“Unos” que unen

 

Los cristianos tienen una lista integrada de unificadores que los puede mantener trabajando juntos en unidad de espíritu.

En Efesios 4:4-6, Pablo enumeró siete "unos" que unen. Piensa en lo útil que pueden ser para cualquier grupo de creyentes que trabajan juntos:

Un cuerpo: somos una familia unida para un propósito.

Un Espíritu: todos tenemos el Espíritu como fuente de poder.

Una esperanza: todos esperamos ansiosos el mismo futuro.

Un Señor: todos confiamos en la misma Persona que está a cargo.

Una fe: todos confiamos en el sacrificio de Jesús por nuestra salvación.

Un bautismo: todos tenemos una sola identidad.

Un Dios y Padre: todos compartimos la misma fuente de nuestra existencia.

¡Qué diferentes serían las cosas si todos pudiéramos morar en esos siete "unos"! –JDB

 

LOS SEGUIDORES DE CRISTO DEBEN CENTRARSE EN LO QUE LOS UNE, NO EN LO QUE LOS DIVIDE.

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Viva con destreza

 
 

Noviembre 17

ESCRITURA:
“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la Palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15).

TESORO BÍBLICO:
Cuando los hombres construyeron el Templo en el Antiguo Testamento, la Biblia nos dice que Dios les dio un espíritu de sabiduría. Algunos traductores lo han llamado un espíritu de “destreza o talento” porque estas palabras están fuertemente entrelazadas. ¿Sabe lo que es vivir sabiamente?

Es vivir diestramente aprovechando su vida a lo máximo. Sea cual sea su trabajo ―un artista, un médico, un carpintero, un contador, un maestro o una madre― viva su vida con destreza. ¿Está pensando ir a un colegio vocacional o a una universidad a cursar una carrera? Entonces, no falle en estudiar y ganar conocimiento, pero recuerde esto: Todo nuestro conocimiento apartado de la sabiduría de Dios es sólo ignorancia espléndida.

 

PUNTO DE ACCIÓN:
¿Cuándo fue la última vez que estudió la historia del trasfondo de la Palabra de Dios? Vaya a una librería o a la biblioteca de su iglesia y estudie cómo las traducciones fueron descubiertas y pasadas a otras generaciones.

Sin amor

La inteligencia sin amor, te hace perverso

La justicia si amor, te hace implacable

La diplomacia sin amor, te hace hipócrita

El éxito sin amor,te hace arrogante

La riqueza sin amor, te hace avaro

La docilidad sin amor, te hace servil

La pobresa sin amor, te hace orgulloso

La belleza sin amor, te hace ridículo

La autoridad sin amor, te hace un tirano

El trabajo sin amor, te hace un esclavo

La simplicidad sin amor, te quita valor

La ley sin amor, te esclaviza

La política sin amor, te hace egoísta

La fe sin amor, te hace fanático

La cruz sin amor se convierte en una tortura

La vida sin amor no tiene sentido.

 

El verdadero amor se expresa en 1 Corintios 13:1-8(en la Biblia)

Es bueno saber

Es bueno saber

Es bueno saber que hay hombres de ciencia, pero es mejor que seamos hombres y mujeres de conciencia.

Es bueno saber lo que tenemos que hacer, pero es mejor hacer lo que debemos hacer.

Es bueno hacer planes y fijarse un propósito, pero es mejor llevarlos a cabo.

Es bueno desear el éxito pero es mejor realizar las cosas necesarias para lograrlo.

Es bueno hacer promesas, pero es mejor cumplirlas Es bueno tener dignidad, pero es mejor no pisar la de otros.

Es bueno tenerlo todo, pero es mejor compartir con el que no tiene nada.

Es bueno saberse amado y comprendido, pero es mejor amar y comprender.

Es bueno procurar no fracasar, pero es mejor ayudar al fracasado.

Es bueno buscar la verdad, pero es mejor hablar siempre con ella.

Es bueno tener fe, pero es mejor sembrarla en los que aún no conocen a Dios.

Pero hazlo ya, porque el tiempo pasa!!!!

 

 

 

La Ventana.

La ventana

 

Esta es la historia de dos hombres, ambos gravemente enfermos, que ocupaban la misma habitación en un hospital. A uno le permitían sentarse en su cama durante una hora cada tarde para ayudarlo a drenar el líquido de sus pulmones. Su cama estaba situada junto a la única ventana de la habitación. El otro hombre debía pasarse todo el tiempo boca arriba en su cama.

Los hombres hablaban todo el tiempo. Conversaban de sus esposas y familias, sus hogares, sus empleos, su participación en el servicio militar, donde habían ido de vacaciones.

Y cada tarde, cuando el hombre de la cama junto  a la ventana podía sentarse, se pasaba el tiempo describiéndole a su compañero de cuarto todas las cosas que podía ver del otro lado de la ventana. El otro hombre de la otra cama comenzó a vivir para aquellos períodos de una hora, cuando su mundo se ampliaba y cobraba vida con toda la actividad y el color del mundo exterior.

La ventana daba a un parque como un hermoso lago, decía el hombre. En el agua jugaban patos y cisnes, mientras los niños echaban sus botecitos al agua. Los amantes paseaban tomadas del brazo entre las flores de todos los colores del arco iris. Grandes árboles añosos adornaban el paisaje y una magnifica vista de los contornos de la ciudad se apreciaba en la distancia. Mientras el paciente de junto a la ventana describía todo esto con exquisita minuciosidad, el hombre del otro lado de la habitación cerraba los ojos e imaginaba la pintoresca escena.

Una cálida tarde el hombre de junto a la ventana describió un desfile que pasaba. Aunque el otro hombre no podía oír la banda, podía ver con los ojos de su mente como el caballero junto a la ventana la describía al detalle. Inesperadamente, un pensamiento extraño entro en su cabeza: ¿Por qué el tiene todo el placer de ver todas las cosas mientras yo nunca llego a ver nada? No le pareció justo.

Mientras el pensamiento fermentaba, el hombre al principio se sintió avergonzado. Pero según pasaron los días y el echaba de menos ver otras cosas, su envidia iba convirtiéndose en resentimiento, y pronto se tornó amargado. Empezó a cavilar y se dio cuenta de que era incapaz de dormir. El debía estar junto a esa ventana, aquel pensamiento controlaba su vida.

Una noche, tarde, mientras yacía mirando al techo, el hombre de junto a la ventana comenzó a toser. Se estaba ahogando con el líquido de sus pulmones. El otro hombre observaba a la escasa luz de la habitación mientras el de junto a la ventana luchaba por alcanzar el botón para llamar en su ayuda. Escuchando desde el otro lado de la habitación, no se movió; jamás oprimió su propio botón que hubiera atraído enseguida a la enfermera. En menos de cinco minutos la tos y el ahogo cesaron, junto con el sonido de la respiración. Todo quedo en silencio… el silencio de la muerte.

A la mañana siguiente la enfermera de día llegó trayendo el agua para sus baños. Cuando encontró el cuerpo sin vida del hombre de junto a la ventana, se entristeció y llamó a los auxiliares del hospital para que se lo llevara; sin palabras sin alboroto. Tan pronto como pareció apropiado, el otro hombre pidió que lo trasladaran junto a la ventana. La enfermera accedió de buena gana al cambio, y después de asegurarse de que estaba cómodo, lo dejó solo.

Lenta y dolorosamente, se incorporó apoyándose en un codo para echar su primera mirada. Finalmente, disfrutaría de verlo todo por sí mismo. Se estiró para mirar fuera de la ventana junto a la cama.

Vio una pared sólida.

La búsqueda de la felicidad es una cuestión de selección… Es una actitud positiva que decimos manifestar. No es un regalo entregado en nuestra puerta cada mañana, ni viene a través de la ventana. Y lo cierto es que nuestras circunstancias no son las que nos hacen felices. Si esperamos a que enderecen, jamás volveremos a reír otra vez.