¿Quén soy en Cristo?

En Cristo
 
Tengo aceptación
Soy hijo de Dios (Juan 1:12)
Soy amigo de Dios (Juan 15: 15)
Soy justificado (Romanos 5:1)
Fui comprado por precio. Yo pertenezco a Dios (1 Corintios 6:17
Soy miembro del cuerpo de Cristo (1 Corintios 12: 27)
Soy santo (apartado para Dios) (Efesios 1:5)
Tengo acceso directo a Dios a través del Espíritu Santo (Efesios 2:18)
Fui redimido y perdonado de todos mis pecados (Colosenses !:14)
Estoy completo en Cristo (Colosenses 2:10)
 
Tengo seguridad
Estoy libre de condenación (Romanos 8:1-2)
Estoy seguro de que todo saldrá bien (Romanos 8:28)
Nada puede separarme del amor de Dios (Romanos 8:31-34)
Fui confirmado, ungido y sellado por Dios (2Corintios 1:21-22)
Estoy escondido con Cristo en Dios (Colosenses 3:3)
Estoy seguro que la obra que Dios ha comenzado en mí la terminará (Filipenses 1:6)
Soy ciudadano del cielo (Filipenses 3:20)
No tengo espíritu de temor, sino de poder, amor y dominio propio (2 Timoteo 1:7)
Puedo encontrar gracia y misericordia en tiempos de necesidad (Hebreos 4:16)
Soy nacido de Dios y el maligno no puede tocarme (1 Juan 5: 18)
 
Soy importante
Soy la sal de la tierra y la luz del mundo (Mateo 5:13)
Soy un racimo de la vid verdadera, un canal de su vida (Juan 15: 1-5)
Fui elegido y señalado para llevar frutos (juan 15: 16)
Soy testigo personal de Cristo (Hechos 1:8)
Soy templo de Dios (1 Corintios 3:16)
Soy ministro de reconciliación (2 Corintios 5: 17- 20)
Soy colaborador de Dios (2 Corintios 6:1)
Estoy sentado con Cristo en lugares celestiales (Efesios 2:6)
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Filipenses 4:13)
 
 
 
 
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Rompiendo cadenas

Adán fue el primer mortal con la noción de que podía ser "como Dios" (Génesis 3:5). Esto es exactamente lo que Satanás fomenta.
Muchos, además de Adán, fueron seducidos por Satanás a creer que ellos son sus propios dioses.
Actualmente, el movimiento de la Nueva Era está divulgando esta mentira con un alcance internacional.
La Biblia establece claramente que el único Creador es el verdadero Dios. Por lo tanto, no existen dioses antes de Adán y al igual que él, todos hemos sido creados como seres que no pueden existir sin Dios.
La existencia de Adán comenzó cuando Dios sopló aliento de vida en él. A partir de ese momento, estuvo vivo física y espiritualmente, pero no era dios.
Dios le advirtió que si comía del árbol del conocimiento, del bien y del mal, moriría. Pero Satanás lo engañó diciendo que Dios no sabía de lo que hablaba y que si comía del fruto de ese árbol prohibido, sus ojos se abrirían. Entonces, Adán comió, por lo tanto, murió espiritualmente. Su pecado lo separó de Dios (esa es la muerte espiritual) y fue expulsado del jardín del Edén. Desde ese momento, todos nacemos físicamente vivos, pero muertos en espíritu (Efesios 2:1)
Al ser separados de Dios, los seres humanos buscaron hacer las cosas por sí mismos y determinaron propósitos de orden natural para sus vidas.
Llegaron a ser sus propios y pequeños dioses que rigieron sus vidas por el orgullo, la propia gloria y la falta de Dios, quien los había creado.
Dijeron: "Somos los capitanes de nuestras almas y los gobernadores de nuestros destinos". La idea diabólica de que somos nuestro propio dios es lo que da vida a la humanidad caída y es el eslabón fundamental de la cadena de esclavitud espiritual del reino de las tinieblas.
 
El problema de tratar de ser dioses es que no fuimos diseñados para tal efecto. Carecemos de los atributos necesarios para dirigir nuestro destino.
Incluso, Adán en el Jardín del Edén, sin pecado y espiritualmente vivo, no estaba dotado para esto y mucho menos sus descendientes, quienes viven físicamente en el mundo, pero espiritualmente están muertos.
En oposición a lo que establece la Nueva Era, nosotros nunca hemos podido, ni jamás podremos, ser Dios, ni siquiera, un dios.
Existe un único Creador infinito, todo lo demás es creación finita.
Si deseas vivir libre de la esclavitud del mundo, de la carne y del diablo, el principal eslabón de la cadena deberá ser destruidoLa visión del mundo que ofrece Satanás y sus emisarios, centralizada en uno mismo, debe ser reemplazada por la perspectiva que Jesús entrega, la disciplina tras la reprimenda a Pedro:
"Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere
venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz,
y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá;
y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.
Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el
mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará
el hombre por su alma? Porque el Hijo del Hombre vendrá
en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará
a cada uno según sus obras" (Mateo 16:24,27)
Este pasaje constituye el mensaje central de los cuatro Evangelios. A la falta de conocimiento de este texto yo le llamo "El gran descuido".
La autosuficiencia es la primera compuerta que detiene los ríos del avivamiento. Tratamos de hacer el trabajo de Dios a nuestra propia manera, con nuestros propios recursos e incluso así no nos resulta.
 
Las siguientes seis guías que Jesús nos entrega son las perspectivas de la cruz para los que quieren ser libres de la esclavitud del sistema del mundo y de quien lo inspira, el diablo.
Aférrate a la cruz y tendrás éxito al encontrar el camino dentro del mundo de tinieblas.
 
1.- Niégate a ti mismo 
La negación de sí mismo no es igual que la propia negación. Por ejemplo, cada estudiante, atleta o devoto de algún culto, practica negación de sí mismo, ya que se someten continuamente  a sustancias y actividades que los mantienen alcanzando sus metas. Como resultado, la única meta de este tipo de negación de sí es el ascenso personal; llegar a la cima, romper el récord, alcanzar estatus y reconocimiento.
Negarnos a nosotros mismos es negarnos a ser nuestro propio director. Acabar con el "yo" es la batalla fundamental en la vida, ya que la carne lucha por el trono y por llegar a ser Dios. Aquí es importante recordar que Jesús no pelea en esa batalla, porque Él ya triunfó. Cristo ocupa su lugar en el trono y por su misericordia nos ofrece compartirlo con Él. Pero por alguna razón nosotros queremos ser reyes y señores de nuestras propias vidas. Hasta que no nos neguemos a nosotros mismos, nunca estaremos en paz con Dios, con nuestro propio ser ni tampoco lograremos ser libres.
No fuimos creados para vivir alejados de Dios, tampoco nuestra alma está diseñada para funcionar como señor. "Ninguno puede servir a dos señores.." (Mateo 6:24). Cuando nos negamos a nosotros mismos, estamos invitando a Dios a tomar el trono de nuestra vida, para ocupar lo que legítimamente es de Él. Entonces así, podremos vivir como personas vivas espiritualmente. La negación de sí mismo es esencial para la libertad espiritual.
 
2.- Toma tu cruz diariamente
La cruz que debemos tomar no es la nuestra, es la la cruz de Cristo. Pablo escribe: "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Gálatas 2:20).
Esta cruz nos provee el perdón por lo que hemos hecho y nos libera de lo que éramos hasta ese momento. Fuimos perdonados, porque Cristo murió en nuestro lugar; fuimos liberados, porque morimos con él. Como resultado de la cruz somos justificados y santificados.
LLevar la cruz cada día es recordar diariamente que pertenecemos a Dios y fuimos comprados por la sangre del Señor Jesúcristo (1 Pedro 1:18,19). Cuando llevamos la cruz estamos afirmando que nuestra identidad no se basa en nuestra existencia física, sino en nuestra relación con Dios. También afirmamos que somos hijos de Dios (1 Juan 3: 1, 3) y que nuestra vida es en Cristo, porque Él es nuestra vida (Colosenses 3:3,4)
 
3.- Sigue a Cristo
Procurar vencer el "yo" a través del propio esfuerzo es una batalla sin esperanzas de triunfo. El yo no puede ser destruido con otro yo, ya que la batalla estaría motivada por la carne, y esta tiene como objetivo ser dios.
Debemos seguir a Cristo y dejarnos guiar por el Espíritu Santo. Desde el camino de muerte y vieja naturaleza que teníamos con Adán, a la naturaleza con Cristo. "Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal" (2 Corintios 4:11). Esto se asemeja a un desolador sendero que transitar, pero les aseguro que no es así. Ser visto en todo momento por el Pastor y el hecho de que lo podamos seguir como sus ovejas, es una grandiosa experiencia (Juan 10:27) Ser guiados por el Espíritu Santo, aunque resulte en la muerte del yo, nos da la seguridad de que somos sus hijos (Romanos 8:14).
No hemos sido creados para vivir alejados de Dios. Sólo cuando tependemos de Él y le seguimos, somos completamente libres para probar que la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta (Romanos 12:1).
 
4.- Sacrifica la vida inferior para ganar una superior
Si queremos salvar nuestra vida natural (encontrando identidad y valor en posiciones, títulos, realizaciones y pertenencias) la perderemos. Podríamos obtener un valor temporal de estas cosas, pero lo perderíamos en la eternidad. Aún más, en nuestros esfuerzos por alcanzar todos estos tesoros en la tierra, podríamos perder nuestro tesoro en Cristo. Pero si nos esforzamos por acumular para el otro mundo, Dios entregará "ahora", todos los beneficios de conocerlo. Pablo dice de la siguiente manera: "Porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera" (1 Timoteo 4:8)
 
5.- Sacrifica el placer de las cosas para obtener el placer de la vida
¿Qué trato aceptarás para tener en tu vida el fruto del Espíritu Santo? ¿Qué posesión material, cantidad de dinero, posición o título, darías a cambio de amor, compañía, paz, paciencia, ternura, bondad, fe, gentileza y dominio propio? Creer que los bienes y posiciones mundanas nos proveen de amor, compañía, etc.  es creer la mentira de este mundo. Por cierta razón preferimos ser felices en el plano humano que ser bendecidos como hijos de Dios, pero el fruto del Espíritu Santo solo es posible cuando estemos en Cristo.
Jesús enfrentó este problema con dos de sus amigas más cercanas, María y Marta (Lucas 10:38-42). Marta estaba "… afanada y turbada con… muchas cosas (verso 41), concentrada en la preparación y el servicio de alimentos, mientras María ponía toda su atención en Jesús y sus palabras.
Marta amaba hacer cosas y servir a la gente, pero Jesús le hizo notar que María había elegido "…la buena parte …" (verso 42).
Todos ganamos un grado de victoria sobre el "yo" cuando aprendemos a amar a Dios y a nuestro prójimo.
 
6.- Sacrifica lo temporal por lo eterno
Probablemente la mayor señal de madurez espiritual sea la habilidad de no esperar recompensa. Hebreos 11: 24, 26 dice: " Por la fe  Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiéndo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta su mirada en el galardón".
Es mejor saber que somos hijos de Dios que ganar algo en este mundo que podríamos perder. Incluso, si los resultados de seguir a Cristo son duros en esta vida, Él nos recompensará en la eternidad.
El recurso de Satanás es la gran mentira de que nosotros somos capaces de ser nuestro propio dios en la vida y hacernos esclavos de que vivamos su mentira como verdad.
Satanás quiere usurpar el lugar de Dios y todo esfuerzo se traduce en tentaciones para llevarnos a vivir una vida sin Él.
Si nos enfocamos en nosotros mismos en lugar de hacerlo en Cristo o preferimos lo material y las posesiones temporales, hacemos que el tentador triunfe. El mensaje de esta humanidad caída es de darnos gloria a nosotros mismos y negarle a Dios la oportunidad de tomar su ligar como Señor. Entonces Satanás estaría satisfecho, porque ese fue su plan desde el comienzo.
(Tomado del libro Rompiendo cadenas de Neil Anderson. Te invito a leerlo)