Quitar y Poner

Con respecto a la vida que antes llevaban, se les enseñó que debían quitarse el ropaje de la vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos; ser renovados en la actitud de su mente; y ponerse el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad.

Dejando la mentira, hable cada uno a su prójimo con la verdad, porque todos somos miembros de un mismo cuerpo.

Si se enojan, no pequen. No dejen que el sol se ponga estando aún enojados, ni den cabida al diablo.

El que robaba, ya no robe más, sino trabaje honradamente con las manos para tener qué compartir con los necesitados.

Eviten toda conversación obsena. Por el contrario, que sus palabras contribuyan a la necesaria edificación y sean de bendición para quienes escuchan. No agravien al Espíritu Santo de Dios, con el que fueron sellados para el día de la redención.

Abandonen toda amargura, ira, enojo, gritería, calumnias y toda malicia.

Sean bondadosos y compasivos unos a otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.

Imiten a Dios, como hijos muy amados, y lleven una vida de amor, así como Cristo nos amó y se entregó por nosotros como ofrenda y sacrificio agradable para Dios.

Entre ustedes ni siquiera debe mencionarse la inmoralidad sexual, ni ninguna clase de impureza o de avaricia, porque eso no es propio del pueblo santo de Dios.

Tampoco debe haber palabras indecentes, conversaciones necias ni chistes groseros, todo lo cual está fuera de lugar; haya más bien acciones de gracias.

No se dejen engañar con argumentaciones vanas.

Ustedes antes eran oscuridad, pero ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de luz, en toda bondad, justicia y verdad. Comprueben lo que agrada al Señor.

No participen en las obras infructuosas de las tinieblas.

La luz es lo que hace que todo sea visible.

Despiértate, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo.

Vivan como sabios, no como necios.

Aprovechen al máximo el tiempo que tienen porque los tiempos que viven son malos.

Busquen hacer la voluntad de Dios en todo momento.

Efesios 4

Bendiciones espirituales en Cristo

Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en las regiones celestiales con toda bendición espiritual en Cristo. Dios nos escogió en él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él. En amor nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad, para alabanza de su gloriosa gracia, que nos concedió en su Amado. En él tenemos la redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados, conforme a las riquezas de la gracia que Dios nos dio en abundancia con toda sabiduría y entendimiento. Él nos hizo conocer el misterio de su voluntad conforme al buen propósito que de antemano estableció en Cristo, para llevarlo a cabo cuando se cumpliera el tiempo: reunir en él todas las cosas, tanto las del cielo como las de la tierra.

En Cristo, también fuimos hecho herederos, pues fuimos predestinados según el plan de aquel que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, a fin de que nosotros, que ya hemos puesto nuestra esperanza en Cristo, seamos para alabanza de su gloria. En él también ustedes, cuando oyeron el mensaje de la verdad, el evangelio que les trajo la salvación, y lo creyeron, fueron marcados con el sello que es el Espíritu Santo prometido. Este garantiza nuestra herencia hasta que llegue la redención final del pueblo adquirido por Dios, para alabanza de su gloria.

Por eso yo, por mi parte, desde que me enteré de la fe que tienen en el Señor Jesús y del amor que demuestran por todos los creyentes, no he dejado de dar gracias por ustedes al recordarlos en mis oraciones. Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre glorioso, les dé el Espíritu de sabiduría y de revelación, para que lo conozcan mejor. Pido también que sean iluminados los ojos del corazón para que sepan a qué esperanza él los ha llamado, cuál es la riqueza de su gloriosa herencia entre los santificados, y cuán incomparable es la grandeza de su poder a favor de los que creemos. Ese poder es la fuerza grandiosa y eficaz que Dios ejerció en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y lo sentó a su derecha en las regiones celestiales, muy por encima de todo gobierno y autoridad, poder y dominio, y de cualquier otro nombre que se invoque, no solo en este mundo sino también en el venidero. Dios sometió todas las cosas al dominio de Jesucristo, y lo dio como cabeza de todo a la iglesia. Ésta, que es su cuerpo, es la plenitud de aquel que lo llena todo por completo.

En otro tiempo ustedes estaban muertos en sus transgresiones y pecados, en los cuales andaban conforme a los poderes de este mundo. Se conducían según el que gobierna las tinieblas, según el espíritu que ahora ejerce su poder en los que viven en la desobediencia. En ese tiempo también todos nosotros vivíamos como ellos, impulsados por nuestros deseos pecaminosos, siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propósitos. Como los demás, éramos por naturaleza objeto de la ira de Dios. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros, nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados! Y en unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones celestiales, para mostrar en los tiempos venideros la incomparable riqueza de su gracia, que por su bondad derramó sobre nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es un regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte. Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica.

Por tanto, recuerden los gentiles de nacimiento _los que son llamados “incircuncisos” por aquellos que se llaman “de la circuncición”, la cual se hace en el cuerpo por mano humana_, recuerden que en ese entonces ustedes estaban separados de Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, a ustedes que antes estaban lejos, Dios los ha acercado mediante la sangre de Cristo.
Jesucristo es nuestra paz: de los dos pueblos ha hecho uno solo, derribando mediante su sacrificio el muro de enemistad que nos separaba, pues anuló la ley con sus mandamientos y requisitos. Esto lo hizo para crear en sí mismo de los dos pueblos una nueva humanidad al hacer la paz, para reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo mediante la cruz, por la que dio muerte a la enemistad. Él vino y proclamó paz a ustedes que estaban lejos y paz a los que estaban cerca. Pues por medio de él tenemos acceso al Padre por un mismo Espíritu.

Ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo Cristo mismo la piedra angular. En él todo el edificio, bien armado, se va levantando para llegar a ser un templo santo en el Señor. En él también ustedes son edificados juntamente para ser morada de Dios por su Espíritu.

Efesios 1-2 NVI

Consejero Cristiano

“La paciencia crece mejor cuando el camino es escabroso” (Santiago 1:3 Versión Popular)
“Todo cambio que Dios promete es posible”
“Toda calidad que Dios requiere de sus hijos redimidos puede ser alcanzada”
“Todo recurso que sea necesario, Dios lo proporciona”
“La edad no es ningún obstáculo para el cambio”
“La vida cristiana es una vida de cambios continuos”
“El aconsejar cristiano consiste en ayudar al aconsejado a ‘quitarse su antigua manera de vivir’ y a ponerse la `nueva vida de Dios'”
“Las Escrituras enseñan claramente que, Dios tiene a cada uno de nosotros como responsables de modo personal de sus pensamientos, palabras y acciones, al margen de las presiones e influencias externas”

El aconsejar, una campaña de guerra

No es necesario recordar a los consejeros cristianos que han sido llamados a trabajar en oposición al mundo, al demonio y la carne.
Esta tarea implica no meramente una lucha con la carne y la sangre (este lado del problema ya es bastante grande), sino también una lucha en contra de las fuerzas sobrenaturales de las tinieblas (Efesios 6:12)

El aconsejar, por tanto, debe ser entendido y llevado a cabo como una batalla espiritual. El consejero, por tanto, debe considerarse como un soldado de Cristo que ha emprendido una batalla espiritual cuando aconseja. Para esta campaña de guerra sólo es suficiente la “plena armadura de Dios”
El enemigo tiene que ser derrotado en todas sus variadas manifestaciones. Los consejeros han de ser cuidadosos en no permitirle que saque ventaja de las situaciones (2 Corintios 2:11), o darle oportunidad de ganar terreno (Efesios 4:27). Una manera de protegerse de tales incursiones del Maligno es, como hace notar Pablo, darse cuenta de sus tácticas. Esto requiere diligencia para llegar a un conocimiento y comprensión bíblica del lugar y método de Satán.
Los consejeros tienen que conocer los temas fundamentales del pecado. Estos temas fundamentales son aparentes en el relato del primer pecado registrado, en Génesis 3. Por tanto, tendremos necesidad de examinar la historia de la caída de nuevo, para comprender algunos de los problemas que están relacionado con el pecado, y sus consecuencias.

La elección de una vida orientada y motivada por el deseo

Fundamentalmente, el problema del primer pecado se reduce a esto:
Adán y Eva optaron por la satisfacción del deseo mas bien que por la obediencia a los mandatos de Dios. El diablo hizo apelación al “deseo de los ojos, la codicia de la carne y el orgullo de la vida” (1 Juan 2:16; Génesis 3:6)
En contra de esto estaba el mandamiento de Dios: “No comeréis” Las opciones que le fueron dadas son las mismas con que nos enfrentamos ahora. Reflejan dos moralidades distintas, dos religiones antitéticas, y dos maneras distintas de vida. La una dice: “Viviré según los sentimientos” La otra: “Viviré según lo que Dios dice”

Cuando Adán pecó estaba abandonando la vida de amor orientada a la obediencia, por la vida de deseo, orientada al sentmiento. Hay sólo estas dos clases de vida: la vida de pecado motivado por los sentimientos, orientada hacia el yo; y la vida de santidad, orientada a los mandamientos y hacia Dios.

(  ) Estas dos formas de vida están en oposición diametral la una de la otra, y es forzoso escoger una de las dos. Todo el día, la vida de uno consiste en muchas de estas decisiones. Los dos estilos de vida implican pautas de deseo o de amor. Están orientadas y motivadas por el deseo del aconsejado o por los mandamientos de Dios. Reconocen dos fuentes distintas de autoridad: el yo o la Biblia. Se centran sobre dos objetivos separados: el placer temporal; el gozo eterno. Reconocen dos amos: Satán o Dios. Ofrecen dos maneras diferentes de resolver los problemas de la vida: la una recurre a escaparse, esquivar, disimular, mentir y echar la culpa a otros, etc., en tanto que la otra insiste en hacer frente, dar la cara, confesar, decir la verdad, asumir responsabilidad personal. Traen sus propios resultados: la servidumbre del caos en esta vida y la pérdida eterna, o la libertad y estructura y el gozo eterno. (  )

El vivir conforme a los sentimientos mas bien que conforme al mandato de Dios es un obstáculo fundamental a la piedad, y es un factor con el cual todo consejero cristiano ha de aprender a tratar. Es una trampa astuta de Satán el tentar a los hombres para que crean que no pueden hacer lo que Dios requiere porque no sienten ganas de hacerlo, o que tiene que hacer lo que sienten ganas de hacer y que no pueden evitarlo.

Con frecuencia el argumento adopta formas sutiles, que al principio parecen plausibles y aun piadosas. Por ejemplo, un marido y su mujer pueden decir: “Me parece que no queda nada en nuestro matrimonio, no hay amor, no hay sentimientos, no hay nada” y con ello esperan que el consejero cristiano conceda que debe ser concedido un divorcio, sobre una base distinta de la escritural. Si consiguen que él esté de acuerdo con ellos en esto, esperan que su mala conciencia desaparecerá sobre lo que ya han decidido hacer. Pero en vez de aprobar, el consejero replica. “Esto lo lamento mucho. Tengo la impresión que debéis confesar vuestro pecado y aprender a amaros el uno al otro” La reacción de los dos suele ser de asombro. ¡Se quedan atónitos!…

Sacado de: Manual del consejero cristiano. Jay Adams                   

Libre

Vivía yo sin Dios y sin consuelo
Sin un lugar ni rumbo a donde ir
Cansado ya de no encontrar salida
Ni un amor que me hiciera vivir
Pero encontré Su amor,
El que me cautivó
Y vida nueva Él me dio

Coro

//Libre, las cadenas rompió
Libre, mi pecado borró
Libre, mi canción Él cambió
Libre, yo soy libre//

Canción de Alex Avila. Albúm: Vivo pot Ti

Permanece allá hasta que Yo te diga

Permanece allá hasta que Yo te diga. Mateo 2: 13

Padre Celestial, estaré donde Tú me has puesto aunque deseaba marchar. Anhelaba caminar con la tropa y guiarla. Tú sabes que yo quería hacer esto. Había pensado guardar el paso al sonido de la música, aplaudir cuando la bandera se desplegase, permanecer en medio de la lucha, firme y con orgullo; pero permaneceré donde Tú me has puesto.

Me quedaré donde Tú me has colocado, mi Buen Dios, aunque mi esfera sea estrecha y pequeña, aunque el terreno esté barbechado, lleno con multitud de piedras y parezca que no hay vida.

El terreno es Tuyo, solamente te pido la simiente para sembrarla sin temor alguno. Labraré el terreno seco mientras espero la lluvia y me regocijaré cuando aparezcan las hojas verdes. Trabajaré donde Tú me has puesto.

Donde Tú me has colocado, allí, mi Buen Señor me quedaré. Confiando en Tí enteramente  soportaré la carga del día como también el calor. Cuando llegue la noche colocaré a tus pies gavillas valiosas. Entonces, cuando mi trabajo en la tierra esté hecho y terminado, y la luz del resplandor eterno y todo el recuerdo de la vida haya desaparecido, con toda certeza hallaré que fue mejor el quedarme, que el marchar. Permaneceré donde Tú me has puesto.

Oh, corazón agitado que te golpeas contra los hierros de la prisión de las circunstancias, anhelando una esfera de mayor utilidad. Deja que Dios ordene lo que tienes que hacer en tu vida. Ten paciencia y confía. En medio de lo desagradable de la rutina de la vida es donde obtendrás la mejor preparación para soportar con valentía, la lucha y los combates que te sobrevengan en la gran oportunidad que Dios pueda darte alguna vez.

El lugar donde estás es el lugar donde Él te ha puesto, y es el único lugar donde ahora puedes glorificar a tu Redentor y tu Dios. Glorifícale, pues, allí.

Del libro: Manantiales en el desierto. Marzo 17

El Rey de los judíos

¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarle. Mateo 2:2

Pusieron sobre su cabeza su causa escrita: “Este es Jesús, el rey de los judíos” Mateo 27:37

El centurión y los que estaban con él custodiando a Jesús, al ver el terremoto y las cosas que habían sido hechas, llenos de miedo dijeron: “Verdaderamente éste era Hijo de Dios” Mateo 27:54

Cuando Jesús entró a este mundo unos magos/sabios lo reconocieron como el Rey de los judíos, Jesús el Salvador del mundo e Hijo de Dios, y vinieron a él para adorarle. Una actitud.

Otro rey, Herodes, que gobernaba en el lugar donde Jesús nació, lo quiso matar, para que no le quitara el puesto. Otra actitud.

Cuando Jesús salió de este mundo, físicamente hablando, cuando murió en la cruz, le volvieron a dar el título: “Jesús (salvador), el rey de los judíos”, aunque fue en son de burla.
Aunque fue en son de burla que le dieron ese título al morir, él sí murió como lo que realmente era, el Rey, no solo de los judíos, sino de toda la humanidad.
Por eso todos los que miren hacia él, serán salvos por toda la eternidad.

El centurión, y los soldados que custodiaban, que ayudaron a crucificarle y se burlaron de él, reconocieron, llenos de miedo que en realidad, el que murió en esa cruz, el que soportó tanta humillación de parte de ellos y de los demás, era “verdaderamente el Hijo de Dios”

Dos actitudes: Adoración o burla; adoración o quitarle del camino para que no me estorbe en los planes de vida que tengo.
Cada ser humano elige cómo ha de tratar a Jesús, el Salvador del mundo, el Redentor de toda la humanidad, el Hijo de Dios.

Jesús es ungido en Betania

Seis días antes de la pascua, vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había resucitado de los muertos. Y le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él.
Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume.

Dijo uno de sus discípulos; Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres?
Pero esto dijo, no porque se preocupara por los pobres, sino porque era ladrón y, teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella.

Entonces Jesús dijo:
_Déjala, para el día de mi sepultura ha guardado esto. A los pobres siempre los tendréis con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis.

El complot contra Lázaro

Gran multitud de los judíos supieron entonces que él estaba allí, y fueron, no solamente por causa de Jesús, sino también para ver a Lázaro, a quien había resucitado de los muertos. Pero los principales sacerdotes acordaron dar muerte también a Lázaro, porque a causa de él muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesús.

La entrada triunfal

El siguiente día, grandes multitudes que habían ido a la fiesta, al oír que Jesús llegaba a Jerusalén, tomaron ramas de palmera y salieron a recibirlo, y clamaban:
_¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!

Halló Jesús un asnillo y montó sobre él, como está escrito: “No temas, hija de Sión; tu Rey viene, montado sobre un pollino hijo de asna” (Zacarías 9:9)

Estas cosas no las entendieron su discípulos al principio, pero cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que estas cosas estaban escritas acerca de él, y de que se las habían hecho. Y daba testimonio la gente que estaba con él cuando llamó a Lázaro del sepulcro y lo resucitó de los muertos. Por lo cual también había salido la gente a recibirlo, porque había oído que él había hecho esta señal.

Pero los fariseos dijeron entre sí:
_Ya veis que no conseguís nada. Mirad, el mundo se va tras él.

Unos griegos buscan a Jesús

Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta. Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron diciendo:
_Señor, queremos ver a Jesús.
Felipe fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús.
Jesús les respondió diciendo:
_Ha llegado la hora para que el Hijo de hombre sea glorificado. De cierto, de cierto os digo que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. Si alguno me sirve, sígame; y donde yo esté, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirve, mi Padre lo honrará.

Jesús anuncia su muerte

Ahora está turbada mi alma, ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Pero para esto he llegado a esta hora. Padre, glorifica tu nombre.
Entonces vino una voz del cielo: “Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez”
Y la multitud que estaba allí y había oído la voz, decía que había sido un trueno.
Otros decían: _Un ángel le ha hablado
Respondió Jesús y dijo:
_No ha venido esta voz por causa mía, sino por causa de vosotros. Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo, cuando sea levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.
Esto decía dando a entender de qué muerte iba a morir

Le respondió la gente:
_Nosotros hemos oído que, según la Ley, el Cristo permanece para siempre. ¿Cómo, pues, dices tú que es necesario que el Hijo del hombre sea levantdo? ¿Quién es este Hijo del hombre?

Entonces  Jesús le dijo:
_Aún por un poco de tiempo la luz está entre vosotros; andad entretanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas, porque el que anda en tinieblas no sabe a dónde va. Entretanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz.

Incredulidad de los judíos

Habiendo dicho Jesús esto, se fue y se ocultó de ellos. Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él, para que se cumpliera la palabra del profeta Isaías, que dijo: “Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor?”

Por esto no podían creer, porque también dijo Isaías: “Cegó los ojos de ellos y endureció su corazon, para que no vean con sus ojos, ni entiendan con su corazón, ni se conviertan, y yo los sane”
Isaías dijo esto cuando vio su gloria, y habló acerca de él.
A pesar de eso, muchos, incluso de los gobernantes, creyeron en él, pero no lo confesaban por temor a los fariseos, para no ser expulsado de la sinagoga, porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.

Las palabras de Jesús juzgarán a los hombres

Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió; y el que me ve, ve al que me envió. Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas. El que oye mis palabras y no la guarda, yo no lo juzgo, porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue: la palabra que he hablado, ella lo juzgará en el día final. Yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre, que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir y de lo que he de hablar. Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho”

San Juan 12 RV60,95

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