Seguridad en uno mismo

Natán no le tenía miedo a nadie (2Samuel 12:1-14)

 

La seguridad en uno mismo provee el fundamento para el liderazgo

sólido.

Cuando nos sentimos inseguros, nos desviamos de nuestra misión

en cuanto los problemas llegan. Cuando la gente no nos quiera,

cuando no haya fondos, cuando la moral decaiga o cuando los demás

nos rechacen o critiquen debemos sentirnos seguros de nosotros

mismos, no sea que nos desmoronemos. Si no nos sentimos seguros

de nosotros mismos, el temor eventualmente saboteará nuestro

liderazgo.

Imagínate lo que hubiera pasado si le hubiera faltado seguridad de

sí mismo a Natán. Considera las probabilidades que se estaban

juntando contra él. Él sabía que tenía que confrontar a David por

su pecado, pero David lo había encubierto muy bien. Nadie sabía lo

que había pasado. Eso significaba que Natán no iba a tener ningún

apoyo moral. Es más, David había guiado a Israel a un lugar de

prominencia entre las naciones, y la mayoría de los israelitas se

pondría del lado de David si él tuviera que pelear. Por último,

técnicamente hablando, David no había hecho nada ilegal con Urías.

Él había enviado al hombre para que lo mataran en batalla contra los

amonitas, pero no fue su espada ni su lanza la que le quitó la vida a

Urías. Natán tenía que sentirse muy seguro de sí mismo para saber

que su plan no se le volvería contra él.

¿Qué hizo que Natán demostrara un liderazgo seguro?

1.- Natán tenía la verdad de Dios de su lado.

   Él no tenía que enfrentarse solo a David.

2.- Natán tenía una relación con David.

   Su amistad había creado un puente que le permitió hacer lo que

   Dios le mandó hacer.

3.- La identidad de Natán dependía de su llamado divino, no de su

   popularidad.

   Natán se decidió a hablar la verdad de Dios sin importar la

   reacción popular.

4.- Natán comprendió su misión personal. Él vivía una convicción

   personal.

5.- Natán era un hombre humilde y quebrantado.

   Él no tenía nada que perder, ya que él había muerto a su

   ambición personal.

 

Síntomas comunes de inseguridad

Los siguientes síntomas normalmente indican sentimientos de

inseguiridad:

1.- Comparación: Nos comparamos con otros para saber cómo

estamos.

2.- Compensación: Nos sentimo víctimas y debemos compensar

nuestras pérdidas.

3.- Competencia: Nos consumimos a nosotros mismos y tratamos

de sobresalir entre los demás para llamar la atención.

4.- Compulsión: Nos sentimos motivados a actuar para poder

obtener la aprobación de los demás.

5.- Condenación: Juzgamos a los demás o a nosotros mismos,

cayendo por ende en la autocompasión o el engreimiento.

6.- Control: Sentimos que debemos estar a cargo, proteger

nuestros intereses y manipular.

 

Cuatro ingredientes de la seguridad

Si deseas reducir las inseguridades personales, desarrolla los

siguientes cuatro ingredientes en tu vida:

1.- Identidad: Establece una identidad en Cristo, no en tu desempeño.

2.- Quebrantamiento: Permite que Dios te quebrante en tu

autosuficiencia y autopromoción.

3.- Propósito: Descubre y practica el propósito que Dios te ha dado

para tu vida, no el de nadie más.

4.- Da y recibe la bendición: Aprende a afirmar a otros y recibir

afirmación.

 

Biblia de Liderazgo. Con notas de John Maxwell.

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