El Rey de los judíos

¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarle. Mateo 2:2

Pusieron sobre su cabeza su causa escrita: “Este es Jesús, el rey de los judíos” Mateo 27:37

El centurión y los que estaban con él custodiando a Jesús, al ver el terremoto y las cosas que habían sido hechas, llenos de miedo dijeron: “Verdaderamente éste era Hijo de Dios” Mateo 27:54

Cuando Jesús entró a este mundo unos magos/sabios lo reconocieron como el Rey de los judíos, Jesús el Salvador del mundo e Hijo de Dios, y vinieron a él para adorarle. Una actitud.

Otro rey, Herodes, que gobernaba en el lugar donde Jesús nació, lo quiso matar, para que no le quitara el puesto. Otra actitud.

Cuando Jesús salió de este mundo, físicamente hablando, cuando murió en la cruz, le volvieron a dar el título: “Jesús (salvador), el rey de los judíos”, aunque fue en son de burla.
Aunque fue en son de burla que le dieron ese título al morir, él sí murió como lo que realmente era, el Rey, no solo de los judíos, sino de toda la humanidad.
Por eso todos los que miren hacia él, serán salvos por toda la eternidad.

El centurión, y los soldados que custodiaban, que ayudaron a crucificarle y se burlaron de él, reconocieron, llenos de miedo que en realidad, el que murió en esa cruz, el que soportó tanta humillación de parte de ellos y de los demás, era “verdaderamente el Hijo de Dios”

Dos actitudes: Adoración o burla; adoración o quitarle del camino para que no me estorbe en los planes de vida que tengo.
Cada ser humano elige cómo ha de tratar a Jesús, el Salvador del mundo, el Redentor de toda la humanidad, el Hijo de Dios.

Jesús es ungido en Betania

Seis días antes de la pascua, vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había resucitado de los muertos. Y le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él.
Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume.

Dijo uno de sus discípulos; Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres?
Pero esto dijo, no porque se preocupara por los pobres, sino porque era ladrón y, teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella.

Entonces Jesús dijo:
_Déjala, para el día de mi sepultura ha guardado esto. A los pobres siempre los tendréis con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis.

El complot contra Lázaro

Gran multitud de los judíos supieron entonces que él estaba allí, y fueron, no solamente por causa de Jesús, sino también para ver a Lázaro, a quien había resucitado de los muertos. Pero los principales sacerdotes acordaron dar muerte también a Lázaro, porque a causa de él muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesús.

La entrada triunfal

El siguiente día, grandes multitudes que habían ido a la fiesta, al oír que Jesús llegaba a Jerusalén, tomaron ramas de palmera y salieron a recibirlo, y clamaban:
_¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!

Halló Jesús un asnillo y montó sobre él, como está escrito: “No temas, hija de Sión; tu Rey viene, montado sobre un pollino hijo de asna” (Zacarías 9:9)

Estas cosas no las entendieron su discípulos al principio, pero cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que estas cosas estaban escritas acerca de él, y de que se las habían hecho. Y daba testimonio la gente que estaba con él cuando llamó a Lázaro del sepulcro y lo resucitó de los muertos. Por lo cual también había salido la gente a recibirlo, porque había oído que él había hecho esta señal.

Pero los fariseos dijeron entre sí:
_Ya veis que no conseguís nada. Mirad, el mundo se va tras él.

Unos griegos buscan a Jesús

Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta. Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron diciendo:
_Señor, queremos ver a Jesús.
Felipe fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús.
Jesús les respondió diciendo:
_Ha llegado la hora para que el Hijo de hombre sea glorificado. De cierto, de cierto os digo que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. Si alguno me sirve, sígame; y donde yo esté, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirve, mi Padre lo honrará.

Jesús anuncia su muerte

Ahora está turbada mi alma, ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Pero para esto he llegado a esta hora. Padre, glorifica tu nombre.
Entonces vino una voz del cielo: “Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez”
Y la multitud que estaba allí y había oído la voz, decía que había sido un trueno.
Otros decían: _Un ángel le ha hablado
Respondió Jesús y dijo:
_No ha venido esta voz por causa mía, sino por causa de vosotros. Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo, cuando sea levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.
Esto decía dando a entender de qué muerte iba a morir

Le respondió la gente:
_Nosotros hemos oído que, según la Ley, el Cristo permanece para siempre. ¿Cómo, pues, dices tú que es necesario que el Hijo del hombre sea levantdo? ¿Quién es este Hijo del hombre?

Entonces  Jesús le dijo:
_Aún por un poco de tiempo la luz está entre vosotros; andad entretanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas, porque el que anda en tinieblas no sabe a dónde va. Entretanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz.

Incredulidad de los judíos

Habiendo dicho Jesús esto, se fue y se ocultó de ellos. Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él, para que se cumpliera la palabra del profeta Isaías, que dijo: “Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor?”

Por esto no podían creer, porque también dijo Isaías: “Cegó los ojos de ellos y endureció su corazon, para que no vean con sus ojos, ni entiendan con su corazón, ni se conviertan, y yo los sane”
Isaías dijo esto cuando vio su gloria, y habló acerca de él.
A pesar de eso, muchos, incluso de los gobernantes, creyeron en él, pero no lo confesaban por temor a los fariseos, para no ser expulsado de la sinagoga, porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.

Las palabras de Jesús juzgarán a los hombres

Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió; y el que me ve, ve al que me envió. Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas. El que oye mis palabras y no la guarda, yo no lo juzgo, porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue: la palabra que he hablado, ella lo juzgará en el día final. Yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre, que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir y de lo que he de hablar. Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho”

San Juan 12 RV60,95

El verdadero ayuno

¡Grita con toda tu fuerza, no te reprimas! Alza tu voz como trompeta. Denúnciale a mi pueblo sus rebeldías; sus pecados, a los descendientes de Jacob.
Porque día tras día me buscan, y desean conocer mis caminos, como si fueran una nación que practicara la justicia, como si no hubieran abandonado mis mandamientos. Me piden decisiones justas, y desean acercarse a mí, y hasta me reclaman: ¿Para qué ayunamos, si no lo tomas en cuenta? ¿Para qué nos afligimos, si tú no lo notas? Pero el día en que ustedes ayunan, hacen negocios y explotan a sus obreros. Ustedes sólo ayunan para pelear y reñir, y darse puñetazos a mansalva. Si quieren que el cielo atienda sus ruegos, ¡ayunen, pero no como ahora lo hacen!
¿Acaso el ayuno que he escogido es sólo un día para que el hombre se mortifique? ¿Y sólo para que incline la cabeza como un junco, haga duelo y se cubra de ceniza? ¿A eso llaman ustedes día de ayuno y el día aceptable al Señor?
El ayuno que he escogido, ¿no es más bien romper las cadenas de injusticia y desatar las correas del yugo, poner en libertad a los oprimidos y romper toda atadura? ¿No es acaso el ayuno compartir tu pan con el hambriento y dar refugio a los pobres sin techo, vestir al desnudo y no dejar de lado a tus semejantes?
Si así procedes, tu luz despuntará como la aurora, y al instante llegará tu sanidad; tu justicia te abrirá el camino, y la gloria del Señor te seguirá. Llamarás, y el Señor responderá; pedirás ayuda, y él dirá: ¡Aquí estoy!
Si desechas el yugo de opresión, el dedo acusador y la lengua maliciosa, si te dedicas a ayudar a los hambrientos y saciar la necesidad del desvalido, entonces brillará tu luz en las tinieblas, y como el mediodía será tu noche. El Señor te guiará siempre; te saciará en tierras resecas, y fortalecerá tus huesos. Serás como jardín bien regado, como manantial cuyas aguas no se agotan. Tu pueblo reconstruirá las ruinas antiguas y levantará los cimientos de antaño; serás llamado reparador de muros derruidos, restaurador de calles transitables. Si dejas de profanar el día de descanso, y no haces negocio en mi día santo; si llamas el día de descanso “delicia”, y al día santo del Señor, “honorable”; si te abstienes de profanarlo, y lo honras no haciendo negocios ni profiriendo palabras inútiles, entonces hallarás tu gozo en el Señor; sobre las cumbres de la tierra te haré cabalgar, y haré que te deleits en la herencia de tu padre Jacob. El Señor mismo lo ha dicho.

Notas:

58:1 Grita con toda tu fuerza, no te reprimas. El profeta clama contra los pecados del pueblo como un poderoso toque de trompeta; se deben poner al descubierto los pecados y la hipocresía del pueblo de Dios. Si los mensajeros de Dios dejan de señalar los pecados de su pueblo, no son fieles al llamamiento de Dios.
58:2. Día tras día me buscan. Judá estaba buscando a Dios cada día como si deseara conocer sus caminos; sin embargo, al mismo tiempo estaba viviendo en pecado y siendo indiferente a sus justos mandamientos. Hoy las congregaciones pudieran adorar al Señor exteriormente, aparentar que se deleitan en alabarlo y parecer deseosas de conocer sus caminos; al mismo tiempo podieran estar conformándose a las costumbres del mundo y descuidando el estudio diligente de su Palabra escrita. Semejante “adoración” es un insulto y una abominación a Dios.
58:3. El día que ustedes ayunan. El pueblo de Dios se quejaba de que él no lo ayudara. Pero Dios sabía que era una hipocresía la adoración y el ayuno de su pueblo. Les dice que ningún acto religioso tiene valor alguno para él si no proviene de quienes procuran obedecer con humildad sus mandamientos y les extienden las manos con compasión a los necesitados.
58:6. El ayuno que he escogido. El ayuno que Dios aprueba es el que va acompañado de amor a él y genuino interés por los oprimidos. Los creyentes deben comprender que dar los diezmos y las ofrendas a la iglesia no los libra de su responsabilidad de dar a los pobres. Deben compartir su pan con los hambrientos y proporcionar ropa a los que no tienen ninguna. Deben hacer un sincero esfuerzo para determinar las necesidades de los demás, sobre todo de sus propias congregaciones locales, y dedicarse a ayudar en todo lo que puedan.
58:8-12. Tu luz despuntará como la aurora. Cuando hay genuino amor a Dios y sincero interés por el bienestar de los demás, se abre un canal para que entre la plena bendición de Dios en la vida de los creyentes. Aquí se establecen las recompensas para el amor: (1) la luz de Dios y el pleno regocijo de la salvación y sanidad, (2) la protección y la presencia de Dios manifestada en la vida de ellos, (3) la ayuda de Dios en la angustia mediante la oración contestada, (4) la supresión de la oscuridad y la opresión, (5) la dirección, el poder y la capacidad fructífera de Dios, y (6) la genuina restauración, con el restablecimiento de las normas y los ideales de Dios.
58:13. El día de descanso. Dios ha esteblecido desde la creación que debe separarse un día de siete como “santo” para él. Un día para que el pueblo de Dios cese en sus actividades habituales y se dedique al descanso físico y a la renovación espiritual (Exodo 20:8); el hacerlo aumentará el deleite de los creyentes en el Señor y los capacitará para alcanzar nuevas alturas espirituales.

Isaías 58. NVI. Biblia de estudio de la Vida Plena.

Nombramiento de jueces

Moisés se sentó a juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de Moisés desde la mañana hasta la tarde. Viendo el suegro de Moisés todo lo que él hacía con el pueblo, dijo: ¿Qué es esto que haces tú con el pueblo? ¿Por qué te sientas tú sólo, y todo el pueblo está delante de ti desde la mañana hasta la tarde? Moisés respondió a su suegro: Porque el pueblo viene a mí para consultar a Dios. Cuando tienen asuntos, vienen a mí; y yo juzgo entre el uno y el otro, y declaro las ordenanzas de Dios y sus leyes.

Entonces el suegro de Moisés le dijo: No está bien lo que haces. Desfallecerás del todo, tú, y también todo el pueblo que está contigo; porque el trabajo es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo. Oye ahora mi voz; yo te aconsejaré, y Dios estará contigo. Está tú por el pueblo delante de Dios, y somete tú los asuntos a Dios. Enseña a ellos las ordenanzas y las leyes, muéstrales el camino por donde deben andar, y lo que han de hacer. Además, escoge tú de entre el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez. Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo; y todo asunto grave lo traerán a ti, ellos juzgarán todo asunto pequeño. Así aliviarás la carga de sobre de ti, y la llevarán ellos contigo. Si esto hicieres, y Dios te lo mandare, tú podrás sostenerte, y también todo este pueblo irá en paz a su lugar.

Y oyó Moisés la voz de su suegro, he hizo todo lo que dijo. Escogió Moisés varones de virtud entre todo Israel, y los puso por jefes sobre el pueblo, sobre mil, sobre cientos, sobre cincuenta y sobre diez. Y juzgaban al pueblo en todo tiempo; el sunto difícil lo traían a Moisés, y ellos juzgaban todo asunto pequeño.

La sabiduría práctica de Jetro fue de enorme beneficio para Moisés e Israel, y ha sido loada como ejemplo de delegación y de organización de la gestión por expertos en optimización durante siglos, y lo sigue siendo. Entretejidas en el consejo de Jetro aparecen declaraciones acerca de Dios y de las virtudes de los hombres piadosos que llevan a respetar a este hombre ante la buena integración de su fe en su forma de pensar. Desde luego, comprendía perfectamente que Moisés necesitaba el permiso divino para poner en marcha su consejo (v. 23). 

Estas mismas cualidades espirituales se demandaron a los dirigentes en el N.T. (Hechos 6:3: 1Timoteo 3:1-7; Tito 1:6-9)

Exodo 18: 13-26 RV60. La Biblia de estudio Macarthur

Aliméntate de Su fidelidad

“Aliméntate de su fidelidad” (Salmo 37:3 Versión inglesa)

Una vez encontré a una pobre anciana que ganaba su precaria vida, realizando diariamente un trabajo penoso, pero que era una cristiana alegre y triunfante.
“¡Ah! Nancy,” le dijo una anciana melancólica un cierto día, “está bien el estar contenta ahora; pero creo que los pensamientos del futuro debieran hacerte sollozar.”
“Solamente, supón por ejemplo que te pusieses enferma y no pudieses trabajar; o supón que las personas que te tienen empleada se marchasen y ninguna otra te diese trabajo; o supón_” “Cállate, “Yo nunca supongo. El Señor es mi Pastor, y sé que nada me faltará. Y mira,” continuó diciendo a su melancólica amiga, “todas esas suposiciones son las que están haciendo que no puedas hacer nada. Lo mejor que puedes hacer, es, abandonar todas esas suposiciones y confiar en el Señor.”

Hay un texto que puede con todas las “suposiciones” de la vida de un creyente si se recibe y aplica con una fe infantil. Dicho texto se encuentra en Hebreos 13:5,6: “Estad contentos de lo presente; porque El dijo, no te desampararé, ni te dejaré. De tal manera que digamos confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me hará el hombre”.” H.W.S.

El águila que se remonta por el aire más elevado, no se preocupa cómo cruzar los ríos._Seleccionado.

Del libro: Manantiales en el desierto. Tomo I

“Yo os muestro un camino más excelente”

“Yo os muestro un camino más excelente” 1 Corintios 12:31

Tracé cuidadosamente mis planes y el futuro parecía brillante: mis sueños y esperanzas eran altos. Al final de cada día, al arrodillarme en oración, pedía “Señor, bendice mis planes pues los he hecho en grande”. Mis planes fracasaron, mis esperanzas poco a poco se derrumbaron, mis ambiciones todas se disiparon y el fracaso coronó mis sienes. Confundido, no podía comprender. Me había arrodillado a orar por cada plan y esperanza. ¿Por qué no se me había contestado? Entonces, en la quietud de la noche, desde las sombras circundantes, oí una suave voz susurrante que me llamaba a acercarme a Él. _¿Por qué no dejas que Yo trace tus planes? Ya conozco el sendero. Deja el futuro en mis manos por tí heridas, y te guiaré paso a paso_. Avergonzado, incliné humillado la cabeza. Una luz nueva y extraña me inundó el alma. Ya no oro “Señor bendice mis planes”, sino “Señor traza mis planes”; el futuro en tus manos he entregado”

Manantiales en desierto. Tomo II

Cristo, nuestro ejemplo

Lo que puede ser cierto de otros ejemplos, no lo es con Jesús. Tanto si se trata de un presidente u hombre de estado, inventor o novelista, atleta o artista, todos los otros grandes ejemplos pueden inspirar, pero no pueden capacitar. Pueden motivarnos, pero no tiene poder para cambiarnos. Nada queda de Benjamín Franklin que pueda convertirnos en el inventor que él fue. Pero cuando se trata de Cristo, las cosas son diferentes. El dice, en efecto: “¿Quieren vivir mi vida? Aquí está mi poder”. He aquí que El nos fortalece en nuestro interior. “Quieren complacer a mi Padre Celestial? Aquí está mi capacitación”. Y El nos habilita por su Espíritu.
Habiendo fallado mucho más de lo que he tenido éxito en muchos de mis sueños, eso me parece muy estimulante. Y quizás tú tendrás que decir lo mismo. Habiendo estado sumergidos en pecado toda nuestra vida, luchando por sacar la cabeza del agua para respirar, podemos encontrar gran esperanza en la capacidad que El nos da no sólo de respirar, sino de nadar libremente. Ves, Cristo no solamente vivió una vida ejemplar, sino también hace posible que nosotros hagamos lo mismo. Nos da un patrón para que lo sigamos por fuera, al mismo tiempo que nos proporciona por dentro el poder necesario para lograrlo. Y ¿ saben para qué nos capacita eso? ¡Para reir de nuevo!
Hablo en sentido literal cuando digo que durante años Jesús me ha hecho reir. Debido a que tenemos su ejemplo para seguirlo y su poder para lograrlo, tú y yo no necesitamos fingir los resultados, ni apresurar las cosas ni esforzarnos por coseguirla. Una vez que El domina nuestra mente, las actitudes correctas producen los actos correctos.

Del libro:Sonrie otra vez. Charles Swindoll

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