Héroes de la Fe

La fe es la confianza de que en verdad sucederá lo que esperamos;

es lo que nos da la certeza de las cosas que no podemos ver.

Por su fe, la gente de antaño gozó de una buena reputación.

Por la fe entendemos que todo el universo fue formado

por orden de Dios, de modo que lo que ahora vemos no vino

de cosas visibles.

Fue por la fe que Abel presentó una ofrenda más aceptable

que la que presentó Caín.

La ofrenda de Abel demostró que era un hombre justo,

y Dios aprobó sus ofrendas. Aunque Abel murió hace mucho tiempo,

todavía nos habla por su ejemplo de fe.

Fue por la fe que Enoc ascendió al cielo sin morir,

“desapareció porque Dios se lo llevó”(Génesis 5:24)

porque antes de ser llevado, lo conocían como una persona

que agradaba a Dios.

De hecho, sin fe es imposible agradar a Dios.

Todo el que desee acercarse a Dios debe creer que él existe

y que él recompensa a los que lo buscan con sinceridad.

Fue por la fe que Noé construyó un barco grande

para salvar a su familia del diluvio en obediencia a Dios,

quien le advirtió de cosas que nunca habían sucedido.

Por su fe, Noé condenó al resto del mundo y recibió la justicia

que viene por la fe.

Fue por la fe que Abraham obedeció cuando Dios lo llamó

para que dejara su tierra y fuera a otra que él le daría por herencia.

Se fue sin saber adónde iba.

Incluso llegó a la tierra que Dios le había prometido, vivió allí por fe,

pues era como un extranjero que vive en carpas.

Lo mismo hicieron Isaac y Jacob, quienes heredaron la misma promesa.

Abraham esperaba con confianza una ciudad de cimientos eternos,

una ciudad diseñada y construida por Dios.

Fue por la fe que hasta Sara pudo tener un hijo, a pesar de ser estéril

y demasiado anciana. Ella creyó que Dios cumpliría su promesa.

Así que una nación entera provino de este solo hombre,

quien estaba casi muerto en cuanto a tener hijos;

una nación con tantos habitantes que, como las estrellas de los cielos

y la arena de la orilla del mar, es imposible contar.

Todas estas personas murieron aún creyendo lo que Dios les había prometido.

Y aunque no recibieron lo prometido lo vieron desde lejos

y lo aceptaron con gusto. Coincidieron en que eran extranjeros

y nómadas aquí en este mundo. Es obvio que quienes se expresan así

esperan tener su propio país. Si hubieran añorado el país del que salieron,

bien podrían haber regresado. Sin embargo, buscaban un lugar mejor,

una patria celestial. Por eso, Dios no se avergûenza de ser llamado el Dios

de ellos, pues les ha preparado una ciudad…

Fue por la que cuando nació Moisés, sus padres lo escondieron durante

tres meses. Vieron que Dios les había dado un hijo fuera de lo común

y no tuvieron temor de desobedecer la orden del rey.

Fue por la fe que Moisés, cuando ya fue adulto, rehusó llamarse hijo

de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios

a disfrutar de los placeres momentáneos del pecado.

Consideró que era mejor sufrir por causa de Cristo que poseer

los tesoros de Egipto, pues tenía la mirada puesta

en la recompensa que recibiría.

Fue por la fe que Moisés salió de la tierra de Egipto sin temer el enojo del rey.

Siguió firme en su camino porque tenía los ojos puestos en el Invisible…

 

Se necesita demasiado tiempo para contarles acerca de la fe de Gedeón,

Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y todos los profetas.

Por la fe esas personas conquistaron reinos, gobernaron con justicia

y recibieron lo que Dios les había prometido. Cerraron bocas de leones,

apagaron llamas de fuego y escaparon de morir a filo de espada.

Su debilidad se convirtió en fortaleza.

Llegaron a ser poderosos en batalla e hicieron huir a ejércitos enteros.

Hubo mujeres que recibieron otra vez con vida a sus seres queridos

que habían muerto.

Sin embargo, otros fueron torturados, porque rechazaron negar a Dios

a cambio de la libertad. Ellos pusieron su esperanza en una vida mejor

que viene después de la resurrección. Algunos fueron ridiculizados

y sus espaldas fueron laceradas con látigos; otros fueron encadenados

en prisiónes. Algunos fueron apedreados, …

Debido a su fe, todas estas personas gozaron de una buena reputación,

aunque ninguno recibió todo lo que Dios le había prometido.

Pues Dios tenía preparado algo mejor para nosotros, de modo que ellos

no llegaran a la perfección sin nosotros.

Por tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos

de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr,

especialmente el pecado que nos hace tropezar.

Y corramos con persevarancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante.

Esto lo hacemos al fijar la mirada en Jesús, el campeón que inicia

y perfecciona nuestra fe. Debido al gozo que le esperaba, Jesús soportó la cruz,

sin importarle la vergûenza que esta representaba.

Ahora está sentado en el lugar de honor, junto al trono de Dios.

Piensen en toda la hostilidad que soportó por parte de pecadores,

así no se cansarán ni se darán por vencidos…

Hebreos 11,12 NTV

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