Esperar en Tí

Esperar en Tí difícil se que es

Mi mente dice no, no es posible,

pero mi corazón confiado está en Tí

Tu siempre  has sido fiel,

me has sostenido.

Y esperaré pacientemente

aunque la duda me atormente

Yo no confío con la mente

lo hago con el corazón.

 

Esperaré en la tormenta,

aunque tardare la respuesta

yo confiaré en tu Providencia

Tú siempre tienes el control.

 

Jesús Adrián Romero (Cantante cristiano. Album: Cerca de Ti)

Anuncios

#Jesús, he tomado mi cruz

Jesús, he tomado mi cruz

Todo lo he dejado por seguirte a tí

Desnudo, pobre, despreciado, abandonado

De ahora en adelante, tú serás todo para mí:

Perecerá toda ambición egoísta,

todo lo que he buscado, esperado y conocido.

Sin embargo, cuán próspera es mi condición:

¡Dios y el cielo son míos!

¡Váyanse la fama y las riquezas terrenales!

¡Vengan el desastre, el desprecio y el dolor!

En tu servicio, el dolor es placer; la pérdida es ganancia, con tu favor.

Te he llamado: “Abba Padre”

Mi corazón está firme en tí!

Las tempestades podrán rugir y los cielos nublarse, pero

todo cooperará para mi bien.

Henry F Lyte

Lázaro y el rico

Había una vez un rico que vestía a las mil maravillas y a diario organizaba espléndidos banquetes.

Lázaro, un mendigo enfermo, solía sentarse a la puerta del rico, mientras suspiraba por comerse aunque fueran las migajas que caían de la mesa del rico. Los perros le lamían las llagas.

Un día el mendigo murió y los ángeles lo llevaron junto a Abraham, al lugar donde van los fieles.

El rico murió también y lo enterraron, y despertó en el infierno. En medio de sus tormentos, vió a lo lejos a Lázaro junto a Abraham.

_”¡Padre Abraham”, gritó, “ten compasión de mí! ¡Envía a Lázaro a que siquiera se moje el dedo de agua y me refresque la lengua, porque sufro mucho en esta llama!”

Pero Abraham le respondió: _ “Hijo, recuerda que en la vida tuviste cuanto quisiste, y que Lázaro no tenía nada. Ahora él recibe consolación y tu recibes tormento. Además, un gran abismo nos separa, y nadie puede ir de aquí para allá, ni de allá hacia acá”

Y el rico dijo: _ “Padre Abraham, te suplico que lo envíes a casa de mi padre. Tengo cinco hermanos y me gustaría que tuvieran enterados de cómo puede uno evitar venir a parar a este lugar de tormento”

Abraham le respondió: _ “En las Escrituras se les advierte repetidas veces el mortal peligro que corren. Tus hermanos pueden leerlo cuantas veces quieran”

_ “No, padre Abraham”, replicó el rico, “no se molestan en leer la Escrituras. Pero si algún muerto fuera y les habara, se apartarían del pecado”

_ “Si no escuchan (leen)  ni a Moisés ni a los profetas, tampoco escucharán aunque un muerto se les aparezca”, respondió Abraham.

(Lucas 16:19-31)

 

 

La Tiendita del Cielo

Hace mucho tiempo andaba por el sendero de la vida,

encontré un letrero que decía:

La Tiendita del Cielo.

Me acerqué y cuando me dí cuenta, ya estaba dentro …

Ví ángeles parados por todas partes,

uno de ellos me entregó una canasta y me dijo:

_”Toma, compra lo que quieras, en la tiendita hay

todo lo que un cristiano necesita”

Lo primero que compré fue PACIENCIA, luego AMOR,

que estaba en la primera fila.

Más adelante ví COMPRENSIÓN y la compré, iba a necesitarla

donde quiera que fuera.

Compré además dos cajas de SABIDURÍA y dos bolsa de FE.

Me detuve un poco para comprar FUERZA y CORAJE,

esto me ayudará en la carrera de la vida.

Recordé que me faltaba GRACIA y que no debía olvidar SALVACIÓN,

ésta la ofrecían gratis.

Así que caminé hacia la caja para pagar la cuenta y ví la ORACIÓN y

la agregué a la canasta ya repleta.

La PAZ y la FELICIDAD estaban en dos estantes pequeños

al lado de la caja.

La ALEGRÍA colgaba del techo, agarré un paquete para mí.

¡Ya tenía todo lo que un cristiano necesitaba!

Llegué al cajero y le pregunté:

_Cuánto le debo?

Él sonrió y me contestó:

_Lleva tu canasta donde quiera que vayas.

Si, pero … ¿Cuánto le debo?

Otra vez me sonrió y me dijo:

NO TE PREOCUPES; PAPÁ DIOS PAGÓ LA DEUDA

HACE MUCHO TIEMPO POR TÍ!!