David y Goliat

Esta historia (no es un cuento) se encuentra narrada en la Biblia. Es interesante observar que este jovencito tuvo una relación personal con su Dios. Esa fue su arma secreta. Muchos tratan solo de imitar los hechos, repetir actos, pero el poder no lo tienen. El poder viene cuando estás obedeciendo una orden divina para ti. Muchos de los Salmos están escritos por este hombre de Dios. En ellos expresa diferentes momentos por los cuales pasó, y que ahora sirven de lección y consuelo para muchos de nosotros. “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos” Salmo 32:8. Cuando David se encontró con ese problema llamado Goliat ni siquiera era su problema. Él no pertenecía a ese ejército pusilánime al cual pertenecían sus hermanos, que lo acusaron de estar ahí para curiosear. El papá de David lo había enviado para llevar provisiones a sus hermanos y es cuando observa el desastre que están haciendo los filisteos al mando de Goliat. Oye sus burlas contra el ejército israelita. No puede creer que los representantes del poder militar se dejen humillar de esa manera. Además, Goliat se está burlando del mismo Dios que había mostrado su gran poder al sacarlos de la esclavitud de Egipto muchos años atrás. Eso fue lo que más molestó a David. Muchos hoy en día hablan de Dios y en nombre de Dios, pero no lo conocen personalmente. Sé que Dios se manifiesta personalmente a aquellos que sinceramente le buscan.

El rey Saúl le ofreció su traje de guerra. David no lo necesitaba. No era soldado de guerra en ese momento. Era un simple pastor de ovejas. Peleaba cuerpo a cuerpo con las fieras que trataban de arrebatarle sus ovejas. No sabía que ese era su entreanamiento para algo mayor. Dios le dio la victoria a David sobre Goliat y tuvo el valor de reconocerlo y darle toda la gloria a Dios. Es triste ver al pueblo de Dios lleno de miedo ante un enemigo mortal. No se fortelecen en el Señor y andan corriendo de aquí para allá según el rugido del enemigo de sus almas. Lo más inteligente es detenerse, buscar la dirección del Señor, Dios de los ejércitos, y actuar en consecuencia. La sonrisa del enemigo se congelará en la cara cuando vea al pueblo de Dios clamando al Cielo por ayuda, porque esa ayuda vendrá.

Aquí también podemos ver que Dios no se detiene cuando la gente que representa un poder ha perdido su eficacia. El busca a otro allá afuera, que viva según sus preceptos y mandamientos, que honre a Dios con su vida diaria. Así surgió Samuel, David, José, Daniel, Nehemías, Rahab, Ruth, Esther,…

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: