Dardos

Respondiendo el Rey, les dirá: “De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.”

 

Un día particular, Sally llegó a sus clases y sabía que iba a ser un día de diversión. En la pared estaba un blanco grande y en una mesa estaban muchos dardos. El Dr. Smith les dijo a los estudiantes que dibujaran una foto de una persona que no les gustara, o de alguien quien los haya puesto furiosos, y él les dejaría tirar los dardos a esa foto.

Una amiga de Sally dibujó una foto de una muchacha que le había robado a su novio. Otra amiga dibujó la foto de su hermanito. Sally dibujó una foto de un amigo anterior, poniendo muchos detalles en su dibujo, hasta le dibujó las espinillas de la cara. Sally estuvo satisfecha con el efecto que ella había alcanzado. Se alineó en la fila para tirar los dardos. Algunos de los estudiantes lanzaron sus dardos con tal fuerza que sus blancos fueron rasgados. Sally miraba adelante en espera de su turno y entonces se llenó de decepción cuando el Dr. Smith, debido a límites de tiempo, pidió que los estudiantes volvieran a sus asientos.

Cuando se sentó con el pensamiento de que estaba muy enojada porque ella no tuvo una ocasión de lanzar ningún dardo a su blanco, el Dr. Smith comenzó a quitar los blancos de la pared.

Por debajo del blanco estaba una foto de Jesús. Un silencio cayó sobre el cuarto mientras que cada estudiante vió desmantelada la foto de Jesús; los agujeros y las marcas dentadas cubrieron su cara y sus ojos fueron perforados.

El Dr. Smith dijo lo que ya Jesús había dicho: “Si a uno de tus semejantes le haces daño, me lo haces a mí”

No había necesidad de otras palabras; las lágrimas llenaron los ojos de los estudiantes centrados solamente en el cuadro de Cristo.

Mis querido hermanos y amigos, con cuanta frecuencia se nos olvida que cada vez que le hacemos daño a un ser humano el corazón de Dios se duele. En su condición de Creador, todas las criaturas le pertenecen, y si las dañamos, le estamos haciendo un daño a Aquel que las formó. La siguiente vez que vayamos a dañar a alguien, antes de hacerlo fijémonos detrás y encontraremos la imagen de Jesús.

 

Fundación Unánimes. Lectura Diaria 30 Enero 2013

 

Anuncios

Para ver Su gloria…Entrega total

“Y el Dios Omnipotente os dé misericordia delante de aquel varón, y os suelte al otro vuestro hermano, y a este Benjamín. Y si he de ser privado de mis hijos, séalo” Génesis 43:14 RVR60

 

La historia de José siempre me ha parecido fascinante, al igual que otras historias que tengo el placer de leer en la Biblia.

En esta ocasión, ya se han estado cumpliendo todas las cosas que Dios le reveló a José en su juventud. Ya había pasado por el horno de la prueba que incluía: separación de su padre que tanto lo amaba y lo cuidaba, ser alejado de una familia donde era el favorito, fue vendido como esclavo, fue acusado injustamente de un delito que no había cometido, etc. Cosas que no entendía le estaban sucediendo muy rápidamente. Pero lo más curioso es la frase que dice: “Pero Dios estaba con José.” Por supuesto, José también estaba con Dios y lo amaba, aunque no podía entender todo lo que le estaba sucediendo.

El hambre tocó la tierra de esos pueblos, por voluntad divina, pero José fue preparado en la Universidad de Dios e incluía todo lo que necesitaba para estar a la altura del cargo que ostentaba. Un hombre débil de carácter, que en la soledad no haya sido ejercitado para confiar en Dios con todo su corazón a pesar de todo, no podía dirigir las multitudes que en ese momento venían a él en busca de alimento.

Entre las personas que vinieron a buscar alimentos para sustentar a sus familiares estaban sus propios hermanos, aquellos que lo vendieron como esclavo para ver qué pasaría con esos sueños de grandeza que tenía José. Él les pide que traigan al hermano menor la próxima vez que vinieran a compran más alimentos. Y como garantía dejó a uno de ellos preso.

Por supuesto, Jacob, el padre, se niega a enviar a su hijo menor con ellos, por temor a perderlo como había perdido a José hacía tanto tiempo.

Una tragedia tiene la facultad o poder de unir a la gente. Esta familia había cambiado por completo desde que perdieron a José, ya no eran los mismos. Se nota que ahora estaban dispuestos a entregarse por el otro en vez de buscar sólo su propio provecho, como lo hacían antes.

Pero, Jacob no confía en ellos y se niega una y otra vez a entregárselo, hasta que se les acaba el alimento y tienen que regresar por más. Pero el administrador de aquellas tierras no le vendería nada si no llevaban a su hermano menor con ellos.

Jacob hizo lo que tenemos que hacer cada uno de nosotros cuando enfrentamos situaciones que escapan de nuestro control: Buscar a Dios en oración para determinar cuál es Su voluntad. Nosotros ya sabemos cuál es la nuestra: “No quiero hacer eso.”

Muchas veces en esta vida nos encontraremos luchando con Dios o en Su contra. Para determinar cuál es Su voluntad simplemente debemos detenernos y preguntarle a Dios. Él siempre responde. A Jacob no le gustó, pero aceptó el plan de Dios, y así contribuyó para que se desatara esa gran bendición que el mismo Dios le tenía preparada: reunirse con su amado hijo José quien había llegado a ser todo lo que Dios había soñado para él. Lo que Dios tiene para nosotros es mejor que aquello que nos quita.

No es fácil ver que algo bueno puede salir de esa prueba tan terrible por la cual estamos pasando. Pero, Dios sí lo sabe. No permitirá que tiremos la toalla tan fácilmente. Cuando seguimos confiando en Su amor y Sus buenos propósitos para con nosotros, vemos Su gloria.

Esther Lozada-@emldg