Para ver Su gloria…Entrega total

“Y el Dios Omnipotente os dé misericordia delante de aquel varón, y os suelte al otro vuestro hermano, y a este Benjamín. Y si he de ser privado de mis hijos, séalo” Génesis 43:14 RVR60

 

La historia de José siempre me ha parecido fascinante, al igual que otras historias que tengo el placer de leer en la Biblia.

En esta ocasión, ya se han estado cumpliendo todas las cosas que Dios le reveló a José en su juventud. Ya había pasado por el horno de la prueba que incluía: separación de su padre que tanto lo amaba y lo cuidaba, ser alejado de una familia donde era el favorito, fue vendido como esclavo, fue acusado injustamente de un delito que no había cometido, etc. Cosas que no entendía le estaban sucediendo muy rápidamente. Pero lo más curioso es la frase que dice: “Pero Dios estaba con José.” Por supuesto, José también estaba con Dios y lo amaba, aunque no podía entender todo lo que le estaba sucediendo.

El hambre tocó la tierra de esos pueblos, por voluntad divina, pero José fue preparado en la Universidad de Dios e incluía todo lo que necesitaba para estar a la altura del cargo que ostentaba. Un hombre débil de carácter, que en la soledad no haya sido ejercitado para confiar en Dios con todo su corazón a pesar de todo, no podía dirigir las multitudes que en ese momento venían a él en busca de alimento.

Entre las personas que vinieron a buscar alimentos para sustentar a sus familiares estaban sus propios hermanos, aquellos que lo vendieron como esclavo para ver qué pasaría con esos sueños de grandeza que tenía José. Él les pide que traigan al hermano menor la próxima vez que vinieran a compran más alimentos. Y como garantía dejó a uno de ellos preso.

Por supuesto, Jacob, el padre, se niega a enviar a su hijo menor con ellos, por temor a perderlo como había perdido a José hacía tanto tiempo.

Una tragedia tiene la facultad o poder de unir a la gente. Esta familia había cambiado por completo desde que perdieron a José, ya no eran los mismos. Se nota que ahora estaban dispuestos a entregarse por el otro en vez de buscar sólo su propio provecho, como lo hacían antes.

Pero, Jacob no confía en ellos y se niega una y otra vez a entregárselo, hasta que se les acaba el alimento y tienen que regresar por más. Pero el administrador de aquellas tierras no le vendería nada si no llevaban a su hermano menor con ellos.

Jacob hizo lo que tenemos que hacer cada uno de nosotros cuando enfrentamos situaciones que escapan de nuestro control: Buscar a Dios en oración para determinar cuál es Su voluntad. Nosotros ya sabemos cuál es la nuestra: “No quiero hacer eso.”

Muchas veces en esta vida nos encontraremos luchando con Dios o en Su contra. Para determinar cuál es Su voluntad simplemente debemos detenernos y preguntarle a Dios. Él siempre responde. A Jacob no le gustó, pero aceptó el plan de Dios, y así contribuyó para que se desatara esa gran bendición que el mismo Dios le tenía preparada: reunirse con su amado hijo José quien había llegado a ser todo lo que Dios había soñado para él. Lo que Dios tiene para nosotros es mejor que aquello que nos quita.

No es fácil ver que algo bueno puede salir de esa prueba tan terrible por la cual estamos pasando. Pero, Dios sí lo sabe. No permitirá que tiremos la toalla tan fácilmente. Cuando seguimos confiando en Su amor y Sus buenos propósitos para con nosotros, vemos Su gloria.

Esther Lozada-@emldg

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: