Buena o mala suerte…

Buena o mala suerte, buena o mala vibra, pensamientos positivos o negativos, bendición o maldición…

He notado últimamente como estas palabras han entrado en nuestro lenguaje cotidiano.

No lo tomaría mucho en cuenta sino fuera por el daño que está causando en algunas personas,

incluyendo las que se dicen espirituales.

Yo pasé por un proceso de enfermedad de mi esposo, al cual se le detectó un cáncer de cólon que hizo metástasis en el hígado. Fue un largo trayecto, no tanto en el tiempo, sino por lo rocoso y polvoriento del camino. Ya estaba bastante avanzado cuando se le detectó. La quimio y radio lo que hicieron fue debilitarlo más hasta que hubo otra obstrucción intestinal por las bridas que se formaron de la operación anterior. Fue operado en una clínica, que pensé podrian tratarlo mejor por lo delicado del caso, pero, no quedó bien y al consumirse la póliza lo enviaron a un hospital donde falleció.

Bueno, este es a grandes rasgos, mi caso. Pero, lo que quiero es resaltar que muchas personas se alejaron de nosotros como si teníamos una plaga. El cáncer no es contagioso ni discrimina.

Hay personas que se pierden la bendición de crecer al acompañar a un familiar, amigo o vecino que está pasando por dificultades. Todos en esta vida somos probados de una u otra manera.

Cuando una persona en la familia se enferma, ella no es la única que es probada. Todo su entorno familiar y su círculo de amistades también son probados. Algunos huyen pensando que así el mal no los tocará. Nadie está excento del mal en esta vida.

Al meditar en esto me vino a la mente una parábola de Jesús que habla sobre los que oyen la palabra de Dios y la obedecen o no. Se llama Los dos cimientos:

“A cualquiera que oiga mis enseñanzas y las ponga en práctica, será como un hombre prudente que constuyó su casa sobre la roca. Llovió fuerte, los ríos crecieron, los vientos soplaron y golpearon contra aquella casa. Sin embargo, la casa no se cayó porque estaba construida sobre la roca.  Pero a cualquiera que oiga mis enseñanzas y no las ponga en práctica, será como el insensato que construyó su casa sobre la arena. Llovió fuerte, los ríos crecieron, los vientos soplaron y golpearon contra aquella casa. La casa se derrumbó y fue grande su ruina” Mateo 7:24-29


Me gusta como Jesús comienza su enseñanza a la multitud, no discriminando a nadie. La diferencia la ha de hacer el oyente. Además, menciona que los desastres de la vida le sucede a cualquiera, no depende de ellos controlar la lluvia o el viento que ha de venir. Hay enseñanzas que son sólo para los seguidores del Maestro, para sus discípulos, pero otras nos abarcan a todos los seres humanos, como esta parábola.

Yo creo que Dios no nos prueba más allá de lo que podemos resistir, que cada prueba superada nos prepara para mayores responsabilidades y que cuando amamos a Dios todo nos ayuda para bien. Creo en su Soberanía sobre la vida, la muerte, las enfermedades, el sufrimiento, los demonios, lo ángeles,…

También creo que Dios nos acompaña para consolarnos, guiarnos, enseñarnos. Dios está en las cárceles, los hospitales, clínicas, casas, apartamentos, calles, etc; dondequiera que haya gente que sufre. Y lo sé porque, así como hay personas frustadas y amargadas que trata de hecerle más pesada la carga a las personas que sufren, me encontré con personas que son como un rayo de sol en un día frío y oscuro. Son personas que cumplen con sus deberes, pero con amor al prójimo, van más allá de lo estrictamente necesario, no tienen temor de la mala suerte, escuchan a las personas cuando en medio de su sufrimiento se quejan y tratan de hacer lo que está a su alcance para que esa persona se sienta más cómoda.

Muchos me decían que mi esposo sanaría si yo repetía tal o cual oración, otros me decían que Dios les había mostrado que sanaría, otros se molestaron porque yo no quise que mi esposo fuera un espectáculo para que fuera cualquiera a verlo en ese estado tan delicado en que se encontaba, en fin… Dios conoce mi corazón y me ha enseñado a pelear mis batallas sabiendo que Él está de mi lado. No puedo usar los métodos que otros han usado ni repetir lo que otros hicieron para que Dios actúa a mi favor. Tampoco puedo decirle a otros lo que deben hacer. Sólo hablo y testifico de mi experiencia y quizás pueda ayudar a alguien que esté pasando por alguna dificultad.

Dios es Bueno, Fiel, Soberano, Amoroso, Todopoderoso, tiene todo el control y mi suerte está en sus manos, porque yo le di mi vida a Él antes de tener esposo e hijos y estará conmigo hasta el final.

Todos podemos ser una bendición para los demás si vemos en qué podemos ayudar en vez de huir!

Mi gloria es seguir creyendo en Dios aún sin haber recibido una señal milagrosa!

emldg

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