Meditación sobre los hechos poderosos de Dios

Con mi voz clamé a Dios.
A Dios clamé, y él escuchará.
Al Señor busqué en el día de mi angustia.
Alzaba a él mis manos de noche, sin descanso.
Mi alma rehusaba consuelo.
Me acordaba de Dios, y me conmovía.
Me quejaba y desmayaba mi espíritu.
No me dejabas pegar los ojos.
Estaba yo quebrantado y no hablaba.
Consideraba los días desde el principio, los años de los siglos.
Me acordaba de mis cánticos de noche; meditaba en mi corazón,
y mi espíritu inquiría:
¿Desechará el Señor para siempre y no volverá a sernos propicio?
¿Ha cesado para siempre su misericordia?
¿Se ha acabado perpetuamente su promesa?
¿Ha cerrado con ira sus piedades?
Dije: Enfermedad mía es esta.
Traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del Altísimo.
Me acordaré de la obras de Jah.
Sí, haré memoria de tus obras y hablaré de tus hechos.
Oh Dios, santo es tu camino.
¿Qué dios es grande como nuestro Dios?
Tú eres el Dios que hace maravillas.
Hiciste notorio en los pueblos tu poder.
Con tu brazo redimiste a tu pueblo,
a los hijos de Jacob y de José.
Te vieron las aguas, oh Dios.
Las aguas te vieron y te temieron.
Los abismos también se estremecieron.
Las nubes echaron inundaciones de aguas.
Tronaron los cielos. Discurrieron tus rayos.
La voz de tu trueno estaba en el torbellino.
Tus relámpagos alumbraron el mundo.
Se estremeció y tembló la tierra.
En el mar fue tu camino,
y tus sendas en las muchas aguas.
Tus pisadas no fueron conocidas.
Condujiste a tu pueblo como ovejas
por mano de Moisés y de Aarón.

Salmo 77. RV60

La mejor manera de afrontar los conflictos de la vida es no apartar la mirada del Dios Altísimo, el Gran Yo Soy, el que hizo los cielos y la tierra, el que tiene el control absoluto del universo que creó, al que nadie ha destronado, aunque han querido hacerlo. Recordar sus hechos maravillosos y de cómo nos mantiene con vida, aún cuando algunos no quieren que sea así. Dios es quien da la vida y la quita. Nada trajimos cuando nacimos y nada nos llevaremos. Sólo las buenas obras, hechas para la gloria de Dios y según su propósito para nosotros, perdurarán por la eternidad. Recordar lo que él hizo nos da fuerza para seguir, sabiendo que él es capaz de hacer todo lo que ha dicho que va a hacer a nuestro favor. Creer, para ver su gloria, y luego compartirla con otros, que quieran verla. Dios es Bueno, Fiel y Justo!

Portador de Tu gloria

Originalmente publicado en **Fuimos creados por Dios y para Dios**:

//Los cielos cuentan tu gloria, Señor
El firmamento anuncia tus obras
De día y noche es oída su voz
proclamando tu grandeza//

//Y yo proclamaré tu grandeza y tu poder
Anunciaré con mi vida que tu
eres el Rey
Y como el cielo y las estrellas
Portador de tu gloria seré//

Y si tu poder y tu deidad
son visibles en tu creación
Quiero que sean visibles
en mi vida, Señor

////Yo quiero ser portador de tu gloria////

Alejandro Del Bosque

Ver original

Portador de Tu gloria

//Los cielos cuentan tu gloria, Señor
El firmamento anuncia tus obras
De día y noche es oída su voz
proclamando tu grandeza//

//Y yo proclamaré tu grandeza y tu poder
Anunciaré con mi vida que tu
eres el Rey
Y como el cielo y las estrellas
Portador de tu gloria seré//

Y si tu poder y tu deidad
son visibles en tu creación
Quiero que sean visibles
en mi vida, Señor

////Yo quiero ser portador de tu gloria////

Alejandro Del Bosque

Las obras y la palabra de Dios

Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.
Un día emite palabra a otro día y una noche a otra declara sabiduría.
No hay lenguaje ni es oída su voz.
Por toda la tierra salió su voz y hasta el extremo del mundo sus palabras.

En ellos puso tabernáculo para el sol; y éste, como esposo que sale de su tálamo, se alegra cual gigante para correr el camino.
De un extremo de los cielos es su salida y su curso hasta el término de ellos; y nada se esconde de su calor.

La Ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo.
Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón.
El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.
El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre.
Los juicios de Jehová son verdad, todos justos.
Deseables son más que el oro, y más que mucho oro refinado; y dulces más que la miel, y la que destila del panal.
Tu siervo es además amonestado con ellos; en guardarlos hay grande galardón.

¿Quién podrá entender sus propios errores?
Líbrame de los que me son ocultos.
Preserva también a tu siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí.
Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión.

Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío.

Salmo 19. RV60 

Dios, el único refugio

En Dios solamente descansa mi alma; de él viene mi salvación. Solamente él es mi roca y mi salvación; es mi refugio, no resbalaré mucho.

¿Hasta cuándo conspiraréis contra un hombre, tratando todos vosotros de aplastarlo como a pared desplomada y como a cerca derribada? Solamente conspiran para arrojarlo de su grandeza. Aman la mentira; con su boca bendicen, pero maldicen en su corazón.

En Dios solamente reposa mi alma, porque de él viene mi esperanza. Solamente él es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré. En Dios está mi salvación y mi gloria; en Dios está mi roca fuerte y mi refugio.

Pueblos, ¡esperad en él en todo tiempo! ¡Derramad delante de él vuestro corazón! ¡Dios es nuestro refugio!

Por cierto, solo un soplo son los hijos de los hombres, una mentira son los hijos de los poderosos; pesándolos a todos por igual en la balanza, serán menos que nada.
No confiéis en la violencia ni en la rapiña os envanezcáis. Si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas.

Una vez habló Dios; dos veces he oído esto: que de Dios es el poder, y tuya, oh Señor, es la misericordia, pues tú pagas a cada uno conforme a su obra.

Salmo 62. RV95

La Gracia de Dios y nuestro Trabajo

Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses en Dios nuestro Padre y en el Señor Jesucristo: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás; tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis.

Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por lo cual asimismo padecéis. Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar tribulación a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al Evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos (los que creen en él) y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros). Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder, para que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros y vosotros en él, por la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.

Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. ¡Nadie os engañe en ninguna manera!, porque no vendrá sin que antes venga la apostasía y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.

¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros os decía esto? Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste. Ya está en acción el misterio de la iniquidad; solo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca y destruirá con el resplandor de su venida. Inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigio mentirosos, con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no quisieron recibir el amor y la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.

Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Así que, hermanos, estad firmes y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.

Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra.

Por lo demás, orad por nosotros. para que la Palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros, y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe. Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal. Tenemos confianza respecto de vosotros en el Señor, en que hacéis y haréis lo que os hemos mandado. El Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios y a la paciencia de Cristo.

Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros. Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros, ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros; no porque no tuviésemos derecho, sino por daros nosotros mismos un ejemplo para que nos imitaseis. Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenamos esto:

“Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma”

Ahora oímos que algunos entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno. A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando sosegadamente, coman su propio pan. Y vosotros, hermanos, no os canséis de hacer bien.

Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ese señaladlo, y no os juntéis con él, para que se avergüence. Pero no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a hermano.

El mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros.

La salutación es de mi propia mano, de Pablo, que es el signo de toda carta mía. Así escribo. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.

2 Tesalonicenses 1-3

Liderazgo es Servicio

Luego de muchos años en el ministerio, estoy convencido que el gran determinante en un ministerio exitoso es nuestra Identidad en Cristo. Los líderes inseguros con frecuencia tratan de establecer su valor por medio de títulos y posiciones. Aun los casos en los que los padres buscan esta posición e identidad a través de sus hijos; este fue el ejemplo de la madre de los hijos de Zebedeo, quien se acercó a Jesús para pedirle un favor. Ella quería que uno de sus hijos se sentara a la derecha y el otro a la izquierda del trono en el Reino de Jesús. El Señor le respondió que no le correspondía a Él ofrecer eso y luego inquirió que si ellos estaban listos para beber de la copa que estaba a punto de tomar; a lo que ellos muy confiadamente respondieron diciendo que sí estaban listos, sin darse cuenta que esta respuesta les llevaría al martirio. Cuando los otros 10 se enteraron de lo que sucedió se indignaron de lo sucedido (Mat. 20:20-28)

De la misma manera, cuando la gente insegura clama por reconocimiento, títulos y posiciones de prominencia en una organización, esto produce problemas en las relaciones interpersonales del staff que labora en la organización.

¿Qué deben hacer las personas seguras, cuando observan líderes con problemas de servicio posicional tratando de aventajar a sus compañeros? Las otras personas realmente no quieren que esta clase de gente esté por encima de ellos ni tampoco caer en el mismo juego táctico competitivo para lograr un liderazgo posicional.

En Mateo 20:25-28 el Señor usó esta ocasión para enseñar un principio hoy conocido como Liderazgo de Servicio.

“Como ustedes saben los gobernantes de las naciones oprimen a sus súbditos, y los altos oficiales abusan de su autoridad, pero entre ustedes esto no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser un servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser el esclavo de los demás, así como el Hijo de Hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos”

Luego de Jesús enseñar esa verdad, Lucas dijo lo siguiente: “Tuvieron entre ellos un altercado sobre cuál de ellos sería el más importante” (Lc. 22:24) Luego Jesús vino a Pedro y le dijo “Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido zarandearlos como si fueran trigo, pero yo he orado por ti para que no falle tu fe, y cuando hayas vuelto a mi fortalece a tus hermanos” (Lc. 22:31)
Entonces Pedro dijo que él estaba listo para morir por Jesús o ir a prisión, pero el Señor le respondió “Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces” (Lc. 22:34)
Aparentemente una oportunidad es dada a Satanás cuando un líder sucumbe al orgullo. La misma causa y efecto es enseñada en Santiago 4:6-7 y en 1 Pedro 5:6-10.

No existe una posición más baja que la de un sirviente o esclavo, ¡Cómo pues esto se aplica a líderes espirituales en posiciones prominentes? ¿A quién o a qué está cada líder sujeto? ¿Y a quién o a qué son ellos sirvientes?

Yo creo que ellos están sujetos a las necesidades de aquellos a quienes ha sido llamado a liderar. Como padre estoy sujeto a las necesidades de mi esposa e hijos. Si algo le pasa a mi esposa e hijos que requiere mi atención, yo no soy libre de ignorar tal situación y pensar que puedo hacer como mejor me parece, se me exige el amar a mi esposa tal como Cristo amó a la Iglesia.

Cuando una empresa enfrenta una crisis, ella inicialmente no llama la atención de la fuerza laboral, sino al liderazgo que es el responsable. Es por ello que el liderazgo puede ser solitario y agotador. Nadie debería lanzarse al pastorado, diaconado u otras áreas de liderazgo para llenar sus necesidades de grandeza o por el deseo de poder que surge de los títulos y posiciones.

Esta enseñanza está en 1 Pedro 5:1-4 “Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplo de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria”

Líneas de Autoridad

 ¿Acaso significa que no hay líneas espirituales de autoridad? Por supuesto que las hay. Nosotros estamos bajo autoridad, pero la institución bíblica para aquellos que están en posición de autoridad es diferente, que para aquellos que están bajo autoridad. La Autoridad es el derecho a gobernar, la cual está basada en una posición. Dios manda a todo el que esté bajo autoridad que esté sujeto a aquellos que tienen posición de autoridad sobre ellos.

La Escritura sí permite momentos en los cuales tendrás que obedecer a Dios y no a los hombres y el fundamento de esta acción está cuando las autoridades operan fuera de su alcance designado y cuando claramente te dicen que hagas algo que viola la palabra de Dios.

En las autoridades basadas en posición, las personas están obedeciendo a Dios al respetar la posición que esa persona tiene, aún cuando ellos no necesariamente respeten a la persona como tal. Parte de nuestra cobertura espiritual es estar bajo autoridad. Y aun si no te agrada quien está en autoridad, debes permanecer sujeto. La civilización experimentaría un caos si no hubiese sumisión a las autoridades gubernamentales.

Bases de la Autoridad

Las instrucciones difieren para aquellos que están en posición de autoridad. Luego del Sermón del monte, “La gente se admiraba de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas” (Mateo 7:28-29)

Jesús era Dios, pero su audiencia no lo sabía en ese momento, y Él no tenía ninguna posición de autoridad terrenal. Él no era un representante de gobierno romano ni tampoco un miembro del Sanedrín, ni siquiera era un levita, así que ¿Cuál era la base de su autoridad? La gente reconocía su autoridad porque estaba basada en la calidad, conducta, carácter y su unidad con el Padre. Este debe ser el caso de cada líder espiritual. Ellos deben encontrar su identidad y seguridad en Cristo y no en títulos eclesiásticos o posicionales.
El carácter de Dios es el requisito primordial para ser un líder espiritual de acuerdo con el apóstol Pablo (1 Timoteo 3:1-13; Tito 1:6-9)
Siendo que los líderes están sujetos a las necesidades de aquellos a quienes sirven, ellos deben invertir su tiempo en ayudar a que su gente se estabilice, viva y sea libre en Cristo, porque humanamente es imposible suplir sus necesidades. Por el otro lado, Cristo suple todas las necesidades con sus riquezas en gloria cuando sus hijos tienen una vida y relación correcta con Dios.
Los líderes espirituales verdaderos guían su gente al trono de Dios donde ellos pueden recibir misericordia y gracia en tiempos de necesidad. Los líderes espirituales saben que ellos no son la respuesta de los problemas de la vida sino el mismo Señor. Ellos ayudan a otros a conectarse con la fuente de vida eterna, lo que finalmente viene a ser el ministerio de la reconciliación del que el apóstol Pablo habla.

Dr. Neil T. Anderson. Revista Un Millón de Líderes.

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