La vida se complica…

No sé en cuanto a ti, pero yo tengo dilemas todos los días
Algunos _al menos aparentemente_  parecen llevar una vida en que sólo tienen que lidiar con cosas buenas o malas. A mí no me sucede así. Por alguna razón parece que siempre voy a parar al terreno intermedio. Quién sabe si a ti te pasa lo mismo.

Si es así, tipos como nosotros podemos apreciar las frustraciones que con frecuencia experimente Charlie Brown, como las presenta Charlie Schulz en su famosa tira cómica “Peanuts” Como aquella en que Lucy está filosofando mientras Charlie la escucha. Como de costumbre, Lucy tiene la palabra, dando una de sus enigmáticas peroratas.

_Charlie Brown _empieza ella_, la vida es muy parecida a una silla de cubierta (de buque). Algunos la colocan en posición de ver hacia dónde van. Otros, para ver de dónde vienen. Y otros más, para ver dónde están en el momento.
Charlie suspira:
_¡Yo ni siquiera logro desdoblar la mía!

Muchos de nosotros nos identificamos con Charlie. Los dilemas de la vida nos dejan desestabilizados e inseguros. Nos encontramos, como el viejo dicho, entre la espada y la pared.

DILEMAS FAMILIARES

Los dilemas son potencialmente algunos de los más exigentes ladrones del gozo. Estar atascados entre dos posibilidades en que un problema puede resolverse, orientándose en direcciones opuestas… Ah, ¡eso sí es duro! Todos hemos pasado por eso. Pienso que los dilemas caen al menos en tres categorías:

Dilemas volitivos

Un dilema volitivo tiene lugar cuando queremos hacer dos cosas distintas al mismo tiempo.
Las parejas jóvenes que han estado casadas por dos o tres años, a veces menos, con frecuencia están tratando de terminar sus estudios, pero al mismo tiempo están ansiosas  por fundar una familia. ¿Qué hacer en este caso? Empezar a tener hijos significa una mayor presión financiera e incluso un esfuerzo extraordinario para aprovechar el tiempo y resistir el desgaste de energía. Mas el esperar varios años quiere decir que comenzarían ya en los treinta, y ellos preferirían empezar antes. ¿Por cuál decidirse?
Otro dilema volitivo sucede cuando nos sentimos desdichados en nuestra iglesia. El problema se exacerba con el hecho de que hemos sido miembros de ella por muchos años y tenemos allí a nuestros mejores amigos. ¿Nos aguantamos y tratamos de cambiar las cosas, lo cual puede no ser muy promisorio y podría crear resentimientos, o declaramos de manera cortés nuestro desacuerdo y nos vamos?

Dilemas emocionales

Los dilemas emocionales son todavía más intensos. Suceden cuando experimentamos sentimientos encontrados hacia un mismo hecho o suceso.
No hace mucho nuestro hijo menor, Chuck, descubrió que su mascota de mucho tiempo tenía una espantosa enfermedad de la piel. Sasha, una preciosa samoyedo blanca, había sido su perra durante muchos años. Decir que eran inseparables es subestimar el vínculo indisoluble que había entre ellos. Sin importar lo que Chuck intentara _créeme que lo intentó todo_ nada dio resultado. La perra empeoraba sin remedio. Ya se habrán imaginado el dilema. Para evitarle el sufrimiento a Sasha había que sacrificarla… una opción tan dolorosa para Chuck que no podía ni mencionarla.

Si opinan que ése es difícil, ¿qué les parece lidiar con un hijo o hija rebelde? Se ha ido de la casa pero vive una vida que es al mismo tiempo personalmente destructiva y frustrante para ti. Es obvio que una ayuda financiera pudiera ayudar. De hecho, ya te la ha solicitado. ¿Le ayudas o te niegas? Parece tan objetivo, tan simple en el papel, pero pocos dilemas son tan desgarradores.

Dilemas geográficos

Los dilemas geográficos se presentan cuando  deseamos estar en dos lugares al mismo tiempo. Nos encanta vivir donde lo hemos hecho durante años, pero el mudarnos puede significar una notable ventaja económica, sin mencionar la oportunidad de hacer nuevas amistades y disfrutar de un cambio que nos hace falta. El irnos, no obstante, pudiera ser difícil debido a la edad de los chicos (dos de ellos son adolescentes mayores) y las relaciones de mucho tiempo que hemos disfrutado en nuestra iglesia, nuestro vecindario y, especialmente, con nuestros amigos. Sopesamos ambas opciones. Ninguna es ideal, no obstante ambas tienen sus ventajas.

El dilema personal de Pablo

Todo esto nos lleva de nuevo al hombre con quien hemos estado familiarizándonos, Pablo, un prisionero de Roma en su propia casa. Lo hemos visto reaccionar positivamente a sus lamentables circunstancias, y lo hemos aclamado mientras escribía palabras de aliento para sus amigos en Filipos. Ahora nos encontramos identificándonos con su propio dilema personal, que él admite en las familiares palabras:

Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseos de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros. Filipenses 1:21-24.

No caben dudas: el amigo más querido de Pablo, de hecho su más íntimo amigo en la tierra, era Cristo. Nadie significaba más para él; por consiguiente, la idea de estar con Él le producía a Pablo gran alegría. Sus sentimientos podrían ser aquellos tan hermosamente resumidos en un viejo himno:

Jesús es todo para mí,
mi vida, mi gozo, mi todo.
El es mi fortaleza de día en día,
sin El caería…
Jesús es para mí,
no quiero mejor amigo;
confío en El ahora, confiaré cuando
los fugaces días de la vida terminen.
Hermosa vida con tal Amigo;
hermosa vida que no tiene fin
;
eterna vida, eterno gozo.
El es mi Amigo.

Cuando alguien que es eterno y vive en el cielo significa tanto para ti, se crea un ineludible diema: ¡tú quieres estar con El! ¡¡Ahora!! Eso explica por qué Pablo no vaciló en escribir “el morir es ganancia” Sin embargo, su obra en la tierra no había terminado. Dios quería hacer más cosas a través de su siervo, quien estaba entonces bajo arresto domiciliario en Roma. Pablo sabía eso, lo cual causaba el dilema. Estaba entre la espada y la pared, o como él lo planteó: “puesto en estrecho” ¿Cuál era la disyuntiva?

1.- Teniendo deseos de partir y estar con Cristo” (lo cual él consideraba “muchísimo mejor”), y

2.- “Quedar en la carne… por causa de vosotros” (lo cual él admitía era “más necesario”)

Honoratius Bonar indicó la mejor solución a este dilema cuando escribió:

Tu camino, Oh Señor, no el mío,
por más oscuro que parezca!
condúceme con tu propia mano,
escoge el camino para mí.
Ya sea llano o escarpado,
todavía será el mejor;
tortuoso o derecho,
conduce justamente a tu reposo.

No me atrevo a escoger mi suerte;
no lo haría, aun si pudiera;
escoge tú por mí, Dios mío;
para que yo ande correctamente.
El reino que yo busco es tuyo;
así que tuya sea la senda que me lleve a él:
si no me extraviaría
.

Toma tú mi copa, y
con gozo o tristeza llénala,
lo mejor que a ti te parezca;
escoge tú mi bien y mi mal.
Escoge tú mis amigos,
mi enfermedad o salud;
escoge tú mis quehaceres,
mi pobreza o bienestar.

Que no sea mía la elección,
en cosas grandes o chicas;
sé tú mi guía, fortaleza,
mi sabiduría y mi todo.

Para mí, este es el momento preciso para regresar al gran tema de este libro: el gozo. Cuando nos enfrentamos a tales dilemas en la vida y no somos capaces de decidir cuál es la dirección correcta en que debemos ir, si esperamos retener nuestro gozo durante el proceso, tenemos (repito, tenemos) que permitir que el Señor sea nuestro Guía, nuestra Fortaleza, nuestra Sabiduría… ¡nuestro todo! Es muy fácil leer estas palabras, pero muy difícil llevarlas a cabo en medio del dilema. Cuando lo hacemos, sin embargo, es sorprendente cuán apacibles y felices podemos permanecer. El peso está sobre sus hombros, la responsabilidad es suya, la pelota está en su campo, y un inexplicable gozo nos envuelve. Como lo han visto otros, pudiera considerarse que es un gozo desbordante.

Seguro que tal método insólito de lidiar con los dilemas es inusitado _no hay muchos que estén dispuestos a entregarle las riendas a Dios_ y se necesita humildad, otro rasgo raro entre la gente capaz. ¡Pero dará resultado! El Señor es un maestro en hacerse cargo de nuestra confusión y revelarnos la mejor solución posible.

Como Pedro escribió una vez: Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. 1Pedro 5:6,7.

Cuando hacemos esto, El nos da su gozo a cambio de nuestra ansiedad. ¡Qué trato! Entonces, mientras El obra en las cosas y nos aclara qué paso debemos dar de inmediato, podemos relajarnos, descargar la tensión, y reir otra vez.

Esto es extremadamente difícil para las personalidades del tipo A. Si por casualidad uno es más inteligente que la persona común, le es todavía más difícil. Y si uno es de los individuos supercompetentes de los yo-puedo-arreglármelas, que tienden a ser apasionados e impacientes, el soltar las riendas y permitir que Dios tome el mando será uno de los retos más extraordinarios de su vida. Pero te apremio: ¡hazlo! Oblígate a confiar en Otro que es mucho más capaz e inteligente y responsable de lo que tú (o mil como tú) pudieras ser jamás. Y mientras tanto, ¡disfruta!

Debido a que yo era mucho más vehemente y exigente (especialmente conmigo mismo), buscaba lecturas que me ayudaran a calmarme los ánimos…

NUESTRA REACCION PERSONAL

De todas las cosas que hemos estado reflexionando en este capítulo emergen dos principios concluyentes:

– El tomar decisiones correctas en medio de los dilemas nos obliga a replantear nuestras prioridades.
No hay como los dilemas para hacernos regresar a los fundamentos de lo que consideramos esencial. Feliz el que haga a un lado la ambición egoísta y la preferencia personal en favor de la voluntad y la dirección de Dios. – Escoger las prioridades correctas nos fuerza a reconsiderar la importancia de Cristo en nuestras vidas. Hay muchas voces hoy en día. Algunas gritan, muchas son persuasivas y unas pocas son en extremo convincentes. Puede resultar abrumador. Si escuchas bastante tiempo, puedes sentirte tentado a lanzar tu fe por la ventana, cuidarte sólo a ti mismo, dejar que tus glándulas te guíen y escoger lo mejor para ti. Al principio sin duda sentirás un torrente de placer y satisfacción. Pero al final terminarás decepcionado y desilusionado.
..

Voy a retarte a mantener una perspectiva eterna, aun cuando estés en minoría, aun cuando estés rodeado por hordas de individuos encauzados hacia el éxito que te apremien para que hagas caso omiso de tu conciencia y eches mano de todo lo que puedas ahora. ¿Quieres gozo? ¿Deseas realmente lo mejor? considérate simplemente una persona fuera de lugar y marcha en pos de Jesús. La suya es la senda más confiable que se puede seguir cuando la vida se complica. Tendrá sus momentos duros, pero nunca lo lamentarás.

Algún día glorioso, puedes creerme, mirarás al dilema que ahora te tiene tan turbado… y finalmente lograrás desdoblar la silla de cubierta. Entonces te recostarás en ella y te reirás a carcajadas.

Del libro: Sonrie otra vez. Charles Swindoll

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