¿Quién es este tipo?

¿Quién es "este tipo"?

Dos figuras de madera se despiertan y se dan cuenta de que están encima de un viejo periódico al rayo del sol. Una figura está pintada de amarillo y la otra de rosado.

De repente Amarillo se sienta y  pregunta:

_¿Sabes qué estamos haciendo aquí?

_No _contesta Rosado_. Ni siquiera recuerdo que hayamos venido aquí.

Así comienza un debate entre las dos marionetas en cuanto al origen de su existencia.

Rosado inspecciona sus rasgos bien formados y llega a una conclusión:

_Alguien tiene que habernos hecho.

Amarillo no está de acuerdo.

_Yo digo que somos un accidente _y bosqueja un escenario hipotético de como podría haber sucedido. Una rama pudo haberse caído de un árbol y haberse dado en una roca angulosa, partiendo un extremo de la rama y formando dos piernas. Luego el viento pudo haber hecho que se deslizara hacia abajo en una colina hasta que se fue astillando y tomando forma. Quizás un relámpago la golpeó de tal manera que melló la madera y formó brazos y dedos. Pájaros carpinteros pudieron haber formado los ojos agujereando en la madera.

_Con suficiente tiempo, mil, un millón, quizás millones y medio de años, podrían suceder muchísimas cosas inusuales _dice amarillo_. ¿Por qué no pudimos haber aparecido de esa manera?

Las dos figuras siguen discutiendo.

Termina la discusión cuando aparece un hombre que sale de una casa cercana. Se dirige hacia las dos marionetas, las levanta y observa la pintura.

_Quedó linda y ya está seca_ comenta el hombre, y colgándolas bajo su brazo, regresa a casa.

_¿Quién es este tipo? _susurra Amarillo al oído de Rosado, por debajo del brazo del hombre.

 

La pregunta de Amarillo es precisamente la pregunta que cada uno de nosotros debe responder, y no es una fantasía de libro de cuentos. Más allá de los debates públicos y la retórica, más allá de agitar carteles y hacer política, en el centro de cada visión del mundo hay preguntas intensamente personales: ¿Quién me creó y por qué estoy aquí?

Toda visión del mundo tiene que comenzar en alguna parte: Dios o materia, usted decide.

Todo lo demás parte de esa elección inicial. Esta es la razón por la cual hoy la cuestión de la creación se ha convertido en una batalla campal. Es el fundamento de toda visión cristiana del mundo. Porque si Dios creó toda la realidad finita, entonces todo aspecto de esa realidad le debe estar sujeta a él y a su verdad. Todas las cosas encuentran su significado y su interpretación en Dios. Ninguna parte de la vida puede ser autónoma o neutral; ninguna parte puede ser cortada y convertida en algo independiente de la verdad cristiana.

La cosmología ha descubierto la frustrante verdad de que la materia después de todo no es eterna, como los científicos presuponían con confianza. El universo comenzó en un momento del tiempo finito _que a su vez indica que algo fuera del universo tiene que haberlo comenzado.

Hay “coincidencias” asombrosas que hacen que la tierra sea apta para la vida. Desde propiedades moleculares del agua al equilibrio de las cargas eléctricas en los protones y electrones, toda la estructura del universo físico tiene un designio exquisito que permite la vida en la tierra.

Los experimentos de laboratorio anunciados como prueba de que la vida puede surgir espontáneamente por fuerzas naturales que actúan al azar, en realidad no prueban nada. Más bien, proporcionan evidencia positiva de que sólo un agente inteligente, que controle, dirija y manipule el proceso puede crear vida.

Darwin no tuvo éxito en la demostración de que la vida se desarrolló por medio de fuerzas naturales al descuido y no dirigidas. Los experimentos de crías, cultivos y mutaciones han demostrado que su presuposición fundamental _que la cosas vivientes pueden variar de manera sin fin_ tiene una falla básica. Hoy día, las investigaciones más avanzadas en cuanto al centro mismo de la célula confirman que la complejidad irreducible de las cosas vivientes sólo puede explicarse por designio inteligente.

Cada visión del mundo es un mapa que se propone para la realidad, una guía una para conducir en el mundo. Por lo tanto, una prueba  eficaz de toda declaración de verdad es preguntar si podemos vivir de acuerdo a ella. Si uno sigue un mapa pero de todas maneras continúa chapoteando en ríos y sigue cayéndose en precipicios, uno puede estar seguro de algo anda mal en el mapa. De la misma manera, si uno vive de acuerdo a una visión del mundo, pero sigue chocándose contra la realidad de maneras dolorosas, uno puede estar seguro de que algo anda mal en esa visión del mundo: no refleja la realidad de modo exacto.


 

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