No con ejército ni con fuerza…

No con ejército ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová. Zacarías 4:6

 

No puedo siempre comprender los caminos por los cuales Dios me conduce. El porqué, el cuándo y el dónde son con frecuencia un misterio. Pero puedo confiar en su sabiduría, y sé que su camino es el mejor; su corazón es misericordioso, y en su amor descanso.

Parado a orillas de un río, observé los remolinos cercanos a la rivera. El remanso hacía que el agua hiciera su recorrido río arriba de la ribera. Mi primera impresión fue que el río estaba corriendo en sentido inverso al que le correspondía, pero cuando miré hacia la corriente principal vi que seguía su camino directamente hacia el mar.

Dios, con toda la fuerza y el poder que tiene a su disposición, trabaja de esta misma manera. Sus realizaciones silenciosas son serenas, indirectas, profundas y lentas en apariencia, de modo que tenemos que explorarlas para poderlas comprender y apreciar en su verdadera magnitud. En silencio, pero confiadamente, mueve sus obras día tras día. En las experiencias cotidianas, en el trabajo, en la iglesia y en la sociedad Dios da a veces la impresión que tuviera sufriendo una derrota y que los movimientos de su gracia y providencia fueran fracasos de modo que todos sus planes están trastornados y todo resulta en el sentido inverso del que quiere darle. Uno tiene que quitar su vista de la orilla, de los remolinos de la frustración del presente, y fijarla en la corriente completa del propósito de #Dios para su pueblo, para darse cuenta que Él siempre está ganando las batallas por métodos silenciosos y difíciles de comprender.

Dios obra por medio de individuos. Conquista un corazón y por medio de ese corazón derrama su propósito como un río. Dios realiza sus conquistas por medio de los santos que permanecen en absoluta dependencia de Él; hace que vivan por fe. En su programa no hay lugar para el yo.  Todo está destinado a Cristo. Sus hijos tienen éxito cuando son lo que los escépticos piensan es un fracaso. Vencen a su enemigos por medio del amor. El resto lo dejan al cuidado de Dios. El Señor sale siempre vencedor. Él sigue haciendo sus maravillas entre los telones y bajo la superficie de las aguas rugientes. M. Taylor

Manantiales en el Desierto 2

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