¿Cómo son los límites?

Los padres de un adulto de veinticinco años vinieron

a consultarme con un pedido muy corriente: querían que

“arreglara” a su hijo. Cuándo les pregunté dónde estaba

Bill, me contestaron:

_¡Ah! No quiso venir.

_¿Por qué? _les pregunté.

_Bueno… cree que no tiene ningún problema

_contestaron.

_Quizá tenga razón _les dije, para su sorpresa.

Cuéntenme el caso.

Me recitaron un historial de problemas que habían

comenzado en sus primeros años de vida. A su entender,

Bill nunca había estado “a la altura de las circunstancias”

En los últimos años había manifestado problemas con

drogas e incapacidad para estudiar y hacer una carrera.

Era evidente que amaban mucho a su hijo y que tenían

el corazón destrozado por su manera de vivir. Intentaron

todo lo que estaba a su alcance para que cambiara y

llevara una vida responsable, pero todo fue inútil. Aún

estaba en las drogas, eludiendo la responsabilidad y

rodeado de amistades dudosas.

Me contaron que siempre le habían dado lo que

necesitaba. Tenía dinero suficiente en la escuela para

que “no tuviera que trabajar y así contar con tiempo

suficiente para estudiar y tener una vida social”

Cuando debido a sus bajas calificaciones lo expulsaron

de una escuela tras otra, o dejó de asistir a clases,

estaban más que complacidos de poder ayudarlo para

que ingresara a otra escuela “donde pudiera sentirse

mejor”

Después de dejarlos hablar por un rato, les respondí:

_Creo que su hijo tiene razón. No tiene ningún problema.

Por un minuto me clavaron sus miradas y quedaron

inmóviles, como en una fotografía, sin poder creer lo que

habían escuchado. Finalmente, el padre dijo:

_¿Escuché bien? ¿Usted no cree que tiene problemas?

_Así es _les dije. No tiene ningún problema. Ustedes sí. 

El puede hacer cualquier cosa que se le antoje, no hay

problema. Ustedes pagan, se irritan, se preocupan,

planifican, gastan energía para que siga adelante.

No tiene ningun problema porque ustedes le solucionan

todo. Esos desvelos deberían corresponderle a él; pero,

tal como están las cosas, el problema es de ustedes.

¿Quiesieran valerse de mi ayuda para ayudarlo a tener

algún problema?

Me miraron como si estuviera loco, pero algunas cosas

comenzaron a aclararse en sus mentes.

_¿Qué quiere decir con “ayudarlo a tener algún

problema”? _preguntó su madre.

_Bueno _les expliqué_, creo que la solución a este

problema sería poner algunos límites bien claro para

que sus acciones le trajeran inconvenientes a él y no

a ustedes.

_¿Qué quiere decir “límites”? _preguntó el padre.

_Mirémoslo de esta manera. Podemos compararlo a él

con su vecino que nunca riega su cesped. Pero siempre

que ustedes abren el sistema aspersor, el agua cae sobre

el terreno colindante de su vecino. Bill mira su cesped

bien verde y piensa “Mi jardín está estupendo” pero el

de ustedes se vuelve amarillento y seco. Así es la vida

de su hijo. No estudia, no hace planes, no trabaja. Sin

embargo, tiene una donde vivir, suficiente dinero y

todos los derechos de un miembro de familia que

cumple con sus obligaciones.

“Si pudieran demarcar los linderos un poco más,

si pudieran dirigir el aspersor para que el agua cayera

en el césped de ustedes, si no riega su propio césped,

tendrá que vivir en el polvo. Después de un tiempo eso

no le gustará. “Tal como están las cosas ahora, mientras

él es irresponsable y feliz, ustedes son responsables e

infelices” Establecer límites claros puede ser todo lo que

necesita. Necesitan poner vallas para que los problemas

de su hijo queden en su respectivo terreno, donde

corresponden, y fuera del jardín de ustedes.

_¿No es un poco cruel dejar de ayudarlo así como así?

_preguntó el padre.

_¿Acaso la ayuda sirvió de algo? _les pregunté.

Su mirada me decía que comenzaban a entender.

Del libro: Límites. Dr. Henry Cloud y Dr. John Townsend

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El cuidará de mí

**Fuimos creados por Dios y para Dios**

¿Cómo podré estar triste,

Cómo entre sombras ir,

Cómo sentirme solo

Y en el dolor vivir,

Si Cristo es mi consuelo,

Mi amigo siempre fiel,

//Si aún las aves tienen

seguro asilo en él?//

 

CORO

Feliz, cantando alegre,

Yo vivo siempre aquí:

Si él cuida de las aves,

¡Cuidará también de mí!

 

Nunca te desalientes,

Oigo al Señor decir,

Y en su Palabra fiado,

Hago al dolor huir.

A Cristo paso a paso

Yo sigo sin cesar

//Y todas sus bondades

Me da sin limitar//

(CORO)

 

Siempre que soy tentado

O que en la sombra estoy,

Más cerca de él camino,

Y protegido voy;

Si en mí la fe desmaya

Y caigo en la ansiedad

//Tan solo él me levanta,

Me da seguridad//

(CORO)

 

Himnos de Gloria y Triunfo. Nro.156

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El cuidará de mí

¿Cómo podré estar triste,

Cómo entre sombras ir,

Cómo sentirme solo

Y en el dolor vivir,

Si Cristo es mi consuelo,

Mi amigo siempre fiel,

//Si aún las aves tienen

seguro asilo en él?//

 

CORO

Feliz, cantando alegre,

Yo vivo siempre aquí:

Si él cuida de las aves,

¡Cuidará también de mí!

 

Nunca te desalientes,

Oigo al Señor decir,

Y en su Palabra fiado,

Hago al dolor huir.

A Cristo paso a paso

Yo sigo sin cesar

//Y todas sus bondades

Me da sin limitar//

(CORO)

 

Siempre que soy tentado

O que en la sombra estoy,

Más cerca de él camino,

Y protegido voy;

Si en mí la fe desmaya

Y caigo en la ansiedad

//Tan solo él me levanta,

Me da seguridad//

(CORO)

 

Himnos de Gloria y Triunfo. Nro.156

Jesús Cordero Santo

Señor, tu eres digno de recibir adoración

Señor, ante tu trono, trono de justicia,

tu nombre exaltaré

Jesús Cordero Santo, Gran Señor

Tu eres nuestro Rey eterno

Jesús Cordero Santo, te alabaré, te exaltaré y

bendeciré tu Nombre

 

Cantos de adoración y alabanzas

Hay poder en Jesús

¿Quieres ser libre de toda maldad?

Tan sólo hay poder en mi Jesús

¿Quieres vivir y gozar santidad?

Tan sólo hay poder en mi Jesús

CORO

Hay poder, poder _sin igual poder

en Jesús, quien murió (y resucitó)

Hay poder, poder _sin igual poder

en la sangre que él vertió

 

¿Quieres ser libre de orgullo y pasión?

Tan sólo hay poder en mi Jesús

¿Quieres vencer toda cruel tentación?

Tan sólo hay poder en Jesús

(CORO)

 

¿Quieres servir a tu Rey y Señor?

Tan sólo hay poder en Jesús

Ven, y ser salvo podrás en su amor

Tan sólo hay poder en Jesús

(CORO)

Himnos de Gloria y Triunfo #30

Rompiendo el hechizo

Con frecuencia nuestro problema con el aburrimiento

comienza cuando caemos bajo el “hechizo” de la

monotonía. En ese estado cuasihipnótico, somos

absorbidos por una mentalidad de desinterés, de

“¿qué me importa?.” La mediocridad y el cinismo pasivo

esperan a los que caen en la trampa. ¿Cómo luchar?

Debemos dirigir nuestra atención (como Moisés)

(a) al objeto correcto y (b) a la perspectiva correcta.

“Señor, tú nos has sido refugio de generación en

generación. Antes que naciesen los montes y formases

la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú

eres Dios” Salmo 90:1,2

Como  lo hiciera ese antiguo pastor y líder, nosotros

también hemos de comenzar clamando a nuestro Dios:

“Señor” ¡Qué alivio es poder clamar a El!

Cuando lo hacemos, es bueno recordar ante El nuestro

verdadero lugar de residencia. No es aquí en este

insignificante inmueble llamado tierra. Es con El.

¿Lo comprende? “Señor, tú eres mi hogar…

mi habitación… mi refugio”

Moisés se remonta al principio de la creación, cuando

Dios hizo  el mundo, los montes, la tierra y el hombre.

Cuando llevamos nuestro pensamiento lo más atrás

posible, alcanzamos el punto de desaparición: el infinito.

Moisés dice realmente: “Dios, hasta en el punto de

desaparición del pasado y el futuro, el punto más distante

que podamos imaginar, ¡tú estás ahí!”

No podemos sondear semejante jornada. Sólo la podemos

imaginar. Pero cuando vamos lo más atrás que podemos

en nuestro pensamiento (el punto de desaparición del

pasado) y nos bajamos, ahí está Dios. Cuando nos

proyectamos hasta el punto de desaparición del futuro,

el infinito nebuloso del mañana, nuevamente ahí está

nuestro Dios.

Esto quiere decir que cuando voy desde el punto de

desaparición del ayer hasta el punto de desaparición

del mañana y encuentro que Dios está presente,

entonces no hay un solo lugar en toda la extensión de

mi existencia cotidiana donde Dios no no esté.

Para hacerlo más personal, como dice Francis Schaeffer:

“El está presente y no está callado” En la presencia de

Dios hay propósito y significado. Hasta en las cosas que

nos parecen, insignificantes y triviales.

No pierdas la perspectiva correcta:

“Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios”

Desde mi ayer hasta mi mañana: Dios.

Desde las cosas pequeñas hasta las grandes: Dios.

Desde el comienzo de la escuela hasta el final: Dios.

Desde las tareas que nunca saldrán en los titulares

hasta las cosas que llaman la atención internacional:

Dios.

Desde los primeros años de mis hijos hasta los últimos

que pasemos juntos: Dios.

Tú estás en ellos, Señor.

¡Tú estás presente! Sí, hasta cuando todo sale mal.

En esos días “malos” anidamos el sentimiento de que

merecemos algo mejor, como si fuéramos dueños de

nuestra vida. Cuando en realidad es en las tareas

inferiores de la vida que Dios nos recuerda que El es

dueño de ellas y que El tiene un propósito donde parece

que no hay ninguno. Pruebe eso. La próxima vez que

sienta los pegajosos dedos del hastío recuerde:

“Desde ayer hasta mañana, tú, oh Señor, estás

presente. ¡A tí te importa!” Le ayudará a levantar sus

alas como el águila. Lo sé. Lo he probado muchas veces.

Del libro: Cómo vivir sobre el nivel de la mediocridad.

Charles Swindoll

La eternidad de Dios y la transitoriedad del hombre

La eternidad de Dios…

**Fuimos creados por Dios y para Dios**

Oración de Moisés, varón de Dios.

Señor, tú nos has sido refugio de generación en

generación.

Antes que naciesen los montes y formases la tierra

y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.

Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, y dices:

Convertíos, hijos de los hombres.

Porque mil años delante de tus ojos son como el día de

ayer, que pasó, y como una de las vigilias de la noche.

Los arrebatas como con torrente de aguas; son como

sueño, como la hierba que crece en la mañana.

En la mañana florece y crece, a la tarde es cortada,

y se seca.

Porque con tu furor somos consumidos, y con tu ira

somos turbados.

Pusiste nuestras maldades delante de tí, nuestros yerros

a la luz de tu rostro.

Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira;

acabamos nuestros años como un pensamiento.

Los…

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