La maldad de los seres humanos

La maldad de los seres humanos
 
La maldad del impío me demuestra que no hay temor de Dios en su corazón.
Se jacta de que su maldad no será castigada. Sus palabras son iniquidad y fraude;
ha dejado de ser sensato y de hacer el bien. Medita maldad en su cama, está en
camino no bueno, el mal no aborrece (Salmo 36: 1-4)
 
Oh Dios, hasta los cielos llega tu misericordia y tu fidelidad alcanza hasta las nubes.
Tú eres justo y no tendrás por inocente al culpable. Tú, Señor, al hombre y al animal
conservas. Ninguno de ellos te es indiferente, pues, tu los creaste y son tuyos (Salmo
24:1-2).
 
El ser humano, cuando Dios le da poder y autoridad sobre sus criaturas, se cree dios y
piensa que Dios no le pedirá cuenta de sus actos. Nuestra historia está llena de ejemplos
de personas que se han creído dios, pero donde están ahora? en el infierno, si no se han
arrepentido de sus pecados. 
 
Dios nos da poder a cada uno de nosotros para que sirvamos a nuestro prójimo, no para
que nos hagamos dueños de ellos y nos aprovechemos de sus debilidades y sus miedos.
La autoridad o poder que Dios pone en nuestras manos es para que ayudemos a otros a
crecer, a que desarrollen los dones y talentos para la gloria de Dios.
 
Cuando una persona es cruel y usa su poder para dominar, humillar y avergonzar a otros
demuestra que la luz de Dios no le ha amanecido y anda en oscuridad. Sólo Dios puede
traer luz a nuestra vida y hacernos tener la actitud correcta.
 
Que cometemos errores? Quién no? Todos somos pecadores ante los ojos de Dios. Nadie
puede tomar una piedra para matar a su prójimo por el pecado que ha cometido sin que su
conciencia lo acuse. Jesús vino a este mundo, no para condenarlo, pues ya estamos condenados, sino a salvarnos, a mostrarnos su misericordia, un camino mejor: el amor.
 
El amor que Dios nos da, cuando lo conocemos, nos hace tener misericordia aún de aquellos
que nos han hecho daño. Sólo podemos perdonar de corazón a nuestro projimo cuando hemos sido perdonados por Dios. Para recibir el perdón de nuestro Padre Celestial debemos perdonar como queremos ser perdonado. Jesús nos enseña en su palabra: "si perdonas a los hombres sus ofensas, él les perdonará a ustedes sus ofensas; pero si no perdonan a los hombres sus ofensas, tampoco su Padre Celestial les perdonará las ofensas de ustedes".
 
El perdón trae liberación de la esclavitud del odio, rencor, amargura, resentimientos. Hay personas que llevan sobre sus hombros un saco de 500 años de odio… Ellos contaminan a otros que se ponen a escuchar sus cuentos laaaargos y terminan odiando a personas que ningún daño les hizo a ellos.
 
Pide perdón a Dios por ofenderlo a él en primer lugar, luego perdona a quien te ha ofendido y no te dejes llevar por odios y rencores ajenos. Basta con nuestra carga de problemas personales, para tomar la de los otros. Cada cual dará cuenta a su Creador por las desiciones que toma cada día.    
emldg.

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