El Cielo Gobierna

Nabucodonosor, rey, a todos los pueblos, naciones y lenguas que moran en toda la tierra: Paz os sea multiplicada.
Conviene que yo declare las señales y milagros que el Altísimo ha hecho conmigo. ¡Cuán grandes son sus señales y cuán potentes sus maravillas! Su reino, reino sempiterno; su señorío, de generación en generación.
Yo, Nabucodonosor, estaba tranquilo en mi casa, floreciente en mi palacio. Tuve un sueño que me espantó; tendido en la cama, las imaginaciones y visiones de mi cabeza me turbaron. Por esto mandé que vinieran ante mí todos los sabios de Babilonia para que me dieran la interpretación del sueño. Vinieron magos, astrólogos, caldeos y adivinos, y les conté el sueño, pero no pudieron dar su interpretación, hasta que entró ante mí, Daniel, cuyo nombre es Belsasar, como el nombre de mi dios, y en quien mora el espíritu de los dioses santos. Conté delante de él el sueño, diciendo: Belsasar, jefe de los magos, ya que he entendido que hay en tí espíritu de los dioses santos y que ningún misterio se te esconde, declárame las visiones de mi sueño que he visto, y su interpretación. Estas fueron las visiones de mi cabeza mientras estaba en mi cama: Me parecía ver en medio de la tierra un árbol cuya altura era grande. Creía este árbol, y se hacía fuerte, y su copa llenaba hasta el cielo y se le alcanzaba a ver desde todos los confines de la tierra. Su follaje era hermoso, su fruto abundante y había en él alimento para todos. Debajo de él, a su sombra, se ponían las bestias del campo, en sus ramas andaban las aves del cielo y se mantenía de él todo ser viviente. Vi en la visiones en mi cabeza, mientras estaba en mi cama, que un vigilante y santo descendía del cielo. Clamaba fuertemente y decía así:
Derribad el árbol y cortad sus ramas, quitadle el follaje y dispersad su fruto; váyanse las bestias que estän debajo de él, y las aves de sus ramas. Mas la cepa de sus raíces dejarán en tierra, con atadura de hierro y bronce entre la hierba del campo; que lo empape el rocío del cielo, y con las bestias sea su parte entre la hierba de la tierra. Su corazón de hombre sea cambiado y le sea dado corazón de bestia, y pasen sobre él siete tiempos. La sentencia es por decreto de los vigilantes y por dicho de los santos la resolución, para que conozcan los vivientes que el Altísimo gobierna el reino de los hombres, que a quien quiere él lo da, y constituye sobre él al más bajo de los hombres.
Yo, el rey Nabucodonosor, he visto este sueño. Tú, pues, Belsasar, darás su interpretación, porque ninguno entre los sabios de mi reino lo ha podido interpretar; pero tú puedes, porque habita en ti el espíritu de los dioses santos.
Entonces Daniel, cuyo nombre era Belsasar, quedó atónito casi una hora, y sus pensamientos lo turbaban. El rey habló y dijo:
_Belsasar, no te turben el sueño ni su interpretación.
Belsasar respondió y dijo:
_Señor mío, el sueño sea para tus enemigos y su interpretación para los que mal te quieren. El árbol que viste, que crecía y se hacía fuerte, cuya copa llegaba hasta el cielo, que se veía desde todos los confines de la tierra, cuyo follaje era hermoso y su fruto abundante, en el que había abundante alimento para todos, debajo del cual vivían las bestias del campo y en cuyas ramas anidaban las aves del cielo, tu mismo eres, oh rey, que creciste y te hiciste fuerte, pues creció tu grandeza y ha llegado hasta el cielo, y tu dominio hasta los confines de la tierra. En cuanto a lo que vio el rey, un vigilante y santo que descendía del cielo y decía: Cortad el árbol y destruidlo; mas la cepa de sus raíces dejaréis en la tierra, con atadura de hierro y de bronce en la hierba del campo; que lo empape el rocío del cielo, y con las bestias del campo sea su parte hasta que pasen sobre él siete tiempos, esta es la interpretación, oh rey, y la sentencia del Altísimo, que ha venido sobre mi Señor, el rey:
Que te echarán de entre los hombres y con las bestias del campo será tu habitación, con hierba del campo te apacentarán como a los bueyes y con el rocío del cielo serás bañado; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo tiene dominio en el reino de los hombres, y que lo da a quien él quiere. Y en cuanto a la orden de dejar en la tierra la cepa de las raíces del mismo árbol, significa que tu reino te quedará firme, después que reconozcas que es el cielo el que gobierna. Por tanto, oh rey, acepta mi consejo: redime tus pecados con justicia, y tus iniquidades haciendo misericordias con los oprimidos, pues tal vez será eso una prolongación de tu tranquilidad.
Todo esto vino sobre el rey sobre el rey Nabucodonosor: Al cabo de doce meses, paeando por el palacio real de Babilonia, habló el rey y dijo: ¿No es esta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad? Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino te ha sido quitado; de entre los hombres te arrojarán, con las bestias del campo será tu habitación y como a los bueyes te apacentarán; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere.
En la misma hora se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor: Fue echado de entre los hombres, comía hierba como los bueyes y su cuerpo se empapaba del rocío del cielo, hasta que su pelo creció como plumas de águila y sus uñas como las de las aves.
Al fin del tiempo, yo, Nabucodonosor, alcé mis ojos al cielo y mi razón me fue devuelta; bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre:
Su dominio es sempiterno; su reino por todas la edades. Considerados como nada son los habitantes todos de la tierra; él hace según su voluntad en el ejército del cielo y en los habitantes de la tierra; no hay quien detenga su mano y le diga: ¿Qué haces?
En el mismo tiempo mi razón me fue devuelta, la mejestad de mi reino, mi dignidad y mi grandeza volvieron a mí, y mis gobernadores y mis consejeros me buscaron; fui restaurado a mi reino, y mayor grandeza me fue añadida.
Ahora yo. Nabucodonosor, alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan con soberbia.

Daniel-capítulo 4

Dios y los límites

El concepto de límites proviene de la misma naturaleza de Dios. Dios se define como un ser único e independiente, con responsabilidad propia. Define y asume la responsabilidad de su persona al decirnos lo que piensa, siente, planifica, permite y no permite, lo que le agrada y lo que le desagrada.
También se define como diferente de su creación y de nosotros. Se diferencia de los demás. Nos dice lo que es y no es. Por ejemplo, nos dice que es amor y que no es oscuridad (1 Juan 4:16; 1:5).
Además, tiene límites dentro de la Trinidad. Padre, Hijo y Espíritu Santo son uno; pero al mismo tiempo, cada uno es una persona distinta y tiene sus respectivos límites. Cada uno tiene su propia personalidad y responsabilidades, así como también una conexión y amor entre sí (Juan 17:24).
Dios también pone límites a lo permitido dentro de su jardín. Le hace frente al pecado y permite las consecuencias por el comportamiento. Cuida de su casa y no permite que la maldad prospere en ella. Invita a entrar a todos los que le aman, y deja que su amor se derrame en ellos al mismo tiempo. Las “puertas” de sus límites se abren y se cierran oportunamente.
De la misma manera que nos entregó su “semejanza” (Génesis 1:26), nos entregó una responsabilidad personal dentro de ciertos límites. Quiere que “gobernemos y subyuguemos” la tierra y que seamos mayordomos responsables de la vida que nos encomendó. Para ello, necesitamos desarrollar límites similares a los de Dios.

Ejemplo de límites

Un límite es cualquier cosa que nos permita diferenciarnos de otra persona o nos muestra dónde comienza y termina nuestro ser. A continuación damos algunos ejemplos de límites.

La piel

La piel es el límite principal que nos define. La gente suele usar este límite metafóricamente para decir que sus límites personales han sido violados: “Tengo que salvar mi pellejo” El cuerpo físico es lo primero que aprendemos a diferenciar de los demás. En la infancia, lentamente aprendemos que somos diferentes de nuestra madre y de nuestro padre que nos acarician.
El límite de la piel mantiene lo bueno por dentro y lo malo por fuera. Protege nuestra sangre y huesos, manteniéndolos ligados en nuestro interior. También nos protege de las infecciones, impidiendo la entrada de gérmenes del exterior. Al mismo tiempo, la piel tiene aberturas para permitir la entrada de lo “bueno”, como el alimento, y la salida de lo “malo”, como los desechos.
Las víctimas de abuso físico o sexual suelen tener el sentido de los límites empobrecido. En los primeros años de vida aprendieron que su propiedad no comenzaba en la piel. Otras personas podían invadir su propiedad y hacer lo que se les antojara. Como resultado, tiene dificultad para establecer límites cuando llegan a la edad adulta.

Las palabras

En el mundo físico, los límites suelen estar señalados por vallas o alguna estructura. En el mundo espiritual, las vallas son invisibles. De todos modos, es posible crear sólidas vallas protectoras con nuestras palabras.
La palabra más demarcadora de un limite es no. Permite que otros entiendan que usted es una persona independiente y que tiene control de su ser. Ser claros sobre nuestro no, y nuestro sí, es un tema recurrente en la Biblia (Mateo 5:37; Santiago 5:12)
No es una palabra de enfrentamiento. La Biblia enseña que debemos enfrentarnos con las personas que amamos, diciéndoles: “De ningún modo, ese comportamiento no es aceptable. No participaré”. La palabra no también es importante para establecer límites en caso de abuso. Muchos pasajes de la Escrituras nos exhortan a rechazar la pecamonosidad de otras personas (Mateo 18:15-20).
La Biblia también nos advierte contra el dar a otros “de mala gana o por obligación” (2 Corintios 9:7). Las personas con límites débiles tienen mucha dificultad para rechazar el control, la presión, las exigencias y a veces las verdaderas necesidades de otros. Sienten que si dicen que no a alguien pondrán en pelogro la relación con esa persona: por lo que sumisamente acceden a sus peticiones, aunque en su fuero interno lo resienten. En ocasiones una persona puede obligarlo a hacer algo; en otras, la obligación puede venir de su propio sentido de lo que usted “debe” hacer. Si no sabe como decir no a esa fuerza externa o interna, perdió el control sobre su propiedad y no puede disfrutar el fruto del “dominio propio”.
Las palabras también definen su propiedad para los demás, cuando manifiesta sus sentimientos, intenciones o gustos. Es difícil que alguien conozca su postura si no define su propiedad verbalmente. Dios hace esto mismo cuando dice: “Esto me agrada; esto otro no me agrada” O “Haré esto y no haré esto otro”. Sus palabras permiten que la gente conozca sus opiniones y por tanto, les hace sentir los “límites” que lo ayudan a identificarse. “¡No me gusta que me grites de ese modo!” transmite un claro mensaje acerca de como se relaciona y permite a los demás conocer las reglas vigentes en su terreno.

La verdad

Conocer la verdad sobre Dios y su propiedad nos pone limitaciones y nos muestra los límites divinos. Entender la verdad de su realidad inmutable nos ayuda a definir nuestra relación con él. Por ejemplo, cuando leemos que hemos de cosechar lo que sembramos (Gálatas 6:7), podemos definirnos de acuerdo a esa realidad, o seguimos lastimando tratando de ir en su contra.
Estar en contacto con la verdad de Dios es estar en contacto con la realidad; y vivir de acuerdo con esa realidad posibilitará una vida mejor (Salmo 119:2,45).
Satanás tergiversa grandemente la realidad. Recuerden cuando tentó a Eva en el paraíso para que pusiera en duda los límites de Dios y su verdad. Las consecuencias fueron desastrosas. Siempre hay seguridad en la verdad, ya sea el conocimiento de la verdad de Dios como el conocimiento de la verdad sobre uno mismo. Las personas que intentan vivir fuera de sus propios límites tienen vidas desordenadas y tumultuosas, no aceptan ni manifiestan su verdadero ser. La franqueza con uno mismo constituye el valor bíblico de la integridad o unidad.

La distancia física

Proverbios 22:3 dice:”El prudente ve el peligro y lo evita”. A veces, alejarse físicamente de una situación puede permitirnos mantener los límites. Pueden hacerlo para reponerse física, emocional y espiritualmente después de haberse entregado hasta el límite, como tantas veces lo hizo Jesús.
Sirve también para guarecerse del peligro y restringir el mal. La Biblia nos exhorta a apartarnos de aquellos que continúan lastimándonos y a crearnos un lugar seguro. Al evitar dicha situación, el que quede atrás extrañará nuestra compañía y esto puede llevarlo a modificar su comportamiento (Mateo 18:17-18: 1 Corintios 5:11-13).
Muchas veces, en una relación abusiva, la única manera para que alguien entienda que nuestros límites son reales es crear una brecha entre ambos hasta que la otra parte se decida a enfrentar el problema. La Biblia apoya la idea de limitar la amistad íntima para “contener el mal”.

El tiempo

Librarse por un tiempo de una persona o proyecto, puede ser una manera de tomar nuevamente posesión sobre algún aspecto de la vida que se ha ido de las manos que necesita el establecimiento de límites. Los adultos infantiles que nunca se han desligado espiritual y emocionalmente de sus padres suelen necesitar separarse por un tiempo. Después de una vida de abrazos y protección (Eclesiastés 3:5-6), ahora temen dejar de abrazar y deshacerse de algunas formas inmaduras de relación. Necesitan pasar un tiempo levantando límites contra sus viejos modelos y creando nuevas maneras de relacionarse que pueden resultar por un tiempo alienante para los padres. Esta separación temporaria de sus padres será beneficiosa para su relación con ellos.

El distanciamiento emocional

El distanciamiento emocional es un límite pasajero que le da al corazón espacio suficiente para estar a salvo; no se trata nunca de una manera permanente de vivir. Las personas involucradas en relaciones abusivas necesitan encontrar un lugar seguro donde “descongelarse” emocionalmente. En ocasiones, en matrimonios abusivos el cónyuge maltratado necesita distanciarse emocionalmente hasta que el compañero abusivo se enfrente a su problema y sea nuevamente digno o digna de confianza.
Evite estar al alcance de quienes lo lastiman y decepcionan.
Quien haya vivido una relación abusiva, no debería regresar hasta que haya pasado el peligro y hasta que una verdadera conducta de cambio se haga patente. Muchas personas se apresuran a confiar en una persona en nombre del perdón, sin cerciorarse de que la persona esté produciendo “frutos que demuestren arrepentimiento” (Lucas 3:8). Continuar confiando emocionalmente en una persona abusadora o adicta sin notar un verdadero cambio es una tontería. Perdone, pero proteja su corazón hasta ver un cambio permanente y prolongado.

Otras personas

Es necesario depender de otros para poner y mantener los límites. Las personas sometidas a la adicción de otra persona, a su control o abuso, descubren que tras largos años de “amar demasiado”, solo pueden encontrar la energía para crear límites en un grupo de apoyo. El sistema de apoyo les da fuerza por primera vez en la vida para decir no al abuso y al control.
Para poner límites necesitamos de la ayuda de los demás por dos motivos. En primer lugar, la relación con otros es una necesidad básica en la vida. Las personas sufren mucho por mantener relaciones, y muchas toleran el abuso por temor a quedarse solas y al abandono de su pareja. Tienen miedo porque piensan que si ponen límites, no abrá amor en sus vidas.
Cuando aceptan el apoyo de los demás, sin embargo, encuentran que la persona abusadora no es la única fuente de amor en el mundo y que el sistema de apoyo les permite encontrar la fuerza para poner los límites que necesitan establecer. Ya no están solos. La iglesia de Cristo está ahí para fortalecerlos y ayudarlos a esquibar los golpes en su contra.
Necesitamos de otros, además, porque necesitamos nuevos aportes y enseñanza. La iglesia y la familia han enseñado a muchos que los límites no son bíblicos sino egoístas y mezquinos. Estas personas necesitan buenos sistemas de apoyo bíblicos para enfrentar la culpa transmitida por viejas “grabaciones” mentales que con engaños las mantienen cautivas. Necesitan del apoyo de los demás para enfrentar los viejos mensajes y la culpa que conlleva el cambio. Los límites no se crean en el vacío; crear límites siempre involucra una red de apoyo.

Las consecuencias

Invadir la propiedad privada tiene consecuencias. Los carteles que dicen: “Prohibido el paso” suelen prever una sanción para los intrusos. La Biblia enseña este principio vez tras vez, diciendo que si caminamos de determinada manera, esto sucederá; y si caminamos de esta otra manera, esto otro sucederá.
Del mismo modo que la Biblia fija consecuencias para ciertas conductas, necesitamos respaldar nuestros límites con consecuencias. ¿Cuántos matrimonios se habrían salvados si uno de los conyuges hubiese llevado a cabo su amenaza de “si no dejas de tomar (o “de venir a casa a medianoche”; o “de golpearme”; o “de gritar a los niños”), me voy y ¡no vuelvo hasta que comiences un tratamiento!” Cuántos adultos jóvenes tendrían una vida distinta si sus padres hubiesen puesto en práctica la amenaza de “no hay más plata si dejas este trabajo antes de conseguirte otro” o “si vas a seguir fumando maruhuana en esta casa, búscate otro lugar donde dormir”.
Pablo no está bromeando cuando en 1 Tesalonisenses 3:10 dice que si alguien no trabaja, que no coma. Dios no fomenta el comportamiento irresponsable. Pasar hambre es la consecuencia de la holgazanería (Proverbios 16:26).
Las consecuencias proporcionan “púas” filosas a los cercos alambrados. Permiten que los demás entiendan la gravedad que implica no respetar nuestros límites y cuánto nos respetamos como personas. Les enseña que valoramos nuestro compromiso de vivir acorde con principios beneficiosos y que lucharemos para cuidarlos y protegerlos.

Del libro: Límites. Dr. Henry Cloud/Dr. John Townsend.

El hombre lo arruinó todo

Capítulo 4

Adán tenía todo a pedir de boca. Fue creado por Dios mismo a su imagen y semejanza, y colocado en el huerto del Edén; fue un plan perfecto, una realización perfecta y un perfecto medio ambiente. Hasta tuvo una esposa perfecta, hecha a medida para él. Dios la hizo de una de las costillas de Adán, que tomó de su cuerpo cierto día mientras éste estaba entregado al sueño. Al despertar y verla Adán, seguramente pensó que soñaba. Pero no. ¡Era real!
_Eva _suspiró_, ¡eres la única mujer en el mundo para mí!
Adán pudo haber comido del fruto del árbol de la vida y vivido eternamente. La vida en un bello jardín, sin problemas de estacionamiento, una esposa hermoa, carente de toda competencia, abundante comida, ausencia de impuestos, sin cuentas que pagar a la lavandería, sin vecinos ruidosos ni reuniones de las comisiones de padre y maestros de la escuela. Hasta tenían comunión con Dios en forma personal, mano a mano. La Biblia dice que Adán y Dios paseaban por el huerto al aire del día. ¡Eso significa una estrecha comunión! Nada los separaba; ni sombras, ni escondites, ni deshonestidades, ni culpabilidad, ni pecado. Perfecta inocencia y libertad.
¿Es posible imaginar que alguien quisiera arruinar una situación tan idílica como esa? Pues bien, eso es exactamente lo que hizo Adán.
Dios le dijo a Adán que podía comer del fruto de todos los árboles del huerto, excepto uno, el árbol de la ciencia del bien y del mal. Ese árbol le estaba vedado. Si comía de él, le dijo Dios, ciertamente moriría. Si no comía de él, perduraría eternamente. Antes de que Adán se aproximara al árbol de la vida, se rebeló. Tenía que probar el fruto prohibido del árol de la ciencia del bien y del mal. Satanás, la serpiente, le dijo a Eva, la mujer de Adán, que si comía de ese árbol, sería como Dios, sabiendo el bien y el mal, y eso, naturalmente, estimuló su apetito. (Hasta aquel momento no existió la maldad. Era inexistente. Dios había declarado que su creación era buena en gran manera)
Una vez despierta la curiosidad, Eva no resistió la tentación y cedió a ella. Comió de la fruta prohibida y le dio a Adán para que probara.
Y esa situación se repite una y otra vez. Las prohibiciones despiertan nuestro apetito. Como prueba de lo que decimos, tomemos un niño y pongámoslo en una pieza con una frutera llena de hermosas manzanas y una de ellas, la más pequeña, con claras señales de tener algún gusano. Se le dice al niño que puede comer todas las manzanas de la frutera, pero que no debe probar la que tiene el gusanito. Salimos de la pieza por cinco minutos. Al volver todas las hermosas manzanas estarían ahí, intactas. Y habrá medio gusano dentro de los restos de la manzana agusanada. La otra mitad estará en el estómago del niño. Es así nuestra naturaleza.
Adán y Eva comieron de la fruta prohibida porque quisieron ser como Dios.
Dios les dijo: _Si comen de fruto morirán_ pero lo que Dios les dijo no les resultó pertinente.
Una serpiente les dijo: _¡Vamos! ¿No creerán que Dios matará su creación favorita… la humanidad? Por supuesto que no.
Su voz era suave como el aceite, ¡tan persuasiva! Y Adán y Eva no fueron precavidos. Todavía no sabían que cuando la gente comienza a razonar buscando la respuesta a sus interrogantes en la mente humana y no en Dios, va en derechura a serios contratiempos. No hay vuelta de hoja.
El diablo actúa siempre en forma engañosa. En la vida real no viste como lo representan en la ficción. En la vida real nunca se presenta vestido de ropa interior roja con una larga cola bifurcada, retorciendo su negro mostacho. Se aproxima suavemente, con mansedumbre, un ángel de luz, una hermosa serpiente, sea cual fuere su disfraz. Y siempre comienza echando dudas sobre la verdad y confiabilidad de la Palabra de Dios. Siempre trata de diluirla, de aguarla con racionalidades.
¿Por qué la mente humana prefiere escuchar la voz de la serpiente a la voz de Dios? Porque, de acuerdo a Isaías 1:5, toda cabeza está enferma. ¿Acaso pensamos que la mitad de nuestra cabeza es confiable? De ninguna manera. Ni un sólo cabello ni nada que esté por debajo de los cabellos es confiable. No es ahora y no lo fue entonces.
En realidad, la única función útil que realiza la cabeza _hasta que nuestra mente sea regenerada y reprogramada por el Espíritu Santo_ es impedir que las orejas batan como las orejas de los elefantes. Nuestras mentes carnales deben ser renovadas, y renovadas, y vueltas a renovar, hasta adquirir la mente de Cristo. En tanto ocurra esto, mientras menos confiemos en nuestras mentes mejor nos irá.
Nuestras mentes “estallaron” en el huerto del Edén. No es preciso ingerir un ácido para hacer estallar nuestras mentes. Una mente estallada es el equipo standard con el que nacemos.
El primer pecado del hombre fue confiar en su propia mente en vez de confiar en el Dios que lo hizo. La antigua versión de Casiodoro de Reina del Manual del Fabricante recién fue editada en el año 1569, de modo que Adán no pudo haber leído Proverbios 3: 5-6, donde dice: “No te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas” Pero no fue por ignorancia de la voluntad de Dios lo que hizo tropezar a Adán sino su terquedad en hacer lo que él quería. Y lo hizo.
Súbitamente entró en acción la muerte y el deterioro para toda su descendencia, incluso nosotros. El primer hijo de Adán fue un asesino. Dios maldijo la tierra y dijo: “Tendrás que contender con ella o morirte de hambre” De inmediato comenzaron las mutaciones en el reino vegetal.
Tanto las sustancias químicas como las radiaciones nucleares pueden provocar mutaciones, que son torturantes reprogramaciones de las células de una planta o un animal. Automáticamente recibimos alguna radiación nuclear. Cuando los rayos que provienen del sol chocan contra la atmósfera exterior, se dispersan en radiaciones que denominamos neutrones. En trece minutos, aproximadamente, estos neutrones se separan en protones y electrones, a menos que se combinen con algún otro grupo para formar un elemento. En el proceso de hacerlo así, emiten radiaciones que atentan contra la vida y la destruyen.
Tomamos una semilla de rábano, que es de superficie suave y regular y produce una hoja y planta bien organizada, y la exponemos a la radiación nuclear. Luego plantamos esa semilla ¿y qué observamos? El cardo más horrible y espinoso que jamás vieron nuestros ojos. Si sabemos de alguien que tenga un reactor nuclear, que nos permita llevarle semillas, y ponerlas en el reactor antes de plantarlas, lograremos un jardín lleno de las más horribles mutaciones.
Que hubo mutaciones en el reino vegetal luego de la caída de Adán, surge claro de la redacción del texto de Génesis 3:17-18, que dice: “Y al hombre le dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo” Adán nunca había visto espinas y cardos antes de que pecara. No los había. Pero desde aquel entonces hemos tenido más que una buena producción de ellos.
Pero no sólo el reino vegetal empeoró al pecar Adán, sino que el reino animal se tornó enemigo del hombre. Todo se vino en picada debido al pecado original, que es otro de los nombres que toma el desatino de Adán.
Poco tiempo después que Adán enfermara de pecado original, todo el mundo se contagió, y las cosas llegaron a tal extremo que Dios se arrepintió de haber creado al hombre. El hombre era tan malvado, según dice la Biblia, que “los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (Génesis 6:5) Dios decidió que había de comenzar de nuevo, porque el desastre no admitía remiendo alguno.
Pero hubo un hombre que permaneció en contacto con Dios, y Dios le encomendó una comisión.
_Noé _le dijo_ va a llover. Y habrá una inundación. Quiero que construyas un arca.
Le dio claras instrucciones, mejor que cualquier plano, respecto a los materiales a utilizar y sus dimensiones
_Esta será el arca de la liberación _le dijo. Quienquiera suba a bordo se salvará; el que quede en tierra se ahogará.
La cosa era sin medias tintas; además no había una segunda oportunidad.
A Noé le resultó muy difícil entender todo eso, porque su vocabulario no incluía los vocablos “lluvia” o “Inundación” Hasta aquel momento el clima había sido perfecto, y todo se regaba con un vapor que subía de la tierra (Génesis 2:6). Ni siquiera habían inventado los paraguas en aquel entonces. Por cierto que Noé no necesitaba un barco en tierra firme, y no sabía de qué le hablaba Dios. Pero imaginó que Dios sí lo sabía y eso le bastaba. Puso manos a la obra…

El hombre que escucha a Dios nunca marca el paso con el resto del mundo. A él no le interesa, pero al mundo sí…

En el principio el hombre no se parecía en nada a un mono sin pelo; se parecía a Dios. Tampoco actuaba como un mono pelado, hasta que decidió desobedecer a Dios y comer el fruto prohibido. La desobediencia y la rebelión lo pusieron en posición desventajosa, y desde aquel día comenzó a deteriorarse de la gloria en la que Dios lo creó. Los “hechos” de la evolución expresan todo lo contrario de lo que realmente ocurrió.
El primer hombre, en lugar de ser mutante, un horrible mono que hubiera muerto en un par de generaciones, estaba tan lleno de vida que aguantó novecientos treinta años a pesar de haber ingerido un veneno mortal en su juventud. Pero desde entonces a ahora ha disminuido la duración máxima de vida…

Pero no es justo culpar a Adán por todo lo malo que nos ocurre. Dada la oportunidad de obedecer a Dios o hacer su propia voluntad, aún hoy el hombre escogería mal. El hombre nunca abandonó su capacidad de echarlo todo a perder.
Sin Dios, todos y cada uno de los átomos de la creación entera han sido atormentados desde el momento en que Dios maldijo su creación. Nadie está bien, ni nadie se siente satisfecho con algo de su alrededor, hasta que Jesús llega a dar paz…

Del libro: Las monerías de Darwin. Harold Hill.

Alabanza por la bondad de Dios

Bueno es alabarte, Jehová, y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo;
anunciar por la mañana tu misericordia y tu fidelidad cada noche.
Por cuanto me has alegrado, Jehová, con tus obras; en las obras de
tus manos me gozo.
¡Cuán grandes son tus obras, Jehová! ¡Muy profundos son tus
pensamientos! El hombre necio no sabe y el insensato no entiende
esto: Cuando brotan los impíos como la hierba y florecen todos los
que hacen maldad, es para ser destruidos eternamente.
Mas tú, Jehová, para siempre eres altísimo.
Aquí están tus enemigos, Jehová, ciertamente pereceran tus enemigos;
serán esparcidos todos los que hacen maldad.
Pero tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo; seré ungido con
aceite fresco. Y mirarán mis ojos sobe mis enemigos, oirán mis oídos
acerca de los que se levantaron contra mí, de los malignos.
El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano.
Plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios
florecerán. Aún en la vejez fructificarán; estarán vigorozos y verdes,
para anunciar que Jehová, mi fortaleza, es recto y que en él no hay
injusticia.
Salmo 92

Si tienes problemas, alégrate

El verdadero secreto del placer de vivir se conoce desde hace

casi veinte siglos. Pero durante la mayor parte de ese tiempo se

le envolvió en frases tediosas y en lenguaje arcaico. En años

recientes, se le simplificó tanto y de tal manera con el abuso de

clichés pegajosos, que con frecuencia el buscador sincero de

la verdad, disgustado por él, se ha dirigido a buscar por otro lado.

 

No vacile en pedir ayuda o en darla. El orgullo le puede proporcionar

un dolor innecesario.

 

La razón por la cual todas las dificultades siguen los mismos moldes

generales es porque todas tienen el mismo origen. Es importante

tener en cuenta que todas las clases de dificultades que plagan a

los seres humanos sobre la tierra comienzan de la misma manera:

Las dificultades se generan cuando alguien quebranta una de las

leyes de la naturaleza. Algunos prefieren llamarlas las leyes de Dios.

 

Si usted sabe exactamente qué es lo que lo metió en dificultades,

y lo reconoce, dio el primer paso importante para salir de ellas.

 

Evite a todos los que le ofrezcan venderle un atajo hacia la paz

mental por un precio de ganga.

 

Existe la extraña noción, aparentemente desde hace siglos, de

que la forma en que uno se sale de un lío personal es hacerle un

gran favor a Dios, tal como ir a la iglesia todos los domingos hasta

que las cosas empiecen a lucir mejor, o decir alguna oración como

ritual una y otra vez.

 

La gente en dificultades no se preocupa por la lógica.

 

Asistir y contribuir a la iglesia son buenos ejercicios espirituales.

Si se hacen solamente para obtener el favor de Dios son una

perdida de tiempo…

 

Obedezca las leyes que controlan le electricidad y ésta nos dará luz,

calor, energía, música y comunicación instantánea alrededor de la

tierra. Ignórelas, y morirá usted en un instante.

Las maravillas de la ciencia no fueron creadas por nuestros científicos,

sino que van siendo descubiertas.

Es obvio que fueron puestas allí por una inteligencia superior.

Llamémosla Dios.

 

La humanidad tiene un sentido propio de la existencia de Dios.

Los hombres pueden negarlo con palabras, pero la misma

complejidad de la mente de aquellos que niegan a su Creador

es una de las pruebas más convincentes d que sus negaciones

son falsas.

 

Quizás usted nunca haya considerado a la Biblia como un libro de

historia al revés; un libro de historia escrito por adelantado.

No obstante, eso es esencialmente lo que es…

 

El Dios que todos buscan les está ofreciendo lo que quieren abierta

y grauitamente…

 

Se debe buscar primero un contacto con el Dios viviente.

Y a continuación seguirán la moralidad, la integridad, la realización

gozosa y todas las otras cosas buenas…

 

Del libro: Si tienes problemas, alégrate. Eddy Swieson con Howard Norton.

Amar y Servir

Amar y servir, sería mi respuesta a todo aquel que me pregunte

cuál es mi propósito en la vida. Amar y servir como hija, esposa,

madre, ciudadana de mi país. Dejaré, y ya he dejado de hacer

algunos de esos roles, pero mi propósito en esta vida

sigue siendo el mismo.

No fue fácil para mí entender y aceptar que para eso nací. Costó mi

propia vida. Como todo el mundo, nací creyendo que el mundo

giraba alrededor de mí. Todo niñ@ que nace crece creyendo esa

falacia, hasta que la vida misma se encarga de despertarlo a la

realidad, triste realidad cuando no vemos Quien de verdad tiene

el control de nuestras vidas y es para Quien nacimos y somos.

“De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él

habitan” Salmo 24:1

Vea a su alrededor, véase a sí mismo, y se dará cuenta que todo,

incluyéndolo a usted, reclaman su total y absoluta consagración.

Usted no puede ser mejor que nadie en ningún área si no se

entrega por completo a ello. El error que cometemos muchas veces

es hacerlo para que los demás nos vean y nos elogien. Cuando ese

elogio no sucede, desistimos de la idea y buscamos otra cosa que

sea llamativa, y que nos aporte muchos aplausos y reconocimientos.

Así seguimos por la vida mirando sólo en forma horizontal para

compararnos unos con otros.

Una vez, cansada de todo eso y con mucha frustración en mi

corazón, miré hacia arriba, literalmente, si es que había Alguien

allá en lo alto que me oyera y me enviara ayuda. Jamás en mi vida

se me hubiese ocurrido que Él siempre estuvo a mi lado,

dispuesto a ayudarme, sin yo saberlo. Ahora, al repasar mi historia,

recuerdo a algunas personas que fueron cariñosas y bondadosas

conmigo a pesar del terror que estaba viviendo. Sé que la gente

que le hace daño a otros es porque no tienen a Dios en sus

corazones. Siguen sus instintos, se mueven en sus miedos, en sus

luchas de poder y dominio, como animales irracionales, sin pensar

en el daño que están causando a otros, inocentes muchas veces

como es el caso de los niños, que no tienen culpa de nacer en esas

condiciones que les tocó.

Podemos hacer el daño mayor al pagar nuestras frustaciones en los

más débiles, usar la venganza, que extiende el mal y lo hace mayor,

o podemos recapacitar y pensar qué puedo hacer yo ahora que me

toca a mí decidir lo que voy a hacer con mi vida? Repetiré los

modelos en los que he vivido o los cambiaré, con la ayuda de Dios?

Mi cambio de vida llegó a través del amor de Dios, revelado en su

Hijo Jesucristo. Fueron Buenas Noticias para mí saber que Alguien

me amaba desde antes de la fundación del mundo. Un Amor así es

el que yo quería, y todavía quiero. No un amor que se acabe con la

muerte.

“Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo Jehová, me

recogerá” Salmo 27:10

Muchos padres abandonan a sus hijos porque no los quieren, otros

porque no pueden, otros porque la muerte se los lleva y no era su

deseo ni su intención dejarlos, pues los amaban. Pueden haber

muchas causas por las cuales los niños quedan abandonados a su

suerte, pero una sola promesa: “Con todo, Jehová, me recogerá”

Cada persona, que ha sido abandonada, de alguna manera, y si es

sincera, podrá reconocer que en el transcurso de su vida, siempre

hubo alguien que lo amó desinteresadamente. Sé también que duraba

poco porque había intereses ocultos en aquellos que los dominaban

para que no supieran la verdad. La verdad es la que nos hace libres.

A esto se añade la rabia acumulada en el corazón por años de dominio,

maltrato y abuso. Siempre será un abuso criar a alguien sin decirle

la verdad. La verdad sobre el peso de sus propias decisiones,

la verdad sobre los padres o los encargados de su crianza, que no

son omniscientes y todopoderosos. Criarlos en una burbuja,

quitando cada inconveniente para que no sufran “lo que nosotros

sufrimos” y los hacemos más débiles que nosotros con mentiras.

Cada etapa de la vida tiene sus propios desafíos y debemos

prepararlos para enfrentarlos en vez de solucionar cada cosa por

ellos. Las mentiras que hemos descubierto, no segurlas propagando.

Ahora también sé, que aunque enseñemos las verdades que hemos

descubierto, algunos tratarán de comprobarlas e irán a probar lo que

usted probó y le hizo daño. Eso se llama libre albedrío, y fue una de las

cosa que olvidé al criar hijos. Y eso está bien! Dios no tiene nietos.

Dios tiene hijos. Dios tratará con cada uno de una forma muy

particular. Yo respeto eso. Cada persona tiene que tener convicción

propia de lo que hace y de lo que dice para ser genuina.

¿Qué hago en los casos cuando hablo y todo se vuelve

contra mí? No importa el rol que esté cumpliendo: Amar y servir como

mi amado Jesús me enseña en su Palabra. Él se humilló a sí mismo,

no pensó en sí mismo, pensó en nosotros. Por eso mi pasaje favorito

de las Escrituras es Filipenses 2: Humillación y Exaltación de Jesucristo.

De él aprendí a amar y servir a Dios y mi a prójimo.

Lo que hoy puedo evaluar en concreto es: mi mundo es diferente

realmente? Vale la pena amar y servir al prójimo incondicionalmente?

Sï, es diferente, para la gloria de Dios. Sí, vale la pena. Los principios

divinos son firmes e inconmovibles como una roca.

Mi determinación es seguir amando y sirviendo a Dios y a mi prójimo

hasta el final de mis días aquí en la tierra sabiendo que él me llevará

a cada situación que necesito aprender. Mi vida está en Sus manos.

La Gracia de Dios es suficiente para mí. Nuevas fuerzas él me da

cuando no tengo ninguna…

Seguridad en uno mismo

Natán no le tenía miedo a nadie (2Samuel 12:1-14)

 

La seguridad en uno mismo provee el fundamento para el liderazgo

sólido.

Cuando nos sentimos inseguros, nos desviamos de nuestra misión

en cuanto los problemas llegan. Cuando la gente no nos quiera,

cuando no haya fondos, cuando la moral decaiga o cuando los demás

nos rechacen o critiquen debemos sentirnos seguros de nosotros

mismos, no sea que nos desmoronemos. Si no nos sentimos seguros

de nosotros mismos, el temor eventualmente saboteará nuestro

liderazgo.

Imagínate lo que hubiera pasado si le hubiera faltado seguridad de

sí mismo a Natán. Considera las probabilidades que se estaban

juntando contra él. Él sabía que tenía que confrontar a David por

su pecado, pero David lo había encubierto muy bien. Nadie sabía lo

que había pasado. Eso significaba que Natán no iba a tener ningún

apoyo moral. Es más, David había guiado a Israel a un lugar de

prominencia entre las naciones, y la mayoría de los israelitas se

pondría del lado de David si él tuviera que pelear. Por último,

técnicamente hablando, David no había hecho nada ilegal con Urías.

Él había enviado al hombre para que lo mataran en batalla contra los

amonitas, pero no fue su espada ni su lanza la que le quitó la vida a

Urías. Natán tenía que sentirse muy seguro de sí mismo para saber

que su plan no se le volvería contra él.

¿Qué hizo que Natán demostrara un liderazgo seguro?

1.- Natán tenía la verdad de Dios de su lado.

   Él no tenía que enfrentarse solo a David.

2.- Natán tenía una relación con David.

   Su amistad había creado un puente que le permitió hacer lo que

   Dios le mandó hacer.

3.- La identidad de Natán dependía de su llamado divino, no de su

   popularidad.

   Natán se decidió a hablar la verdad de Dios sin importar la

   reacción popular.

4.- Natán comprendió su misión personal. Él vivía una convicción

   personal.

5.- Natán era un hombre humilde y quebrantado.

   Él no tenía nada que perder, ya que él había muerto a su

   ambición personal.

 

Síntomas comunes de inseguridad

Los siguientes síntomas normalmente indican sentimientos de

inseguiridad:

1.- Comparación: Nos comparamos con otros para saber cómo

estamos.

2.- Compensación: Nos sentimo víctimas y debemos compensar

nuestras pérdidas.

3.- Competencia: Nos consumimos a nosotros mismos y tratamos

de sobresalir entre los demás para llamar la atención.

4.- Compulsión: Nos sentimos motivados a actuar para poder

obtener la aprobación de los demás.

5.- Condenación: Juzgamos a los demás o a nosotros mismos,

cayendo por ende en la autocompasión o el engreimiento.

6.- Control: Sentimos que debemos estar a cargo, proteger

nuestros intereses y manipular.

 

Cuatro ingredientes de la seguridad

Si deseas reducir las inseguridades personales, desarrolla los

siguientes cuatro ingredientes en tu vida:

1.- Identidad: Establece una identidad en Cristo, no en tu desempeño.

2.- Quebrantamiento: Permite que Dios te quebrante en tu

autosuficiencia y autopromoción.

3.- Propósito: Descubre y practica el propósito que Dios te ha dado

para tu vida, no el de nadie más.

4.- Da y recibe la bendición: Aprende a afirmar a otros y recibir

afirmación.

 

Biblia de Liderazgo. Con notas de John Maxwell.

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