Liderazgo es Servicio

Luego de muchos años en el ministerio, estoy convencido que el gran determinante en un ministerio exitoso es nuestra Identidad en Cristo. Los líderes inseguros con frecuencia tratan de establecer su valor por medio de títulos y posiciones. Aun los casos en los que los padres buscan esta posición e identidad a través de sus hijos; este fue el ejemplo de la madre de los hijos de Zebedeo, quien se acercó a Jesús para pedirle un favor. Ella quería que uno de sus hijos se sentara a la derecha y el otro a la izquierda del trono en el Reino de Jesús. El Señor le respondió que no le correspondía a Él ofrecer eso y luego inquirió que si ellos estaban listos para beber de la copa que estaba a punto de tomar; a lo que ellos muy confiadamente respondieron diciendo que sí estaban listos, sin darse cuenta que esta respuesta les llevaría al martirio. Cuando los otros 10 se enteraron de lo que sucedió se indignaron de lo sucedido (Mat. 20:20-28)

De la misma manera, cuando la gente insegura clama por reconocimiento, títulos y posiciones de prominencia en una organización, esto produce problemas en las relaciones interpersonales del staff que labora en la organización.

¿Qué deben hacer las personas seguras, cuando observan líderes con problemas de servicio posicional tratando de aventajar a sus compañeros? Las otras personas realmente no quieren que esta clase de gente esté por encima de ellos ni tampoco caer en el mismo juego táctico competitivo para lograr un liderazgo posicional.

En Mateo 20:25-28 el Señor usó esta ocasión para enseñar un principio hoy conocido como Liderazgo de Servicio.

“Como ustedes saben los gobernantes de las naciones oprimen a sus súbditos, y los altos oficiales abusan de su autoridad, pero entre ustedes esto no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser un servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser el esclavo de los demás, así como el Hijo de Hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos”

Luego de Jesús enseñar esa verdad, Lucas dijo lo siguiente: “Tuvieron entre ellos un altercado sobre cuál de ellos sería el más importante” (Lc. 22:24) Luego Jesús vino a Pedro y le dijo “Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido zarandearlos como si fueran trigo, pero yo he orado por ti para que no falle tu fe, y cuando hayas vuelto a mi fortalece a tus hermanos” (Lc. 22:31)
Entonces Pedro dijo que él estaba listo para morir por Jesús o ir a prisión, pero el Señor le respondió “Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces” (Lc. 22:34)
Aparentemente una oportunidad es dada a Satanás cuando un líder sucumbe al orgullo. La misma causa y efecto es enseñada en Santiago 4:6-7 y en 1 Pedro 5:6-10.

No existe una posición más baja que la de un sirviente o esclavo, ¡Cómo pues esto se aplica a líderes espirituales en posiciones prominentes? ¿A quién o a qué está cada líder sujeto? ¿Y a quién o a qué son ellos sirvientes?

Yo creo que ellos están sujetos a las necesidades de aquellos a quienes ha sido llamado a liderar. Como padre estoy sujeto a las necesidades de mi esposa e hijos. Si algo le pasa a mi esposa e hijos que requiere mi atención, yo no soy libre de ignorar tal situación y pensar que puedo hacer como mejor me parece, se me exige el amar a mi esposa tal como Cristo amó a la Iglesia.

Cuando una empresa enfrenta una crisis, ella inicialmente no llama la atención de la fuerza laboral, sino al liderazgo que es el responsable. Es por ello que el liderazgo puede ser solitario y agotador. Nadie debería lanzarse al pastorado, diaconado u otras áreas de liderazgo para llenar sus necesidades de grandeza o por el deseo de poder que surge de los títulos y posiciones.

Esta enseñanza está en 1 Pedro 5:1-4 “Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplo de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria”

Líneas de Autoridad

 ¿Acaso significa que no hay líneas espirituales de autoridad? Por supuesto que las hay. Nosotros estamos bajo autoridad, pero la institución bíblica para aquellos que están en posición de autoridad es diferente, que para aquellos que están bajo autoridad. La Autoridad es el derecho a gobernar, la cual está basada en una posición. Dios manda a todo el que esté bajo autoridad que esté sujeto a aquellos que tienen posición de autoridad sobre ellos.

La Escritura sí permite momentos en los cuales tendrás que obedecer a Dios y no a los hombres y el fundamento de esta acción está cuando las autoridades operan fuera de su alcance designado y cuando claramente te dicen que hagas algo que viola la palabra de Dios.

En las autoridades basadas en posición, las personas están obedeciendo a Dios al respetar la posición que esa persona tiene, aún cuando ellos no necesariamente respeten a la persona como tal. Parte de nuestra cobertura espiritual es estar bajo autoridad. Y aun si no te agrada quien está en autoridad, debes permanecer sujeto. La civilización experimentaría un caos si no hubiese sumisión a las autoridades gubernamentales.

Bases de la Autoridad

Las instrucciones difieren para aquellos que están en posición de autoridad. Luego del Sermón del monte, “La gente se admiraba de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas” (Mateo 7:28-29)

Jesús era Dios, pero su audiencia no lo sabía en ese momento, y Él no tenía ninguna posición de autoridad terrenal. Él no era un representante de gobierno romano ni tampoco un miembro del Sanedrín, ni siquiera era un levita, así que ¿Cuál era la base de su autoridad? La gente reconocía su autoridad porque estaba basada en la calidad, conducta, carácter y su unidad con el Padre. Este debe ser el caso de cada líder espiritual. Ellos deben encontrar su identidad y seguridad en Cristo y no en títulos eclesiásticos o posicionales.
El carácter de Dios es el requisito primordial para ser un líder espiritual de acuerdo con el apóstol Pablo (1 Timoteo 3:1-13; Tito 1:6-9)
Siendo que los líderes están sujetos a las necesidades de aquellos a quienes sirven, ellos deben invertir su tiempo en ayudar a que su gente se estabilice, viva y sea libre en Cristo, porque humanamente es imposible suplir sus necesidades. Por el otro lado, Cristo suple todas las necesidades con sus riquezas en gloria cuando sus hijos tienen una vida y relación correcta con Dios.
Los líderes espirituales verdaderos guían su gente al trono de Dios donde ellos pueden recibir misericordia y gracia en tiempos de necesidad. Los líderes espirituales saben que ellos no son la respuesta de los problemas de la vida sino el mismo Señor. Ellos ayudan a otros a conectarse con la fuente de vida eterna, lo que finalmente viene a ser el ministerio de la reconciliación del que el apóstol Pablo habla.

Dr. Neil T. Anderson. Revista Un Millón de Líderes.

No hay otro Evangelio

Estoy asombrado de que tan pronto os habéis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un Evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren alterar el Evangelio de Cristo. Pero si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anuncia un evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora os repito: Si alguien os predica un evangelio diferente del que habéis recibido, sea anatema.

¿Acaso busco ahora la aprobación de los hombres o la de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Jesucristo.

Pero os hago saber, hermanos, que el Evangelio anunciado por mí no es invención humana, pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.
Ya habéis oído de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguí sobremanera a la iglesia de Dios y la asolaba.
En el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres. Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia, revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicara entre los gentiles, no me apresuré a consultar a ningún ser humano.
Tampoco subí a Jerusalén para ver a los que eran apóstoles antes que yo, sino que fui a Arabia y volví de nuevo a Damasco.
Después pasado tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro y permanecí con él quince días; pero no vi a nungún otro de los apóstoles, sino a Jacobo, hermano del Señor.
Después fui a las regiones de Siria y de Cilicia; pero no me conocían personalmente las iglesias de Judea que están en Cristo, pues sólo habían oído decir: “Aquel que en otro tiempo nos perseguía, ahora predica la fe que en otro tiempo combatía” Y glorificaban a Dios a causa de mí.
Después, pasados catorce años, subí otra vez a Jerusalén con Bernabé, llevando también conmigo a Tito.
Subí debido a una revelación y, para no correr o haber corrido en vano, expuse en privado a los que tenían cierta reputación, el Evangelio que predico entre los gentiles. Pero ni aun Tito, que estaba conmigo, con todo y ser griego, fue obligado a circuncidarse, a pesar de los falsos hermanos que se habían introducido entre nosotros a escondidas, para espiar nuestra libertad _la que tenemos en Cristo Jesús_, para reducirnos a esclavitud. A los tales ni por un momento accedimos a someternos, para que la Verdad del Evangelio permaneciera  con nosotros.
Pero los que tenían reputación de ser algo (lo que hayan sido en otro tiempo nada me importa; Dios no hace acepción de personas), a mí, pues, los de reputación nada nuevo me comunicaron. Antes por el contrario, como vieron que me había sido encomendado el Evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión (pues el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión actuó también en mí para con los gentiles), y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Pedro y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de  compañerismo, para que nosotros fuéramos a los gentiles y ellos a los de la circuncisión. Solamente nos pidieron que nos acordáramos de los pobres; lo cual también me apresuré en cumplir con diligencia.

Carta de Pablo a los Gálatas. Capítulo 1,2. RV95

No puede entrar

_No puede entrar _dice el viejo. Cierro al mediodía. Si quiere, puede volver a las cuatro de la tarde.
La puerta está abierta. Veo el interior, aunque no con nitidez a causa de la claridad del día.
_Sólo un minuto. Me gustaría rezar una oración.
_Lo siento mucho. Ya está cerrada.

Él escucha mi conversación con el viejo. No dice nada.

_Está bien, nos vamos _digo. No vale la pena discutir.

Él  sigue mirándome; sus ojos están vacíos, distantes.
_¿No quieres ver la capilla? _pregunta.
Sé que no le gusta mi actitud. Le debo parecer floja, cobarde, incapaz de luchar por lo que quiero. Sin necesidad de un beso, la princesa se transforma en sapo.
_Acuérdate de ayer _digo. Tú cerraste la conversación en el bar porque no tenías ganas de discutir. Ahora, cuando yo hago lo mismo, me censuras.

El viejo contempla, impasible, nuestra discusión. Debe de estar contento de que ocurra algo allí, delante de él, en un sitio donde todas las mañanas, todas las tardes y todas las noches son iguales.

_La puerta de la iglesia está abierta _dice él, dirigiéndose al viejo. Si quiere dinero, algo le podemos dar. Pero ella quiere ver la iglesia.
_Ya es tarde.
_Muy bien. Entraremos de cualquier modo.
Él me agarra del brazo y entra conmigo.
Mi corazón se dispara. El viejo puede volverse agresivo, llamar a la policía, arruinar nuestro viaje.
_¿Por qué haces esto?
_Porque quieres ir a la capilla _es su respuesta.
Pero no logro concentrarme en lo que hay allí; esa discusión, y mi actitud, han roto el encanto de una mañana casi perfecta.
Mi oído está atento a lo que pasa fuera: imagino continuamente al viejo saliendo y a la policía del pueblo llegando. Invasores de capillas. Ladrones. Están haciendo algo prohibido, violando la ley. ¡El viejo dijo que estaba cerrada, que no era hora de visita! Él es un pobre viejo que no nos puede impedir que entremos, y la policía será más dura porque no respetamos a un anciano.

Me quedo allí dentro sólo el tiempo necesario para mostrar que cumplo con mi voluntad. El corazón me sigue latiendo con tanta fuerza que tengo miedo de que él me oiga.
_Podemos marcharnos _digo, cuando ha pasado el tiempo que yo calculo necesario para rezar un avemaría.
_No tengas miedo, Pilar. Tú no puedes “representar”
Yo no quería que el problema con el viejo se transformara en un problema con él. Necesitaba conservar la calma.
_No sé qué es eso de “representar” -respondo.
_Ciertas personas viven peleadas con alguien, peleadas con ellas mismas, peleadas con la vida. Así, empiezan a montar una especie de pieza teatral en su cabeza, y escriben el guión según sus frustraciones.
_Yo conozco a mucha gente así. Sé de lo que estás hablando.
_Y lo peor es que no pueden representar esa pieza de teatro solas _prosigue. Entonces comienzan a convocar a otros actores. Es lo que hizo ese sujeto. Quería vengarse de algo, y nos escogió a nosotros. Si hubiésemos aceptado su prohibición, ahora nos sentiríamos arrepentidos y derrotados. Habríamos pasado a formar parte de su vida mezquina y de sus frustraciones. La agresión de ese señor era visible, y resultó fácil evitar entrar en su juego. Hay otras pesonas que nos “convocan” cuando comienzan a comportarse como víctimas, quejándose de las injusticias de la vida, pidiendo que los demás estén de acuerdo, den consejos, participen.
Me miró a los ojos.
_Cuidado _dijo. Cuando se entra en ese juego, siempre se sale perdiendo.

Paulo Coelho. A orillas del río Piedra me senté y lloré.

El poder de la Riqueza

“No digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi brazo me han traído esta riqueza. Acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a sus padres, como en este día” Deuteronomio 8:17-18 RV60

Abram libera a Lot

Aconteció en los días de Amrafel rey de Sinar, Arioc rey de Elasar, Quedorlaomer rey de Elam y Tidal rey de Goim, que éstos hicieron guerra contra Bera rey de Sodoma, contra Sinab rey de Adma, contra Semeber rey de Seboim y contra el rey de Bela, la cual es Zoar.

Todos estos se juntaron en el valle de Sidim, que es Mar Salado.

Doce años habían servido a Quedorlaomer, y en el decimotercero se rebelaron.

En el año decimocuarto vino Quedorlaomer y los reyes que estaban de su parte, derrotaron a los refaítas en Astarot Karnaim, a los zuzitas en Ham, a los emitas en Save-quiriataim y a los horeos en el monte de Seir, hasta la llanura de Parán, que está junto al desierto.

Volvieron y vinieron a En-mispat, que es Cades,  y devastaron todo el país de los amalecitas, y también al amorreo que habitaba en Hazezontamar.

Salieron el rey de Sodoma, el rey de Gomorra, el rey de Adma, el rey de Zeboim y el rey de Bela, que es Zoar, y ordenaron contra ellos batalla en el valle de Sidim; esto es, contra Quedorlaomer rey de Elam, Tidal rey de Goim, Amrafel rey de Sinar, y Arioc rey de Elasa; cuatro reyes contra cinco.

El valle de Sidim estaba lleno de pozos de asfalto; y cuando huyeron el rey de Sodoma y de Gomorra, algunos cayeron allí; y los demás huyeron al monte.

Tomaron toda la riqueza de Sodoma y de Gomorra, y todas sus provisiones, y se fueron.

Tomaron también a Lot, hijo del hermano de Abram, que moraba, en Sodoma, y sus bienes, y se fueron.

Vino uno de los que escaparon, y lo anunció a Abram el hebreo, que habitaba en el encinar de Mamre el amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, los cuales eran aliados de Abram.

Oyó Abram que su pariente estaba prisionero, y armó a sus criados, los nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y los persiguió hasta Dan.

Cayó sobre ellos de noche, él y sus siervos, y les atacó, y les fue siguiendo hasta Hoba al norte de Damasco.

Recobró todos los bienes, y también a Lot su pariente y sus bienes, y a las mujeres y demás gente.

Melquisedec bendice a Abram

Cuando volvía de la derrota de Quedorlaomer y de los reyes que con él estaban, salió el rey de Sodoma a recibirlo al valle de Save, que es el Valle del Rey.

Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y les bendijo diciendo:

Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram el diezmo de todo.

Entonces el rey de Sodoma dijo a Abram: Dame las personas, y toma para ti los bienes.

Respondió Abram al rey de Sodoma: He alzado mi mano a Jehová Dios Altísimo, creador de los cielos y la tierra, que desde un hilo hasta una correa de calzado, nada tomaré de todo lo que es tuyo, para que no digas: Yo enriquecí a Abram; excepto solamente lo que comieron los jóvenes, y la parte de los varones que fueron conmigo, Aner, Escol y Mamre, los cuales tomarán su parte.

Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram diciendo: No temas, Abram; Yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande.

Génesis 14:1-24; 15:1

Historia antigua, que cada cierto tiempo parece repetirse. Guerra, conquista, dominación, opresión. También desde tiempos muy remotos, habían hombres que sabían muy bien ante Quien rendirse en adoración. Es costumbre de cada pueblo y nación, traer ante sus dioses las ofrendas de sus conquistas.
Aquí vemos a Abram, antes de que Dios le cambiara el nombre a Abraham, actuando para rescatar a su sobrino Lot. La civilización estaba muy lejos, no habían leyes ni tratados de paz de por medio y cada uno se armaba y se aliaba con otros para conquistar y dominar territorios.

Abram atribuye al Dios Altísimo la victoria obtenida. Le da el reconocimiento debido, por eso no acepta ningún regalo del rey de Sodoma. Más adelante vemos como termina la historia de esta nación.

Mi reflexión en este punto es que a veces se nos acercan personas con una aparente bondad, pero en su corazón saben que nos están tendiendo una trampa. “Hoy por ti, mañana por mi” Son palabras engañosas. Se reciben favores junto con un temor, porque siempre se estará esperando el momento de pagar ese favor recibido.

Una de las cosas que he aprendido de los personajes bíblicos como Abraham, David, José, Daniel, es que hay que pagar el precio. Dios le prometió a Abraham esa tierra que pisaban sus pies, pero no ahora sino en el futuro, cuando la maldad de esos pueblos llegaran al colmo. Él no lo vio, pero le creyó a Dios y actuó en consecuencia. Cuando murió Sara, su esposa, quiso comprar un pedazo de tierra para enterrar a su muerta. Le quiesieron regalar ese terreno. El dijo No! Véndemelo al precio justo. Y así se hizo. Pagó 400 siclos de plata y quedó como propiedad para su familia en ese lugar (Gen.24)
Cuando el rey David pecó contra Dios al realizar un censo no aprobado por Dios, Dios se enojó y envió una peste. Gad, profeta y vidente, le dijo que construyera una altar a Jehová en la era de Arauna el jebuseo. David fue a comprar esa tierra. Arauna se la quiso regalar. David le respondió: “No, sino por precio te lo compraré; porque no ofreceré a Jehová mi Dios ofrendas que no me cuesten nada. Entonces David compró la era y los bueyes por cincuenta ciclos de plata” (2Sam.24:24)

José pasó por el aprendizaje de ser una esclavo en Egipto, pero aprendió a ser un buen administrador de los bienes de otros y pudo alimentar a mucho pueblo, cuando llegó su momento.

Daniel decidió no contaminarse con la ideología o cosmovisión del momento. Se mantuvo fiel a Dios, a pesar de que fue ese mismo Dios el que los entregó en cautiverio a Babilonia. Sirvió a Dios fielmente en medio de sus opresores, pues sabía en manos de Quien está el destino de mundo.

Muchos entran en angustia porque quitan la mirada de Dios. Nada es casual ni por suerte. Todo tiene un propósito. Él da las riquezas y las quita. Dios es el Único que da la vida y provee los medios para sustentarla, en todo tiempo. No nos equivoquemos atribuyendo al hombre lo que es de Dios.

Después de esta prueba de fidelidad a Dios, Abraham recibió palabras de aliento del mismo Dios: “No temas, Abram; Yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande” ¡Que mayor protección que esa!
Cada uno de nosotros tenemos la capacidad, dada por Dios, de escoger a quien servir.

El Herrero

Había una vez un herrero que, después de una juventud llena de excesos, decidió entregar su vida a Dios.
Durante muchos años trabajó con ahínco y practicó la caridad pero, a pesar de toda su dedicación, nada parecía salir bien en su vida. Sus problemas y deudas se acumulaban cada vez más. La estrechez económica era muy fuerte.

Un día, un amigo que lo visitaba, y que se compadecía de su difícil situación le dijo:
_Es muy extraño que justamente después que decidiste convertirte en un hombre temeroso de Dios, tu vida empezara a empeorar. No deseo debilitar tu fe pero, es evidente que a pesar de toda tu creencia en el mundo espiritual, nada ha mejorado.

El herrero no respondió inmediatamente. El ya había pensado eso mismo muchas veces, sin entender lo que sucedía en su vida.
Sin embargo, como no quería dejar a su amigo sin respuesta, empezó a hablar y terminó encontrando la explicación que buscaba.

Yo recibo en este taller el acero no trabajado y debo transformarlo en espadas. ¿Sabes cómo se hace?
Primero caliento la chapa de acero con un calor infernal hasta que queda roja. Después, sin piedad, le aplico varios golpes con el martillo más pesado hasta que la pieza adquiera la forma deseada. Luego la sumerjo en un balde de agua fría y todo el taller se llena con el ruido del vapor, mientras la pieza estalla y grita a causa del súbito cambio de temperatura.

Tengo que repetir este proceso hasta conseguir la espada perfecta, pues una sola vez no es suficiente.

A veces el acero que llega a mis manos no consigue aguantar este tratamiento. El calor, los martillazos y el agua fría terminan por llenarlo de rajaduras. Y yo sé que jamás se transformará en una buena lámina de espada.
Entonces, simplemente, lo coloco en el montículo de hierro viejo que viste en la entrada de mi taller.

Tras una nueva pausa, el herrero concluyó: Sé que Dios me está colocando en el fuego de las aflicciones. He aceptado martillazos que la vida me da, y a veces me siento tan frío e insensible como el agua que hace sufrir al acero. Pero lo único que pido es que Dios no desista hasta que yo consiga tomar la forma que espera de mí. Que lo intente de la manera que prefiera, durante el tiempo que quiera; pero que no me coloque jamás en el montículo de hierro viejo de las almas.

“Jehová me llamó desde el vientre; desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria. Puso mi boca como espada afilada, me cubrió con la sombra de su mano. Me puso por saeta aguda, me guardó en su aljaba. Isaías 49:1-2

“Hermanos míos, gozaos profundamente cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Pero tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna” Santiago 1:2-4

“Aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro (el cual, aunque perecedero, se prueba con fuego), sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo. 1Pedro 1:6-7

“El Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén” 1Pedro 5:10-11

El Señor es Rey eterno

Con arrogancia el malo persigue al pobre; será atrapado en los artificios que ha ideado.
El malvado hace alarde de su propia codicia; alaba al ambicioso y menosprecia al Señor.
El malo, por la altivez de su corazón, no busca a Dios; no hay Dios en ninguno de sus pensamientos.
Sus caminos son torcidos en todo tiempo; tus juicios los tiene muy lejos de su vista; a sus adversarios desprecia.
Dice en su corazón: No seré movido jamás; nunca me alcanzará el infortunio.
Lena está su boca de maldiciones, de mentiras y amenazas; bajo su lengua se esconde maldad y violencia.
¡Levántate, Señor!
¡Levanta, oh Dios, tu brazo!
¡No te olvides de los indefensos!
¿Por qué te ha de menospreciar el malvado?
¿Por qué ha de pensar que no lo llamarás a cuentas?
Pero tú ves la opresión y la violencia, las tomas en cuenta y te harás cargo de ellas.
Las víctimas confían en ti; tú eres la ayuda de los huérfanos.
El Señor es Rey eterno.
Tú, Señor, escuchas la petición de los indefensos, les infundes aliento y atiendes a su clamor.
Tú defiendes a los huérfanos y al oprimido, para que el hombre, hecho de tierra, no siga ya sembrando el terror.

Salmo 10: 2-6,7,12-14,16-18 (RV60, NVI)

Dios no está lejos! Brinda su ayuda a aquel que es capaz de pedirsela! Dios es Bueno y sus juicios son justos.
Cuando crecemos nos damos cuenta que el conocimiento sustituye la mitología. Hay leyes que debemos respetar para que estén a nuestro servicio. Si las quebrantamos, sufrimos las consecuencias.
Fuimos creados a imagen y semejanza de Dios y es un honor saber a quien represento aquí en la tierra.
Sin Dios no hay paraíso. Su Presencia, en cualquier lugar que nos encontremos, es lo que hace la diferencia. Poner nuestra mirada en Él, hace que actúe en nuestro favor. La prueba se hace más llevadera porque nos da a entender cuál es el propósito de la misma.

Jesucristo vino a la tierra para volvernos a Dios Padre; pagó el precio de nuestra libertad, el precio de nuestra paz ya fue pagado en la cruz. Él es el camino, la verdad y la vida.
El ladrón viene a robar, matar y destruir; Jesucristo vino a darnos vida, vida en abundancia. Prometió que nunca nos dejaría y así ha sido. “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20)

Aliento del cielo sólo se recibe buscando al que es Rey de reyes y Señor de señores.

Siervo Fiel y Prudente

El cielo y la tierran pasarán, pero mis palabras no pasarán.
Pero el día ni la hora nadie sabe (de la segunda venida de Jesucristo), ni aún los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre. Pero como en los días de Noé, así erá la venida del Hijo del hombre, pues como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento, hasta el día que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también
la venida del Hijo del hombre.
Entonces estarán dos en el campo: uno será tomado y el otro dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino: una será tomada y la otra dejada.

Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. Pero sabed esto, que si el padre de familia supiera a qué hora el ladrón habría de venir, velaría y no lo dejaría entrar en su casa. Por tanto, también vosotros estad preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora que no penséis.

¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su Señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su Señor venga, lo halle haciendo así. De cierto os digo que sobre todos sus bienes lo pondrá.
Pero si aquel siervo malo dice en su corazón: “Mi Señor tarda en venir”, y comienza a golpear a sus consiervos, y aún a comer y beber con los borrachos, vendrá el Señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y lo castigará duramente y lo pondrá junto a los hipócritas. Alli será el lloro y crujir de dientes. Mateo 24:35-51

Una de las razones por las cuales las personas eligen hacer el mal es porque no hay nada que se los impida. En especial si las reglas son sólo letra muerta. Todo derecho implica también un deber. Muchas personas sólo ven el beneficio, pero no cumplen con su obligación o compromiso entre las partes.

La conducta reflejada por los seres humanos, en esta enseñanza de Jesús, sigue siendo la misma. Dios sigue siendo el mismo y sus reglas también.

El poder es de Dios y él elige compartirlo con nosotros, sus criaturas. Nos pedirá cuenta al final de nuestra jornada por esta tierra. Es maravilloso ver a Dios actuando con tanta majestuosidad y detalle. Dios mira las intenciones de corazón y por eso su juicio es según la verdad.

Necesitamos buenos obreros, esos que saben que van a dar cuenta y aman a su Señor. Tratan de hacer la obra como para Dios, no para recibir reconocimiento de los hombres. Todo don o talento que tenemos es para llevar alegría o alivio a otros. Unos usan la música, otros la palabra y escriben libros que despiertan mentes dormidas, otros hacen ropa para vestirnos, otros hacen comidas deliciosas, otros hacen que otros trabajen. Cada uno debe hacer su obra para llevar la gloria a Dios, no a sí mismo.

Aquí se habla de dar el alimento a tiempo a quien lo necesita. Se le llama bienaventurado. Su Señor lo pondrá sobre todos sus bienes. Dios es Bueno y muy Generoso.

El otro obrero malo o siervo infiel vio la tardanza de su Señor como una oportunidad de oprimir y maltratar a sus consiervos. Negándole a ellos lo que su Señor había dado en abundancia para todos. Los maltrató y los humilló, olvidando que tenía que dar cuenta, que él no es el dueño sino sólo un administrador de los bienes de su Señor. Cuando la justicia se tarda un poco en llegar los seres humanos relajan más y más sus normas de conducta y no respetan los límites de otros. Pero ha de llegar. Tendrá que dar cuenta. Allí será el lloro y el crujir de dientes.

“El camino del justo es rectitud. Tú que eres recto, allanas el camino del justo. También en el camino de tus jucios, Jehová, te hemos esperado; tu nombre y tu memoria son el deseo de nuestra alma. Con mi alma te he deseado en la noche y, en tanto que dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte; porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia”( Isaías 26:7-9)

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