé. Mi talento funcionó en mi contra al hacerse evidente a través de mí. Me reconocieron y me premiaron. Pero sentí toda la experiencia como un acto de supervivencia, no como algo que fluía de un centro profundo sino como algo que debía probar, vencer, sujetar. Como dijera Manning de su impostor interior. “Estudié duro, saqué notas excelentes, gané una beca para la universidad y todo momento despierto fue acechado por el terror del abandono y la sensación de que allí no había nadie para mí” Al final de los dos años desperté una mañana y comprendí que odiaba mi vida”

¡Cuanta ayuda brindas a quienes han de aprender!
A unos una úlcera dolorosa, a algunos un corazón acabado
A otros un cansancio peor que cualquier dolor
A unos una angustia, temor, ciega preocupación
Locura a algunos, a otros el violento dardo
De muerte horrible que aun sigue cuando ellos vuelven
A otros un hambre que no partirá

A algunos les das una profunda falta de descanso… un escarnio
De todo lo que son o ven en la tierra
Una mirada, a la noche oscura y la clara alborada
Como en una tierra de vacío y muerte
A unos una amarga tristeza, a otros la pestilencia
De amor menospreciado… de enferma disolución
A otros un corazón helado, ah, ¡peor que cualquier cosa!

Los mensajeros de Satanás piensan estropear
Pero hacen (llevando el alma de falsedad a lealtad)
A ti, el reconciliador, el único real
En quien sólo el sería y el es se encuentran
(George MacDonald, Diario de un alma vieja)

Este es un momento muy peligroso, cuando parece que Dios se pone contra todo lo que ha tenido significado de vida para nosotros. Satanás espía esta oportunidad y salta a acusar a Dios en nuestros corazones. Mira, dice, Dios está enojado contigo, está desilusionado. Si te amara haría las cosas más suaves. Como ves, no quiere lo mejor para ti. El enemigo siempre nos tienta hacia el control, para recuperar y reconstruir el falso yo. Debemos recordar que es por amor que Dios frustra a nuestro impostor. Hebreos 12:5-6 nos recuerda que es al hijo a quien Dios disciplina, por tanto, no se descorazone.
El Señor nos frustra para salvarnos. Creemos que esto nos destruirá pero ocurre lo contrario: debemos ser salvados de lo que nos destruirá de verdad. Si hemos de caminar con él en nuestro viaje de iniciación masculina, debemos alejarnos del falso yo, derribarlo, renunciar a él de modo voluntario. Parece una locura, parece sumamente vulnerable. Brad ha dejado de buscar el grupo. Stuart ha comenzado a abrir el corazón a la emoción, a la relación, y a todo lo que enterró años atrás. Alex dejó de “comer vidrio”, dejó todo el asunto del macho para enfrentar lo que nunca había enfrentado en el interior. Yo renuncié al perfeccionismo, salí de Washington y fui en busca de mi corazón. Simplemente aceptamos la invitación de dejar por completo aquello en lo que habíamos confiado y nos aventuramos a ir con Dios. Para derribar todo esto podemos decidir hacerlo por nosotros mismos o podemos esperar que Dios lo haga.

Si no tiene una idea de lo que puede ser su falso yo, entonces un punto inicial sería preguntar a aquellos con quienes vive o trabaja: “¿Cuál es mi efecto en ti? ¿Cómo se vive conmigo (o se trabaja conmigo? ¿Qué no te sientes libre de sacar a relucir conmigo?” Si nunca dice una palabra en una reunión porque teme decir algo tonto, entonces es hora de hablar. Si lo único que hace es dominar una reunión porque siente que su valía viene de estar a cargo, entonces necesita callarse por un momento. Si se ha dedicado a los deportes porque se siente mejor con usted haciendo esto, entonces es quizás el momento de tomarse un descanso y quedarse en casa con su familia. Si no participa en ningún juego con otros hombres, entonces es el momento de ir a la cancha con los muchachos y hacer algunas canastas. En otras palabras, enfrente sus temores de modo frontal. Deje caer la hoja de higuera, salga de su escondite. ¿Por cuánto tiempo? Más de lo que usted desea, lo suficiente como para hacer surgir los asuntos más profundos, deje que la herida total emerja desde el fondo.

Es doloroso perder el falso yo, aunque es una máscara, es la que hemos usado por años y perderla puede parecer como peredr un amigo íntimo. Debajo de la máscara está todo el dolor y el temor de los que hemos estado huyendo y escondiéndonos. Dejar que salga a la superficie puede sacudirnos como un terremoto.. Brad sintió como si fuera a morir, quizás usted sienta lo mismo. O usted se podría sentir como Andy Gullahorn, quien escribió la canción “Barras de acero” de Old Hat (Viejo sombrero):

De modo que así es como se siente en el fondo de la desesperación
Cuando la casa que construí se viene abajo
Y así es como se siente cuando sé que el hombre que digo ser
No es el hombre que soy cuando nadie está alrededor

Sin embargo este no es el fin del camino; es el principio del sendero. Usted está viajando hacia la libertad, la sanidad y la autenticidad. Lea la continuación de la canción de Andy:

Así es como se siente volver a vivir
Y empezar a luchar de nuevo para obtener el control
Y así es como se siente al permitir que llegue la libertad
Y romper las cadenas que esclavizan mi alma.

Libro: Salvaje de corazón-John Eldredge

Dos maneras de avanzar

Parecen existir dos sendas principales para que las personas avancen en una organización. Un camino es tratar de avanzar haciendo su trabajo, el otro camino es tratar de avanzar manipulando. Esa es la diferencia entre la producción y la política.

Personas que se apoyan en la producción:

- Dependen de su crecimiento
- Se enfocan en lo que hacen
- Se convierten en mejores de lo que parecen
- Proveen solidez
- Hacen lo que es necesario
- Trabajan para controlar su propio destino
- Se desarrollan hasta el siguiente nivel
- Sus decisiones se basan en sus principios

Personas que se apoyan en la política:

- Dependen de quién conocen
- Se enfocan en lo que dicen
- Parecen mejor de lo que son
- Toman atajos
- Hacen lo que es popular
- Dejan que otros controlen su destino
- Esperan que les den el siguiente nivel
- Sus decisiones se basan en las opiniones

La verdad es que las personas que pueden ser descritas como “políticas” son dirigidas por su deseo de avanzar en lugar de un deseo por la excelencia, la productividad, el trabajo en equipo, o la constancia. Los valores y las habilidades que tienen son algo secundario a su ambición. Y aunque a veces parece que ellos si avanzan, su ventaja siempre es temporal. A la larga. la integridad, la constancia, y la productividad siempre dan resultados: un mejor trabajo de equipo y una conciencia clara.

Si usted ha jugado a la política en el pasado, quizás usted vio que los demás lo hacían y pensó que esa era la forma de avanzar en su carrera. O quizás usted no tenía confianza en sí mismo porque no se estaba desarrollando y sus habilidades no avanzaban. Quizás no lo haya hecho de manera maliciosa, pero sea cual fuere la razón, puede estar seguro que usted ha traicionado la confianza de algunos de sus compañeros. Y probablemente tendrá que buscar a esas personas, disculparse con ellas y buscar la reconciliación. Esto puede ser difícil, pero si usted desea liderar lateralmente, necesitará ganarse la credibilidad de sus compañeros. Para evitar esas dificultades, haga lo siguiente:

1.- Evite el chisme

Se dice que las grandes personas hablan acerca de las ideas, que las personas promedio hablan acerca de sí mismas, y que las personas insignificantes hablan de los demás. Esto es el chisme. Eso hace que las personas se vuelvan insignificantes. El chisme no tiene ningún lado bueno, denigra a la persona de la cual se habla, denigra a la persona que está diciendo cosas malas de los demás, y denigra al que lo escucha. Esa es la razón por la cual usted debe evitar, no sólo esparcir el chisme, sino también ser receptor de él. Si usted no deja que las personas le pasen un chisme, usted se sentirá mejor respecto de la persona de la cual se ha hablado y de usted mismo. Además cualquiera que le comparta un chisme, algún día chismeará de usted.

El primer ministro británico Wiston Churchill dijo: “Cuando las águilas están en silencio, los pericos empiezan a parlotear”. El líder 360º es como un águila. Se remonta, inspira y vuela alto. Un líder no habla solo para escucharse hablar. No habla de alguien más solo para sentirse mejor. Si tiene un problema con alguien, va con ese individuo y resuelve el asunto directamente, nunca usando a una tercera persona. Elogia en público y critica en privado. Nunca dice nada acerca de los demás que no quiere que ellos escuchen, porque probablemente lo harán.

2.- Aléjese de los argumentos mezquinos

En la mayoría de los lugares donde las personas trabajan, existen viejos rencores, contiendas actuales y argumentos mezquinos que se mueven con la corriente en una organización. Los líderes intermedios que son sabios evitan involucrarse en esas cosas aunque piensen que pueden resolverlas. Tal como dice el dicho, un perro buldog puede vencer a un zorrillo apestoso en una lucha, pero sabe que no vale la pena. Esa es la actitud del líder 360º.

Recibí, recientemente, un correo electrónico de Marvin “Skip” Schoenhals, presidente de la sociedad Wilmington Savings Fund, a quien conocí mientras daba una conferencia a un foro de ejecutivos en Dallas, Texas. Cuando conocí a Skip, me contó un poco de él y le pedí que me escribiera compartiéndome más de su historia. Me escribió de cuando vivía en Owosso, Michigan y sirvió en el concilio de la ciudad. Skip me dijo que tenía una habilidad para sintetizar muchos puntos de vista. Él escribiö:

Con frecuencia podría resumir los asuntos de manera rápida y mover al grupo a un nivel de discusión menos detallado. Como resultado, los miembros del concilio buscaban mi opinión en varios asuntos antes de llegar al concilio. Aunque reconocía que esto estaba sucediendo, nunca intenté capitalizarlo. Estaba dispuesto a dar mi punto de vista, aunque al final difiriera del alcalde. Es más, algunas veces aunque pensara que el concilio no estaba viendo bien el cuadro completo, no siempre daba mi opinión. Algunas veces dejaba pasar algunos asuntos, aunque no estuviera de acuerdo con ellos. Me di cuenta que tenía más credibilidad cuando no daba una opinión en todo.

Skip siguió diciéndome que después de un año, se convirtió en el  líder informal del concilio y luego en el alcalde.
Es una señal de madurez cuando alguien sabe lo que es insignificante y lo que no lo es, cuando dar su opinión y cuando escuchar. Si usted desea ser un líder 360º, necesitará cultivar esa clase de habilidad.

3.- Defienda lo que es correcto, no lo que sea popular

Aunque pienso que los líderes sabios con frecuencia se sientan a meditar algún asunto, también pienso que los líderes deben defender lo que está correcto, aunque tal acción no sea popular. ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo saber cuándo defender algo y cuándo no? Mi respuesta sería que uno debe utilizar la Regla de Oro en todo, hacer a los demás lo que uno quiere que hagan con uno (Mateo 7:12).

4.- Analice todos los ángulos del asunto

Me encanta el siguiente consejo: antes de argumentar con el jefe, analice ambos lados, el de él y el exterior. Aunque ver las cosas desde múltiples puntos de vista con sus compañeros de trabajo puede que no sea de tan importante interés como el punto de vista de su jefe, existe un gran valor en ver los asuntos desde tantas perspectivas como sea posible. Es mejor no ser dogmático o quedarse dentro de un cuadro de pensamiento. Una de las ventajas de dirigir desde la parte intermedia de una organización es que usted tiene la oportunidad de ver las cosas desde la perspectiva que otros no ven. Los líderes en la cima de una organización generalmente tiene dificultad para ver algo que no sea el cuadro completo o lo más importante. Lo mismo sucede con aquellos que se encuentran en la parte inferior de la organización, viendo sólo los asuntos de su área, pero los líderes intermedios tienen una mejor perspectiva. Ellos pueden ver cómo impactan los asuntos a la organización, y también pueden ver la situación en la cima o en la parte inferior. Ellos están cerca de las personas en las trincheras y pueden ver las cosas desde sus puntos de vista, al mismo tiempo que están lo suficiente cerca de la cima como para dar un vistazo a la imagen completa. Los líderes 360º sacan provecho de esta perspectiva que los ayuda no solo a dirigir a los líderes que los supervisan, y guiar a sus subalternos, sino también a liderar lateralmente a sus compañeros de trabajo.

5.- No proteja su territorio

La política con frecuencia tiene que ver con el poder. Los líderes políticos protegen lo que es suyo porque no quieren perder el poder. Si pierden el poder, puede que no ganen, y tal como lo mencioné anteriormente, ganar es su principal motivación. Las personas que quieren ganar a toda costa luchan por mantener todo lo que les pertenece. Ellos luchan por su presupuesto, o por su espacio en la oficina; guardan sus ideas, acaparan sus suministros y si algo les pertenece a ellos, lo protegen.
Las personas que quieren liderar lateralmente asumen una perspectiva más amplia. Buscan el bien del equipo. Si tiene que ceder algún espacio, lo hacen. Si tiene más sentido que otro líder sea el que realice la tarea que ellos han hecho anteriormente y si parte del dinero del presupuesto tiene que ir a ese líder, ellos lo aceptan. A este tipo de persona lo que más le importa es el equipo.

6.- Diga lo que quiere decir y haga lo que dice

Al igual que cualquier otra clase de liderazgo, convertirse en un líder 360º tiene que ver con confiar en las personas. Cuando le preguntaron a Wiston Churchill cuál era el requisito más esencial de un político, él dijo: “La habilidad de predecir lo que sucederá mañana, el próximo mes y el próximo año, para luego explicar por qué no sucedió”. Churchill comprendía la dinámica de la política tanto como cualquiera en el siglo veinte. Los líderes políticos se encuentran bajo una gran presión. Quizás esa es la razón por la que algunos no pueden aguantar y se derrumban, diciéndole a la gente lo que quieren oír en lugar de lo que realmente creen. Y esos que se derrumban crean una reputación negativa bajo la que todos los políticos tienen que trabajar.

Si usted desea desarrollar la confianza de los demás, usted debe ser más competente. Usted debe ser creíble y constante. La forma de lograr obtener estas cualidades es asegurándose de que lo que dice, lo hace y lo que dice que hace, sean lo mismo. Si hace eso, las personas que trabajan junto a usted sabrán que pueden depender de usted.

No estoy tratando de criticar a todos los que están involucrados en política. He conocido a muchos candidatos para puestos públicos que me han demostrado una gran integridad y que han servido a las personas. Sin embargo, la palabra político, que alguna vez denotaba imágenes positivas, trae ahora imágenes negativas para la mayoría de las personas.

En lugar de tratar de ser un político, esfuércese por ser un estadista. El diccionario Webster dice:
Estos términos difieren particularmente en sus connotaciones. El político sugiere las conspiraciones y estratagema de una persona que se involucra en la política (de nivel bajo) para beneficio de su partido o del suyo propio: un político deshonesto. El estadista sugiere una habilidad inminente, previsión, y una devoción patriótica sin egoísmo de una persona que trata con los asuntos de estado (importantes): un estadista distinguido.

Convertirse en un estadista de su organización es una idea excelente. Si usted mantiene continuamente el cuadro completo en mente, se mantiene generoso en sus esfuerzos y trata de ser diplomático con sus compañeros, usted se distinguirá, ganará credibilidad y mejorará su efectividad y la de su equipo. Y usted también aumentará su influencia.

Sacado del libro: Líder 360º. John Maxwell.

Aceptándose a sí mismo sin chistar

El amor propio, el amarse a sí mismo implica aceptarse a sí mismo reconociéndose como un ser humano valioso y porque así lo decide uno mismo. Esta aceptación implica también una plenitud, una falta de protestas y quejas. La gente que funciona plenamente no protesta jamás, especialmente no protesta porque la calle tiene baches ni porque el cielo está nublado o el hielo demasiado frío. La aceptación implica no protestar o no quejarse, y la felicidad implica no protestar por lo que no tiene remedio o por lo que no hay nada que hacer. La protesta y la queja son el refugio de la gente que desconfía de sí misma. Contarle a los demás las cosas que no te gustan de ti mismo contribuye a que tú sigas insatisfecho, pues lo único que ellos no pueden hacer es negarlas, y entonces, tú no les crees. Así como lamentarse ante los demás es un acto inútil, aceptar que los demás abusen de ti cargándote con sus fardos llenos de problemas y autocompasión, tampoco ayuda a nadie. Una pregunta muy sencilla terminará generalmente con este comportamiento tan inútil como desagradable. “¿Por qué me estás contando esto?” o “¿Hay algo que pueda hacer por ti para ayudarte a solucionar este problema?”
Al hacerte  a ti mismo esta pregunta, empezarás a darte cuenta de que la conducta de los lamentos es realmente una locura total. Es tiempo mal gastado, tiempo que puede emplearse mejor practicando alguna actividad de autoestima como elogiarte un poco en silencio o ayudando a que otra persona pueda realizarse. Hay dos instancias en las cuales la queja resulta la peor de tus posibilidades:
1) Cada vez que le dices a alguien que estás cansado
2) Cada vez que le dices a alguien que no te sientes bien
Si estás cansado, puedes hacer muchas cosas para remediarlo, pero quejarte aunque sea a una sola persona, peor aún si esta persona es uno de tus seres queridos, es un abuso de confianza. Y no hará que te sientas menos cansado. Y el mismo tipo de lógica se puede aplicar a tu “no me siento bien”                                                 No hemos dicho nada aquí  sobre los casos en los que comunicar a los demás de que no se siente bien puede significar que éstos te ayuden de alguna manera por más pequeña que sea. De lo que hablamos aquí es de las quejas a los demás en los casos en que éstos no pueden hacer nada por nosotros, aparte de aguantar estos rezongos. Además, si realmente estás trabajando para aumentar tu amor por ti mismo, y sientes alguna molestia o dolor, querrás ocuparte tú mismo de esto, en vez de elegir a alguien como apoyo y obligarle a compartir tu carga.

La lamentación de uno mismo es una actividad inútil que impide que vivas tu vida en forma positiva y eficiente. Te impulsa a tenerte pena a ti mismo e inmoviliza tus esfuerzos para dar y recibir amor. Más aún, disminuye tus oportunidades de mejorar tus relaciones afectivas y aumentar tus relaciones sociales. Y aunque logres atraer la atención de los demás sobre tu persona, lo lograrás de una manera que sin duda ensombrecerá tu propia felicidad.

La posibilidad de aceptarte a ti mismo sin protestar implica una comprensión amplia, tanto del proceso del amor por uno mismo como del proceso de elaboración de estas quejas y protestas dentro de nosotros mismos, que resultan ser términos mutuamente excluyentes. Si auténticamente te amas a ti mismo, entonces las quejas a los demás, que no pueden hacer nada por ti, se convierten en una actividad imposible de defender o justificar. Y si encuentras en ti mismo (y en los demás) cosas que te disgustan, en vez de quejarte puedes empezar a hacer lo necesario para corregir esa situación.

La próxima vez que te encuentres en una reunión social con otras cuatro parejas o más, puedes ensayar el ejercicio siguiente. Anota cuánto tiempo se ha empleado en conversaciones en que se lamentaban de algo. Ya sea de uno mismo, o de los demás, de cosas que pasan, los precios, la meteorología o cualquier otra cosa. Entoces, al finalizar la reunión, cuando todo el mundo se ha ido a su casa, pregúntate a ti mismo: “¿Qué se logró con la mayoría de las quejas que se hicieron esta noche?” “¿A quién le importan realmente las cosas de que nos lamentamos esta noche?” Entonces, la próxima vez que estés a punto de protestar o quejarte de algo, recuerda la inutilidad de aquella noche.

Del libro: Tus zonas erróneas. Wayne W. Dyer

El rastro de su sombra

Es muy probable que te acuerdes de aquellas personas que han tenido un impacto especial en tu vida. Justo en el momento oportuno pudiste haber recibido consejo de un profesor del colegio, o posiblemente un amigo cristiano te apoyó durante uns época de sufrimiento particularmente difícil. En mi caso personal, fueron mis padres; gracias a sus oraciones Dios mantuvo mi vida sobre los rieles.
Una caricia amorosa, la motivación de los amigos, o compartir el Evangelio, son formas mediante las cuales dejamos huella en la arena de la vida. Tales servicios son registrados, y Cristo nos asegura que aun un vaso de agua fría dado en su nombre no pasará desapercibido.

Cuando el Espíritu Santo vino en el día de Pentecostés un puñado de hombres y mujeres ejerció un profundo efecto sobre su generación; impacto que se prolonga hasta hoy. Nos motiva el hecho de que tuvieron que asumir un costo personal muy alto, debido a que se pararon firmes por Cristo. Dios les dio la habilidad de hablar en idiomas que ellos nunca habían escuchado, y hubo sanidades que confirmaron su poder y autoridad.
Pedro tenía tal don para hacer milagros que, …sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre algunos de ellos (Hechos 5:15). Aunque no se afirma explícitamente, es razonable presumir que cuando la sombra de Pedro caía sobre las personas éstas eran sanadas. Dios estaba con Pedro de una forma evidente y poderosa.

Para bien o para mal, todos nosotros, mientras caminamos por los senderos de la vida, tenemos una sombra. Todos dejamos el mundo un poco mejor, o un poco peor. Nada de lo que tocamos permanece igual. Veamos tres cuadros en la vida de Pedro con los cuales su “sombra”, su influencia afectó las vidas de otros.

La sombra de un toque sanador

En Hechos 3, leemos acerca de un hombre paralítico desde su nacimiento, a quien todos los días ponían a la puerta del templo para que mendigara de los adoradores que allí entraban. Aunque aquel hombre estaba al lado de puerta del magnífico templo, su estado era lamentable. Algunos amigos lo habían ubicado allí para que pudiera mendigar, y en cuanto a lo que tenía que ver con él, estaba condenado a una vida de continua miseria. Cuando Pedro y Juan entraban, el inválido los miró esperando recibir una limosna. Sin embargo, Pedro vio más allá de su necesidad física, y con el ojo de la fe observó que Cristo, el Príncipe de la vida estaba cerca de él. Ahí en la calle estaba la debilidad, pero en el Señor estaba el poder de la vida. En medio de la desesperación, hubo esperanza.

Este mendigo inválido era un vivo cuadro de la nación de Israel. Inválida, cargada de pecado, e impotente, Israel acababa de rechazar al Príncipe de la vida. La nación había resistido a Aquel que podía sanar lo más íntimo de su alma. Si la gente sólo hubiera aceptado el toque sanador de Cristo.

Pedro, mirando la incapacidad del hombre, sintió compasión. No tenía dinero, pero sí algo mucho mejor. Más importante que la plata y el oro, ¡era robustecer la fortaleza de este hombre desmotivado!

Entonces Pedro le dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazareth, levántate y anda. Y tomándole de la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos… (Hechos 3:6-7). ¡Él comenzó a caminar! El poder del Cristo resucitado se había conectado con la débil forma de un inválido. …y saltando, se puso en pie y anduvo, alabando a Dios (Hechos 3:8). No es necesario decir que esto causó gran sensación en el templo, y que quienes tenían un corazón dispuesto para el Señor, se regocijaron.

F. B. Meyer dce que hay cuatro tipos de personas en el mundo: (1) Aquellos que no tienen nada que dar; ni plata ni oro, ninguna bendición, motivación, o utilidad, y pasan por la vida sin ayudar a nadie. Simplemente se refugian en su pequeño mundo. (2) Aquellos que tiene plata y oro, pero no tienen un espíritu poderoso. Se trata de las personas que generalmente mantienen la plata y el oro para sí mismos, y no comparten. Estos son los pobres del universo. (3) Aquellos que como Pedro, no tienen plata ni oro, pero están llenos de fe, visión, motivación y un toque sanador. Estos son ricos delante de Dios. (4) Aquellos que ofrecen oro y plata, además de las riquezas espirituales. Estos también son ricos para con Dios.

Se dice que Tomás de Aquino fue a visitar al Papa en Roma, mientras observaban los tesoros de Vaticano, el pontífice le dijo: “No podemos decir como Pedro, el primer papa: `No tengo plata ni oro`. A lo cual Aquino replicó: “Si, pero tampoco puedes decir: `…en nombre de Jesucristo de Nazareth, levántate y anda`”

La riqueza no es la norma de valor. La pobreza de Cristo es un poderoso recuerdo de que uno no necesita poseer abundantes bienes de este mundo para ser rico delante de Dios. Cristo enseñó que es difícil para el rico, si no imposible, entrar en el reino de los cielos.

Cristo no espera que entreguemos lo que no tenemos. La mayoría de nosotros no tiene el don de sanidad, pero sí algo que es igualmente precioso, y aún más importante. Podemos entregar el regalo de la oración, el de un oído atento, el de la hospitalidad, o el de la compasión. Y más importante aún, podemos ofrecerle a otros el regalo de la vida eterna (en Cristo).

Mas significativo que el estado físico de este hombre, era el hecho de que, casi con seguridad, llegó a tener fe en Jesucristo. La sanidad física era solo una gota en el océano, comparada con la vida eterna que él recibió a través de la fe. Con gozo entró al templo, sitio del cual su deformidad congénita siempre lo había excluido. Y cuando las personas le reconocían vieron lo que había sucedido, Dios fue glorificado.

Y, ¿qué pensó Pedro de este sorprendente evento? Conscientemente desvió todas las alabanzas, recordando a las personas, que este milagro no había sucedido por su piedad personal, sino por el poder de Cristo. Y por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmando su nombre; y la fe que es por él ha dado a éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros (Hechos 3:16).

A medida que examino mi vida, observo que soy el producto de los regalos de muchas otras personas. Entre ellos están mis padres que me nutrieron y oraron por mí, los amigos que creyeron en mí, y aquellas personas que me dieron la oportunidad de servir. En el transcurso de mi vida yo he sido un feliz recipiente de las influencias fieles de cientos de personas. He recibido con generosidad, y ahora es mi responsabilidad, ¡dar con generosidad!

La sombra de Pedro transformó al hombre paralítico. Nuestra sombra puede contribuir para que hombres y mujeres lleguen al Salvador, quien puede llevarles a la morada eterna. Como alguien dijo: “Si puedo manejar la eternidad, ¡debo poder manejar el día de hoy!”

La sombra de una reprensión ardiente

Cuando el Espíritu Santo vino sobre la comunidad cristiana, hubo un desbordamiento espontáneo de generosidad. Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad (Hechos 4: 34-35). Este dinero era utilizado para los gastos de los apóstoles, y también para suplir las necesidades de los desamparados y las viudas. La participación era completamente voluntaria; no era necesario dar una cantidad determinada. Algunos como Bernabé, hacían grandes sacrificios sencillamente porque sentían que era un privilegio poder tener parte en ese movimiento de creciente avivamiento. Era comprensible que quienes vendían sus posesiones y le entregaban el dinero a los apóstoles ascendieron a una posición de alta estima. Aquellos que deseaban conservar sus propiedades tenían la libertad de hacerlo. Ananías y su esposa Safira querían participar de la gratitud que recibían quienes eran generosos. Habían oído hablar acerca de la devoción por la gente en personas como Bernabé, y además querían estar en una posición de alta estima. Sin embargo, también deseaban algo de dinero para ellos, así que Ananías vendió una propiedad y, sustrajo del precio (Hechos 5:2). Ellos por supuesto, tenían derecho a hacerlo.

Lo que hizo malas sus acciones no fue el hecho de haberse quedado con una parte del dinero, sino que pretendían dejar la clara impresión de que le estaban dando todo su dinero a los apóstoles. Imaginemos que sólo le entregaron 500 dólares a los apóstoles, aunque habían vendido la heredad por 1000. Ellos hicieron creer que la cantidad que le estaban entregando a los líderes de la iglesia correspondía al valor total de la venta. De hecho, era “una mentira blanca”
Pero Dios conocía toda la verdad y se la comunicó a Pedro, quien dirigiéndose a Ananías, le dijo: …¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios (Hechos 5:3-4).
Ananías murió a manos de Dios, y momentos más tarde también su esposa, después de atravesar la puerta. El castigo fue severo, pero Dios estaba grabando en los corazones de la Iglesia Primitiva que: (1) Toda mentira está dirigida contra Él, y sólo en una instancia secundaria lo es en contra de otros., Después de todo, el Señor es el dador supremo de la ley en el universo y son sus leyes las que violamos cuando no decimos la verdad. (2) No debemos jugar con la verdad cuando le estamos sirviendo a Dios (o en ningún otro tiempo, en realidad). La reacción de la iglesia a este juicio inmediato, fue bastante apropiada: Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas (Hechos 5:11).
(3) Satanás fue puesto en evidencia como mentiroso y padre del engaño. Él inyectó esos pensamientos en la mente de la pareja, sin que ellos se dieran cuenta. Pensar que esa falsedad era su propia idea, se constituyó en el motivo por el cual no tuvieron miedo de decidir ser deshonestos. Pero Dios tomó en serio la hipocresía de ellos, y ahora la usa como una poderosa lección para todos nosotros.

Sí, algunas veces la sombra de Pedro era un toque sanador, pero también podía ser una punzante reprensión. No necesariamente toda nuestra influencia necesita ser motivante para que sea efectiva. A veces debemos señalar el pecado, y ser odiados por ello. Nuestra meta, por supuesto, es la restauración de los hijos de Dios a la comunión con el Todopoderoso y los demás. No todos responderán, sin embargo estas difíciles tareas son también parte de nuestra  responsabilidad e influencia.

La sombra del alcance del evangelio

Según Hechos 8, Felipe fue a Samaria para predicar el evangelio, y las multitudes creyeron. Pero Dios no envió el don del Espíritu Santo hasta que Pedro y Juan fueron a los samaritanos e impusieron las manos sobre ellos. Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo (Hechos 8:17). Hoy en día alguien acepta a Cristo como su Salvador, inmediatamente recibe el don del Espíritu Santo. Pero el libro de los Hechos es la historia de cómo la iglesia pasó  de la infancia a la adultez. Debido a la fuerte rivalidad entre judíos y samaritanos, era muy importante que los apóstoles llegaran para comprobar la unidad de la iglesia.
La presencia de Pedro y de Juan dio la seguridad de que el Espíritu Santo que había descendido en la iglesia de Jerusalén, ahora venía a quienes eran considerados parias (los samaritanos). Así que Pedro fue uno de los líderes que abrió las puertas del evangelio a este despreciado grupo étnico. Comenzaba a ejercitar las llaves del reino; otra puerta que pronto Pedro abriría.
Los gentiles conformaron el siguiente círculo de personas que serían bien recibidos en la iglesia (Hechos 10). Cornelio, quien vivía en Cesarea, no era un personaje muy común. Se trataba de un hombre sincero en la búsqueda de Dios, que se había cansado del paganismo tan ampliamente practicado en sus días. Aunque era gentil, cuando entró en contacto con el Antiguo Testamento, se convenció que era una revelación divina. Su alma llegó a tener tanta hambre del Creador que empezó a orar permanentemente y a hacer buenas obras, intentando hacerse un prosélito, es decir, un convertido al judaísmo. Con todo eso, sin embargo, aún no sabía que debía poner su fe en el Mesías de Israel, el Señor Jesucristo.

Dios no actuó con descuido frente a la búsqueda de una realidad espiritual, por parte de ese hombre. El ángel que vino a él, le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios (Hechos 10:4). Exactamente a las tres, una tarde, Cornelio tuvo una visión: El ángel de Dios vino a decirle que enviara una delegación a Jope para buscar a Pedro, quien estaba hospedado en una casa cerca del mar, a 4,8 kilómetros de distancia. Sus hombres salieron enseguida, pero, comprensiblemente, no realizaron el viaje completo aquella tarde. A las 12 meridiano del día siguiente, Dios le dio a Pedro una visión especial que lo libraría de sus raíces legalistas; sabría que Él también le abría la puerta a los gentiles. Pedro descansaba esperando el almuerzo en la terraza. Aunque estaba hambriento se durmió y vio en el sueño el cielo abierto, y un objeto como una gran sábana que descendía hasta el piso sostenida por las cuatro esquinas. Sobre ella había toda clase de animales cuadrúpedos, aquellos que, de acuerdo a la ley del Antiguo Testamento, los judíos no debían comer. Y le vino una voz: …Levántate, Pedro, mata y come (Hechos 10:13). Pero él rehusó, insistiendo en que esos animales no eran “limpios”. Sin embargo la voz persistió: Volvió la voz a él la segunda vez: lo que Dios limpió no lo llames tú común (Hechos 10:15). Mientras Pedro reflexionaba sobre la visión, los hombres enviados por Cornelio llegaron buscándole. Escuchó la increíble historia sobre cómo Cornelio deseaba saber más acerca del Dios verdadero, y el relato de la visión que este gentil había tenido. ¡La coordinación del tiempo era perfecta!

Ahora Pedro comprendía el completo significado de su propia visión: Dios estaba tratando de decirle que las distinciones entre los judíos y los gentiles detalladas en el Antiguo Testamento habían desaparecido. De hecho, él podía entrar en el hogar de un gentil y compartir las Buenas Nuevas del evangelio. Esto significaba un cambio radical en lo que él había aprendido.

Al día siguiente Pedro se puso en camino, y un día después llegó al hogar de Cornelio. Luego de presentarse dijo: …En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia (Hechos 10:34-35). Después hizo una presentación del evangelio. Mientras aún hablaba, el Espíritu Santo cayó sobre aquellos que estaban escuchando el mensaje. Como una evidencia más determinante de que ahora los gentiles hacían parte del plan de Dios, los nuevos creyentes hablaron en lenguas y fueron bautizados en agua. Una vez más Pedro estaba ejerciendo su derecho de abrir las puertas del evangelio. Las “llaves” habían abierto otra puerta.

Vale la pena observar que Dios utizó un ángel para comunicarse con Cornelio, pero que no le reveló el evangelio, más bien, le dijo cómo encontrar el contacto con el hombre que le traería las Buenas Nuevas. Los ángeles del cielo podían entregar sermones más efectivos que los de Pedro, pero el plan de Dios consiste en utilizar los hombres y mujeres, sin importar cuán imperfectos seamos. El cincel le fue aplicado a Pedro, no a los ángeles que le rodeaban.

La crítica que le hicieron por comer en la casa de un gentil, surgió como un efecto de la visita que Pedro le hiciera a Cornelio. Esto, de acuerdo con la ley del Antiguo Testamento, no era sólo una violación de la etiqueta, sino también un compromiso doctrinal. Sin embargo. Pedro defendió sus acciones contándole a los otros apóstoles la historia completa. Terminada la explicación, ellos callaron y glorificaron a Dios diciendo: De manera que también a los gentiles a dado Dios arrepentimiento para vida!

Así que Pedro andaba por la vida, afectando con su sombra a todo aquel que conocía. Podía ser un toque sanador, una reprensión punzante o una oprtunidad gozosa, pero nadie quedaba igual después de haber estado frente a ese sobresaliente hombre.

Tu sombra y la mía

¿Qué de nuestras sombras? Recordemos que el mayor impacto que podemos causar no está en la plata y el oro que tengamos la capacidad de dar, sino en la vida que nos es posible practicar. La sombra de una persona en su casa, negocio. o en la calle, tiene efectos que perduran por la eternidad. Cuando tiras una piedrecita en un lago, las ondas continùan aun después de que esta ha llegado hasta el fondo. Mucho tiempo después de que nos hayamos ido, para bien o para mal, nuestra influencia quedará. Con frecuencia nuestro mayor impacto es inconsciente. Tenemos influencia en otros, no sólo con lo que decimos, sino principalmente con la forma como vivimos.. Propendemos a comportarnos mejor cuando la gente nos observa, pero si nos convertimos en modelos positivos, aún si creemos que nadie nos está observando, producimos una clase de impacto que perdura y es especial para Dios.

Finalmente, nuestra sombra depende de la relación que tengamos con el Hijo. Sólo aquellos que viven en la luz proyectarán una sombra positiva, efectiva y eterna. Cuando andamos en tinieblas, no hay sombra, es decir, ninguna influencia que haga mejores a aquellas personas que nos rodean. Algunos viven sólo para sí mismos y así morirán. Alguien dijo: “En la eternidad seremos lo que ahora somos, sólo que nuestras características se acentuarán”. El egoísmo y la maldad se convertirán en más egoísmo y maldad después de la muerte. El justo estará más gozoso, y será más generoso y amoroso.

Tal vez tú y yo estamos desanimados hoy, y nos sentimos como si no  tuviésemos nada que dar. Pero déjame recordarte que una vez recibido el don del Espíritu, todos tenemos algo para dar. Dios no espera que demos lo que no tenemos, pero sí que correspondamos con algo de lo que hemos recibido. De gracia recibisteis, dad de gracia (Mateo 10:8).

A. J. Gordon cuenta que cuando vio en la distancia a un hombre bombeando agua, se preguntó cómo un ser humano podía trabajar tan consistente e incansablemente. Pero a medida que se acercaba se dio cuenta que no era un hombre, sino una máquina con figura de hombre la cual, a su vez, estaba siendo alimentada por un pozo artesanal según el agua iba saliendo por la tubería. De igual manera, no se trata de dar de lo que no tenemos, sino de que todos tenemos qué ofrecer, porque Cristo prometió el Espíritu Santo, el cual crea ríos de agua viva dentro de nosotros.

Dondequiera que nuestra sombra caiga, influenciaremos la vida de otros, y recibiremos una recompensa eterna. Pero sólo quienen miran al Hijo, tendrán la sombra que permanece para siempre.

Del Libro: Cincelado por la mano del Maestro. Erwin Lutzer.

Jesús, el Buen pastor

De cierto, de cierto os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ese es ladrón y salteador. Pero el que entra por la puerta, el pastor es de las ovejas. A este abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por su nombre y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas lo siguen porque conocen su voz. Pero al extraño no seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños. Esta alegoría les dijo Jesús, pero ellos no entendieron qué era lo que quería decir.

Volvió, pues, Jesús a decirles:
_De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores, pero no los oyeron las ovejas. Yo soy la puerta: el que por mí entre será salvo; entrará y saldrá, y hallará pastos. El ladrón no viene sino a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. Pero el asalariado, que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye porque es asalariado y no le importan las ovejas.
Yo soy el buen pastor y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; a esas también debo atraer y oirán mi voz, y habrá un rebaño y un pastor. Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo mismo la pongo. Tengo poder para ponerla y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.

Volvió a haber división entre los judíos por estas palabras. Muchos de ellos decían:
_Demonio tiene y está fuera de sí, ¿Por qué lo oís?
Decían otros: Estas palabras no son de endemoniado. ¿Puede acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos?

Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno, y Jesús andaba en el Templo por el pórtico de Salomón. Lo rodearon los judíos y le dijeron:
_¿Hasta cuándo nos tendrás en suspenso? Si eres el Cristo, dínoslo abiertamente.
Jesús le respondió:
_Os lo he dicho, y no creéis. Las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. Mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco, y me siguen; yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las dio, mayor que todos es, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. El Padre y yo somos uno.

Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearlo. Jesús les respondió:
_Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis?
Le respondieron los judíos, diciendo:
_Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia, porque tú, siendo hombre, te haces Dios.
Jesús le respondió:
_¿No está escrito en vuestra Ley: “Yo dije, dioses sois”? Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada), ¿al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: “Tú blasfemas”, porque dije: “Hijo de Dios soy”? Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. Pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí y yo en el Padre.

Intentaron otra vez prenderlo, pero él se escapó de sus manos. Y se fue de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde primero había estado bautizando Juan, y se quedó allí.
Muchos acudían a él, y decían:
_Juan, a la verdad, ninguna señal hizo; pero todo lo que Juan dijo de este era verdad. Y muchos creyeron en él allí.

San Juan. Cap. 10. RV95

Yo mismo iré a buscar mis ovejas

Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor:
¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños?
Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis
, mas no apacentáis a la ovejas. No fortalecisteis a las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia.
Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado.
Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no hubo quien las buscase, ni quien preguntase por ellas.
Por tanto, pastores, oíd palabra de Jehová: Vivo yo, ha dicho Jehová el Señor, que por cuanto mi rebaño fue para ser robado, y mis ovejas fueron para ser presa de todas las fieras del campo, sin pastor; ni mis pastores buscaron mis ovejas, sino que los pastores se apacentaron a sí mismos, y no apacentaron mis ovejas; por tanto, oh pastores, oíd palabra de Jehová.
Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra los pastores; y demandaré mis ovejas de su mano, y les haré dejar de apacentar las ovejas; ni los pastores se apacentarán a sí mismos, pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida.
Porque así ha dicho Jehová el Señor:
He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré. Como reconoce su rebaño el pastor el día que está en medio de sus ovejas esparcidas, así reconoceré mis ovejas, y las libraré de todos los lugares en que fueron esparcidas el día del nublado y de la oscuridad.
Y yo las sacaré de los pueblos, y las juntaré de las tierras; las traeré a su propia tierra, y las apacentaré en los montes de Israel, por las riberas, y en todos los lugares habitados del país. En buenos pastos las apacentaré, y en los altos montes de Israel estará su aprisco; allí dormirán en buen redil, y en pastos suculentos serán apacentadas sobre los montes de Israel.
Yo apacentaré mis ovejas, y yo les daré aprisco, dice Jehová el Señor. Yo buscaré la perdida, y haré volver al redil a la descarriada; vendaré la perniquebrada, y fortaleceré la débil; mas a la engordada y a la fuerte destruiré; las apacentaré con justicia.

Mas en cuanto a vosotras, ovejas mías, así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo juzgo entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabríos. ¿Os es poco que comáis los buenos pastos, sino que también holláis con vuestros pies lo que de vuestros pastos queda; y que bebiendo las aguas claras, enturbiáis además  con vuestros pies las que quedan?
Y mis ovejas comen lo hollado de vuestros pies, y beben lo que con vuestros pies habéis enturbiado.
Por tanto, así dice Jehová el Señor: He aquí yo, yo juzgaré entre la oveja engordada y la oveja flaca, por cuanto empujasteis con el costado y con el hombro, y acorneaste con vuestros cuernos a todas las débiles, hasta que las echasteis y las dispersasteis.
Yo salvaré mis ovejas, y nunca más serán para rapiña; y juzgaré entre oveja y oveja. Y levantaré sobre ellas a un pastor, y él las apacentará; a mi siervo David, él las apacentará, y él les será por pastor.
Yo Jehová les seré por Dios, y mi siervo David príncipe en medio de ellos. Yo Jehová he hablado. Y estableceré con ellos pacto de paz, y quitaré de la tierra a las fieras; y habitarán en el desierto con seguridad, y dormirán en los bosques. Y daré bendición a ellas y a los alrededores de mi collado, y haré descender la lluvia en su tiempo; lluvias de bendición serán. Y el árbol del campo dará su fruto, y la tierra dará su fruto, y estarán sobre su tierra con seguridad; y sabrán que yo soy Jehová, cuando rompa las coyundas de su yugo, y los libre de manos de los que se sirven de ellos. No serán más por despojo de las naciones, ni las fieras de la tierra las devorarán; sino que habitarán con seguridad, y no habrá quien las espante. Y levantaré para ellos una planta de renombre, y no serán más consumidos de hambre en la tierra, ni ya más serán avergonzados por las naciones. Y sabrán que yo Jehová su Dios estoy con ellos, y ellos son mi pueblo, la casa de Israel, dice Jehová el Señor. Y vosotros, ovejas mías, ovejas de mi pasto, hombres sois, y yo vuestro Dios, dice Jehová el Señor.

Ezequiel 34. RV60

Sobrevivir

Nada parece tener claridad
Los días se han pintado de gris
El día parece de noche
Para tí ya no sale el sol

Caminas por el mundo sin dirección
Sin saber que Dios te quiere ayudar
Sólo te dejas engañar por tu situación
y no puedes escuchar Su voz

Tienes que abrir tu corazón
Tú debes conocer a JESÚS
Ël tomará en Sus manos tu corazón
Te ayudará a ver la vida mejor
Esto no es una religión
Esto es la Solución para Sobrevivir

Te has preguntado en dónde estarás
después de algunos años más?
Durmiendo de día y de noche
Hoy por fin vas a despertar
No puedes continuar ya sin dirección
Sin saber a dónde quieres llegar
Ya no te dejes engañar por tu situación
Y comienza a escuchar Su voz

Tienes que abrir tu corazón
Tú debes conocer a JESÜS
//Ël tomará en Sus manos tu corazón
Te ayudará a ver la vida mejor
Esto no es una religión
Esto es la Solución para Sobrevivir
//

Sobrevivir- Gamaliel Morán y Muertos una vez

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