Salmo 24

De Jehová es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en él habitan, porque él la fundó sobre los mares y la afirmó sobre los ríos.

¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo?

El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas ni jurado con engaño.

Él recibirá bendición de Jehová y justicia del Dios de salvación. Tal es la generación de los que lo buscan, de los que buscan tu rostro, Dios de Jacob.

¡Alzad, puertas, vuestras cabezas! ¡Alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria!

¿Quién es este Rey de gloria? ¡Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla! ¡Alzad, puertas, vuestras cabezas! ¡Alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria!

¿Quién es este Rey de gloria? ¡Es Jehová de los ejércitos! ¡Él es el Rey de la gloria! Selah (Medita en esto)

Salmo 24 RV95

Un mundo feliz

Leí hace poco el libro “Un mundo feliz” de Aldous Huxley. Decidí escribir algo sobre mi punto de vista en ese momento, pero lo dejé pasar. Pero es que la realidad a veces le pega tan duro a uno en la cara que tiene que reaccionar de una manera u otra: te dejas llevar por la corriente o te sales del montón y reflexionas para tomar tus propias decisiones. Es más fácil, aparentemente, dejar que otro tome las decisiones que a uno le toca, pero las consecuencias las tenemos que padecer nosotros. Lo estamos viviendo!

Me pareció terrible que para tener un mundo feliz se quitara del medio todo lo que es natural como tener una familia con un papá, una mamá, unos hermanos; el elegir una carrera u oficio según sus propias capacidades y gustos; enamorarse de alguien en vez de ser de todos; llevar los bebés en el vientre y dar a luz; envejecer con dignidad y morir. Para ellos disfrutar de esa “felicidad” tenían que tomar una sustancia llamada “soma” que era administrada completamente gratis por el estado. Así no sufrían…

Bueno, yo no voy a hacer una sinopsis de la novela. Espero que el que se interese en ella la consiga y la lea. Lo que a mí me interesa reseñar, porque es mi interés muy particular, es el opuesto que nos ofrece el autor como solución, lo que es natural, lo “salvaje” que no ha sido intervenido por ese estado que gobierna en esa trama. Cuando sustituimos una religión por otra es como cambiar un vicio por otro: cambiamos para quedar igual y a veces hasta peor porque se lleva toda esperanza de un mundo mejor. Llegamos a pensar que no existe algo mejor, pues, aquellos que representan algo mejor, son peores…

Yo llamo religión a todo aquello que el hombre inventa para comunicarse con la Divinidad. Somos seres espirituales. En estos cuerpos físicos, que para algunos son agradables o desagradables, llevamos todos un espíritu, dado por esa Divinidad que tanto añoramos y deseamos conocer. No vamos a descansar hasta encontrar esa paz, esa felicidad, ese conocimiento que representa la Verdad y el Amor eterno e incondicional que estamos buscando.

El personaje que representa lo opuesto, lo natural, lo salvaje estaba dominado por unos pensamientos que lo hacía torturarse para hallar un poco de tranquilidad mental y física, no espiritual. Lo mental puede dominar lo físico, pero lo espiritual es más fuerte y puede dominarlo a los dos. Lástima, que algunos usando el engaño, en todas las áreas del conocimiento, tienen a muchos dominados. Pero una cosa sé: todo el que ha sido engañado y ha caído en una trampa quiere salir de ahí, y en el momento más oportuno, se liberará de esas cadenas. También sé que hay poderes espirituales, a los cuales estos engañadores han recurrido para mantenerse en el poder, y esas personas cautivas necesitan ayuda de lo alto para ser libres. Esa ayuda celestial llegará porque Dios mismo nos ama tanto y está muy interesado en liberar a los que Él creó libres, que no se queda con los brazos cruzados viendo el sufrimiento de la gente con placer, como algunos nos quieren hacer creer.

Yo veo a un hombre y una mujer natural diferente. Que ha sido libre por la verdad y la justicia divina. Dios es quien determina la manera en que todo ser humano se debe acercar a él. “Dios quiere que todos los seres humanos sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad, pues hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y nosotros: Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo” (1Timoteo 2:3-5).

He visto a engañadores con un libro negro en las manos, que representa la Biblia, que es un libro respetado y reconocido por muchos como la Palabra de Dios. Pero cuando leen de ese libro solo dicen sus propios pensamientos, no los de Dios. El pueblo en general piensa que ese libro es para personas especiales, llamadas por Dios, y que ellos no tiene acceso a él pues, no lo van a entender. Sepan todos, y en todas partes, que ese libro especial es para toda la raza humana. Dios tiene y siempre ha tenido interés que todas esas verdades lleguen a nuestras manos, y a nuestra mente, porque la única manera de no dejarnos engañar es conociendo la verdad de primera mano. “Las cosas secretas pertenecen a Dios, pero las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, a fin de que cumplamos todas las palabras que están escritas en esta Ley” (Deuteronomio 29:29) Todos somos resposables ante Dios de hallar la verdad que nos hace libre en vez de dejar que otros, tomando el lugar de Dios, quieren que uno les siga y obedezca sin quejarse ni pedir explicaciones. Sólo Dios tiene esa potestad y privilegio, no los seres creados igual que nosotros.

Ahora bien, por qué digo todo esto? Porque Dios mismo nos hizo a su imagen y semejanza, con un libre albedrío, que nos hace responsables delante de él. Podemos elegir a quién vamos a servir. Si, servir. Esa palabra que tanto nos aterroriza, porque nos hace sentir poca cosa ante los demás, pero lo más grave es que nos sentimos menos nosotros mismos por tener que servir a otros. Todo tiene su origen en Genesis capítulo 3. Es intersante observar que en el proceso de tentación de Jesús, como él sí conocía las Sagradas Escrituras, le respondió a aquel que le pedía su adoración: Vete, Satanás, porque escrito está: “Al Señor tu Dios adorarás y sólo a él servirás” (Mateo 4:10). Esto fue al comienzo de su ministerio terrenal, pero al final, cuando ya estaba listo para ir a la cruz para pagar el precio de nuestra liberación eterna, no dejó a todos el gran mandamiento: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. De estos dos mandamientos dependen la Ley y los profetas (Mateo 22:34-40). En el reino de Dios los más importantes son los que sirven a los demás.

El que acepta el señorío de Jesucristo, plasmado de una manera gloriosa en Filipenses capítulo 2, sabe a quién pertenece y a quién sirve: a Dios y al prójimo. Tiene satisfecha su alma y una constante comunión de su espíritu con Dios que le es  fácil amar y servir. Cuando se le acaban las fuerzas, Dios se las renueva una y otra vez. Recibimos una amor incondicional, damos amor incondicional. Amor Ágape, que ningún poder humano o angelical puede destruir o apagar. Dios no abandona su obra y lo que empezó a hacer, lo terminará. “Dios no nos ha dado espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y dominio propio. Por tanto, no te avergûences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios” (2 Timoteo 1:7-8). “Según el poder de Dios” es la clave. No nos vamos a distinguir de otros si hacemos las cosas a nuestra manera o según lo hacen los demás. Es a la manera de Dios cuando vemos actuar en nosotros y a través de nosotros ese poder, amor y dominio propio en todos los lugares donde nos desenvolvemos, empezando en el hogar y siguiendo en la calle, en el mercado, colegio, universidad, empresa, … Dios tiene a su gente en todos lado y, cuando no hay ninguno, no se preocupe, él está ahí personalmente. Atrévase a hablar con ese Dios que hizo los cielos y la tierra y lo creó a usted para amarle y para que viva con él por la eternidad. Dios le ama con amor eterno!

A mi lado no había ni uno que buscara al Dios vivo y verdadero, pero yo anhelaba conocerle. Clamé, con mis propias palabras, con mis propias cargas, con mis propias angustias, y Dios me escuchó y me contestó. Cambió mi lamento en baile. Me dio un nuevo canto que nadie me puede quitar, aunque me piden que me calle, no puedo hacerlo porque hay muchos que andan buscando lo que yo encontré. Jesucristo es el camino, la verdad y la vida. Es la luz del mundo, y el que lo sigue ya no anda en tinieblas.

Una vez los discípulos de Jesucristo estaban siendo perseguidos, y él mismo, en persona, le salió al encuentro a un comisionado para esa labor.

“…Pero, yendo por el camino, aconteció que, al llegar cerca de Damasco, repentinamente lo rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra oyó una voz que le decía:

_”Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

Él dijo:

_¿Quién eres, Señor?

Y le dijo:

_Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.

Él, temblando y temeroso, dijo:

_Señor, ¿qué quieres que yo haga?

El Señor le dijo:

_Levántate y entra en la ciudad, y allí  se te dirá lo que debes hacer…”

(Hechos 9:1-31)

Este es el Jesús, llamado Señor por uno de sus detractores, al que amamos y servimos de todo corazón y voluntariamente. No necesita que lo defendamos a él o lo cuidemos. Es él quien nos guía, nos protege y nos usa para bendecir a otros. Y el encuentro personal con él nos hace aceptar su señorío. Pero ceder ante el mal es nuestra propia destrucción. Es nuestra elección por la vida o la muerte.

Jesús, mi complemento

Cuando brilla el sol
cuando sopla el viento
quiero estar presente
quiero darte mi atención

Y al anochecer
hasta en el silencio
quiero estar atento
y escuchar así tu voz.

Quiero que en mi viaje
seas tú el camino
seas el destino
y el paisaje alrededor
A mi alrededor.

 

Jesús, eres todo para mí

No falta nada

Tu presencia es mi morada

Jesús, puedo disfrutar en tí cada momento

Jesús, mi complemento


Quiero despertar
ver un mundo nuevo
y en cada momento
la jornada disfrutar.

Quiero caminar
perder el aliento
viendo la belleza
de las cosas que me das.

Quiero que en mi viaje
seas tú el camino
seas el destino
y el paisaje alrededor
A mi alrededor.

 

Jesús, eres todo para mí

No falta nada

Tu presencia es mi morada

Jesús, puedo disfrutar en ti cada momento

Jesús, mi complemento

 

Quiero en ti confiar
y en tus caminos siempre andar
poniendo siempre la mirada
en ti Jesús cada mañana
para jamás volver atrás

 

Jesús, eres todo para mí

No falta nada

Tu presencia es mi morada

Jesús, puedo disfrutar en ti cada momento

Jesús, mi complemento.

 

Eres todo para mí

Jesús, mi complemento.

Marcos Vidal y Jesús Adrián Romero

 

“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas basadas en las tradiciones de los hombres, conforme a los elementos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad” Colosenses 2:10 RV95

 

El Cordero y el León

¿Quién es El? Su grandeza es sin igual
¿Quién es El? La tierra tiembla a su llamar
¿Quién es El? Que pagando un precio vil
murió en una cruz ¡Su nombre es Cristo!

(coro)
Cristo, desde el Padre descendió
Cristo, como hombre y como Dios
Cristo, murió y resucitó
Cristo, el Cordero y el León

¿Quién es El? Nadie iguala su poder
¿Quién es El? Todo enemigo está a sus pies
¿Quién es El? Quien humilde se entregó
Por ti y por mí sufrió ¡Su nombre es Cristo!

¡El Cordero Inmolado
el León que está reinando
es mi Salvador y mi Rey!
¿Quién es El? Como fuego es su mirar
¿Quién es El? El que inspira nuestro ser
¿Quién es El? Toda culpa en El llevó
Al perdido rescató…
¡Su nombre es Cristo!

Crystal Lewis

La protección divina

“Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca.

En Jehová se gloriará mi alma; lo oirán los mansos y se alegrarán.

Engrandeced a Jehová conmigo, y exaltemos a una su nombre.

Busqué a Jehová, y él me oyó, y me libró de todos mis temores. Los que miraron a él fueron alumbrados, y sus rostros no fueron avergonzados.

Este pobre clamó, y le oyó Jehová, y lo libró de todas sus angustias.

El ángel de Jehová acampa alrededor de todos le que le temen, y los defiende.

Gustad, y ved que es bueno Jehová; Dichoso el hombre que confía en él.

Temed a Jehová, vosotros sus santos, pues nada falta a los que le temen.

Los leoncillos necesitan, y tiene hambre; pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.

Venid, hijos, oídme; el temor de Jehová os enseñaré.

¿Quién es el hombre que desea vida, que desea muchos días para ver el bien? Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño. Apártate del mal, y haz el bien; busca la paz, y síguela.

Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos.

La ira de Jehová contra los que hacen el mal, para cortar de la tierra la memoria de ellos.

Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias.

Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu.

Muchas son las aflicciones de justo, pero de todas ellas le librará Jehová. El guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrado.

Matará al malo la maldad, y los que aborrecen al justo serán condenados.

Jehová redime el alma de sus siervos, y no serán condenados cuantos en él confían”

Salmo 34