Proverbios antitéticos 2

El hombre que reprendido endurece su cerviz,

de repente será quebrantado,

y no habrá para él medicina.

Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra;

mas cuando domina el impío, el pueblo gime.

El hombre que ama la sabiduría alegra a su padre;

mas el que frecuenta rameras perderá sus bienes.

El rey con el juicio afirma la tierra;

mas el que exige presentes la destruye.

El hombre que lisonjea a su prólimo,

red tiende delante de sus pasos.

En la transgresión del hombre malo hay lazo;

mas el justo cantará y se alegrará.

Conoce el justo la causa de los pobres;

mas el impío no entiende sabiduría.

Los hombres escarnecedores

ponen la ciudad en llamas;

mas los sabios apartan la ira.

Si el hombre sabio contendiere con con el necio,

que se enoje o se ría, no tendrá reposo.

Los hombres sanguinarios aborrecen al perfecto,

mas los rectos buscan su contentamiento.

El necio da rienda suelta a toda su ira,

mas el sabio al fin la sosiega.

Si un gobernante atiende la palabra mentirosa,

todos sus servidores serán impíos.

El pobre y el usurero se encuentran;

Jehová ilumina los ojos de ambos.

Del rey que juzga con verdad a los pobres,

el trono será firme para siempre.

La vara y la corrección dan sabiduría;

mas el muchacho consentido

avergozará a su madre.

Cuando los impíos son muchos,

mucha es la transgresión;

mas los justos verán la ruina de ellos.

Corrige a tu hijo, y te dará descanso,

y dará alegría a tu alma.

Sin profecía el pueblo se desenfrena;

mas el que guarda la ley es bienaventurado.

El siervo no se corrige con palabras;

porque entiende, mas no hace caso.

¿Has visto hombre ligero en sus palabras?

Más esperanza hay del necio que de él.

El siervo mimado desde la niñez por su amo,

a la postre será su heredero.

El hombre iracundo levanta contiendas,

y el furioso muchas veces peca.

La soberbia del hombre le abate,

pero al humilde de espíritu sustenta la honra.

El cómplice del ladrón aborrece su propia alma;

pues oye la imprecación y no dice nada.

El temor del hombre pondrá lazo;

mas el que confía en Jehová será exaltado.

Muchos buscan el favor del príncipe;

mas de Jehová viene el juicio de cada uno.

Abominación es a los justos el hombre inicuo;

y abominación es al impío el de caminos rectos.

 

Proverbios 29. RV60

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