La frustración del falso yo

Desde el lugar de nuestras heridas construimos un falso yo. Encontramos algunos dones que nos funcionan e intentamos vivir a expensas de ellos. Stuart descubrió que era bueno en matemáticas y ciencia. Cerró su corazón y gastó todas sus energás perfeccionando su imagen “Spock”. Allí en la academia, estaba seguro, también se le reconocía y se le recompensaba. Alex era bueno en deportes y en toda la imagen de macho, se convirtió en un animal que comía vidrios. Stan se volvió el tipo más agradable que usted puede conocer. “En la historia de mi vida _admitió_, quiero ser como el tipo bueno”. Yo me volví un perfeccionista hostigante; allí en mi perfección encontré seguridad y reconocimiento. Brenan Manning confesó: “Cuando tenía ocho años, el impostor, o falso yo, nació como una defensa contra el dolor. El impostor interior susurraba: Brenan no seas más como tu verdadero yo porque a nadie le gusta como eres. Invéntate un nuevo yo que todo el mundo admirará, y nadie lo sabrá”. Examine la frase clave “como una defensa contra el dolor”, como un modo de salvarse a sí mismo. El impostor es nuestro plan de salvación.

Por tanto, Dios debe llevarse todo. Esto ocurre a menudo al principio de nuestro viaje de iniciación. Él frustra nuestro plan de salvación, hace añicos el falso yo. En el capítulo anterior le conté el plan de Brad para su redención personal: pertenecería al “grupo de adentro”. Él no renunciaría, incluso después de fallar varias veces, quebrantando su corazón una y otra vez. Sencillamente pensaba que estaba privado de propósito; si encontraba el grupo correcto, entonces su plan funcionaría. Es difícil renunciar a nuestro plan de redención; este se adhiere a nuestros corazones como un pulpo. Por consiguiente ¿qué hizo Dios por Brad? Se llevó el plan de él. El Señor llevó a Brad al punto en que pensó haber encontrado el grupo, y entonces le impidió que lo manipulara a su manera. Brad me escribió una carta para describir por lo que estaba pasando:

Dios se lo ha llevado todo; me ha desnudado de todas las cosas que usaba para ganar la admiración de la gente. Sabía lo que Él estaba planeando. Me puso en un lugar donde salieron las más profundas heridas y flechas del corazón (y pecados). Mientras lloraba porque aparecieran todas estas imágenes de aquello a lo que deseaba pertenecer (orador, consejero, en un grupo), fue como si Jesús me pidiera que renunciara a todo aquello. Lo que salió de mi corazón fue sorprendente: increíble temor, además de la imagen de nunca obtener estas cosas. Una frase  surgió en mi corazón: ¡Quieres que muera! Si renuncio a eso, entonces nunca perteneceré ni seré alguien. ¡Me estás pidiendo que muera!” Esta había sido mi esperanza de salvación.

¿Por qué Dios haría algo tan cruel? ¿Por qué haría algo tan terrible como herirnos en el lugar de nuestra herida más profunda? Jesús nos advirtió que “todo el que quiera salvar su vida, la perderá” (Lucas 9:24). Cristo no usa aquí la palabra bios; no habla de nuestra vida física. El pasaje no se trata de intentar salvar su pellejo al eludir el martirio o algo parecido. La palabra que Cristo usa para vida es psiquis, la palabra para nuestra alma, nuestro yo interior, nuestro corazón. Él dice que las cosas que hacemos para salvar nuestra psiquis, nuestro yo, esos planes para salvar y proteger nuestra vida interior, son cosas que en realidad nos destruirán. “Hay caminos que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte”(Proverbios 16;25)
El falso yo, nuestro plan de redención, nos parece muy correcto. Nos protege del dolor y nos asegura un poco de amor y admiración. Pero el falso yo es una mentira; el dolor total se levanta en el fingimiento. Es una trampa mortal. Dios nos ama demasiado para dejarnos allí. Por consiguiente, nos frustra de muchas maneras distintas. Para llevar a un hombre dentro de su herida, de tal modo que pueda sanarla y comenzar la liberación del verdadero yo, Dios frustará el falso yo. A fin de darle vida, él sacará todo en lo que usted se ha apoyado. En la película, El Natural, Robert Redford es un jugador de béisbol llamado Roy Hobbs, quizás el jugador de béisbol más dotado de todos los tiempos. Es un muchacho maravilla de secundaria, un talento natural que logra una prueba para las ligas mayores. Pero sus sueños de una carrera profesional se tronchan cuando lo sentencian equivocadamente a prisión por asesinato. Años después, un envejecido Hobbs obtiene una segunda oportunidad. Es contratado por los Caballeros de Nueva York, el peor equipo de la liga. Sin embargo, por medio de su don increíble, que no se afectó con los años, lleva a los caballeros de la ignominia a las finales por el banderín de la Liga Nacional. Cohesiona al equipo, y se vuelve el centro de sus esperanzas y sueños.
El climax de la película es el partido por el campeonato. Es la parte baja de la novena entrada; el marcador está Pittsburg 2, Caballeros 0. Los Caballeros tiene dos “outs”; hay un hombre en primera y en tercera cuando Hobbs entra a batear. Él es la única esperanza; este es su momento. Bueno, hay algo que usted debe saber; algo absolutamente crucial para la historia. Aún desde sus días en el colegio, Hobbs ha jugado con un bate que hizo él mismo del centro de un árbol que tumbó un rayo en el jardín frontal.. Grabado con fuego en el bate hay un relámpago y las palabras “muchacho maravilla”. Ese bate es el símbolo de su grandeza, su talento. Nunca ha jugado con otro bate. Con “muchacho maravilla” firmemente agarrado, Hobbs entra a batear. Falló el primer intento, luego bateó un “foul”, una bola alta y detrás del diamante. Su tercer intento fue un golpe sólido hacia la línea de primera base, parecía un jonrón, pero también fue “foul”. Cuando Hobbs regresa a la base, ve su bate tirado allí… en pedazos. Se hizo añicos al pegarle a la anterior bola.
Este es el momento crítico en la vida de un hombre, cuando todo con lo que ha contado se viene abajo, cuando su bate dorado se rompe en pedazos. Sus inversiones fallan, su compañía lo deja ir, su iglesia lo rechaza, lo ataca una enfermedad, su esposa se va, su hija aparece embarazada. ¿Qué debe hacer? ¿Seguirá en el partido? ¿Regresará al “dogout” sinténdose poca cosa? ¿Se levantará para intentar volver a juntar las cosas, como muchos hombres hacen?. La verdadera prueba de un hombre, el principio de su redención, comienza de veras cuando ya no puede confiar en lo que ha usado toda su vida. El verdadero viaje empieza cuando falla el falso yo. Transcurre un momento que parece una eternidad mientras Hobbs está allí, sosteniendo los pedazos rotos, contemplando el daño. El bate no tiene arreglo. Entonces dice al muchacho de los bates: “Bobby, escógeme un bate ganador”. Hobbs permanece en el partido y batea un jonrón para ganar la serie.
Dios también nos quitará el “bate”. Hará algo para frustrar el falso yo. Stuart se “salvó” a sí mismo volviéndose insensible. El año pasado su esposa lo dejó. Se hartó de las dos dimensiones existenciales de su marido. ¿Qué mujer quiere estar casada con “Spock? Alex sufrió hace poco una serie de ataques de pánico que casi lo incapacitaron para salir de su casa. La construcción del falso macho cayó a tierra. Al principio nadie podía creerlo. Alex no lo podía creer. Él era invencible, el tipo más fuerte que pueda conocer. Pero estaba todo construido como una defensa contra la herida. Nuestra pérdida no necesariamente tiene que ser algo tan dramático. Un hombre podría sólo despertar un día para encontrarse perdido, perdido como Dante se describía: “En medio del camino de mi vida, desperté en un bosque oscuro, donde el verdadero sendero estaba totalmente perdido”. Este fue el momento crucial en mi vida.

Cuando era joven fui a Washington D.C., para intentar hacer algo, para probar algo, establecer credibilidad. Lo deplorable del asunto fue que triunfé. Mi talento funcionó en mi contra al hacerse evidente a través de mí. Me reconocieron y me premiaron. Pero sentí toda la experiencia como un acto de supervivencia, no como algo que fluía de un centro profundo sino como algo que debía probar, vencer, sujetar. Como dijera Manning de su impostor interior. “Estudié duro, saqué notas excelentes, gané una beca para la universidad y todo momento despierto fue acechado por el terror del abandono y la sensación de que allí no había nadie para mí” Al final de los dos años desperté una mañana y comprendí que odiaba mi vida”

¡Cuanta ayuda brindas a quienes han de aprender!
A unos una úlcera dolorosa, a algunos un corazón acabado
A otros un cansancio peor que cualquier dolor
A unos una angustia, temor, ciega preocupación
Locura a algunos, a otros el violento dardo
De muerte horrible que aun sigue cuando ellos vuelven
A otros un hambre que no partirá

A algunos les das una profunda falta de descanso… un escarnio
De todo lo que son o ven en la tierra
Una mirada, a la noche oscura y la clara alborada
Como en una tierra de vacío y muerte
A unos una amarga tristeza, a otros la pestilencia
De amor menospreciado… de enferma disolución
A otros un corazón helado, ah, ¡peor que cualquier cosa!

Los mensajeros de Satanás piensan estropear
Pero hacen (llevando el alma de falsedad a lealtad)
A ti, el reconciliador, el único real
En quien sólo el sería y el es se encuentran
(George MacDonald, Diario de un alma vieja)

Este es un momento muy peligroso, cuando parece que Dios se pone contra todo lo que ha tenido significado de vida para nosotros. Satanás espía esta oportunidad y salta a acusar a Dios en nuestros corazones. Mira, dice, Dios está enojado contigo, está desilusionado. Si te amara haría las cosas más suaves. Como ves, no quiere lo mejor para ti. El enemigo siempre nos tienta hacia el control, para recuperar y reconstruir el falso yo. Debemos recordar que es por amor que Dios frustra a nuestro impostor. Hebreos 12:5-6 nos recuerda que es al hijo a quien Dios disciplina, por tanto, no se descorazone.
El Señor nos frustra para salvarnos. Creemos que esto nos destruirá pero ocurre lo contrario: debemos ser salvados de lo que nos destruirá de verdad. Si hemos de caminar con él en nuestro viaje de iniciación masculina, debemos alejarnos del falso yo, derribarlo, renunciar a él de modo voluntario. Parece una locura, parece sumamente vulnerable. Brad ha dejado de buscar el grupo. Stuart ha comenzado a abrir el corazón a la emoción, a la relación, y a todo lo que enterró años atrás. Alex dejó de “comer vidrio”, dejó todo el asunto del macho para enfrentar lo que nunca había enfrentado en el interior. Yo renuncié al perfeccionismo, salí de Washington y fui en busca de mi corazón. Simplemente aceptamos la invitación de dejar por completo aquello en lo que habíamos confiado y nos aventuramos a ir con Dios. Para derribar todo esto podemos decidir hacerlo por nosotros mismos o podemos esperar que Dios lo haga.

Si no tiene una idea de lo que puede ser su falso yo, entonces un punto inicial sería preguntar a aquellos con quienes vive o trabaja: “¿Cuál es mi efecto en ti? ¿Cómo se vive conmigo (o se trabaja conmigo? ¿Qué no te sientes libre de sacar a relucir conmigo?” Si nunca dice una palabra en una reunión porque teme decir algo tonto, entonces es hora de hablar. Si lo único que hace es dominar una reunión porque siente que su valía viene de estar a cargo, entonces necesita callarse por un momento. Si se ha dedicado a los deportes porque se siente mejor con usted haciendo esto, entonces es quizás el momento de tomarse un descanso y quedarse en casa con su familia. Si no participa en ningún juego con otros hombres, entonces es el momento de ir a la cancha con los muchachos y hacer algunas canastas. En otras palabras, enfrente sus temores de modo frontal. Deje caer la hoja de higuera, salga de su escondite. ¿Por cuánto tiempo? Más de lo que usted desea, lo suficiente como para hacer surgir los asuntos más profundos, deje que la herida total emerja desde el fondo.

Es doloroso perder el falso yo, aunque es una máscara, es la que hemos usado por años y perderla puede parecer como peredr un amigo íntimo. Debajo de la máscara está todo el dolor y el temor de los que hemos estado huyendo y escondiéndonos. Dejar que salga a la superficie puede sacudirnos como un terremoto.. Brad sintió como si fuera a morir, quizás usted sienta lo mismo. O usted se podría sentir como Andy Gullahorn, quien escribió la canción “Barras de acero” de Old Hat (Viejo sombrero):

De modo que así es como se siente en el fondo de la desesperación
Cuando la casa que construí se viene abajo
Y así es como se siente cuando sé que el hombre que digo ser
No es el hombre que soy cuando nadie está alrededor

Sin embargo este no es el fin del camino; es el principio del sendero. Usted está viajando hacia la libertad, la sanidad y la autenticidad. Lea la continuación de la canción de Andy:

Así es como se siente volver a vivir
Y empezar a luchar de nuevo para obtener el control
Y así es como se siente al permitir que llegue la libertad
Y romper las cadenas que esclavizan mi alma.

Libro: Salvaje de corazón-John Eldredge

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Dos maneras de avanzar

Parecen existir dos sendas principales para que las personas avancen en una organización. Un camino es tratar de avanzar haciendo su trabajo, el otro camino es tratar de avanzar manipulando. Esa es la diferencia entre la producción y la política.

Personas que se apoyan en la producción:

– Dependen de su crecimiento
– Se enfocan en lo que hacen
– Se convierten en mejores de lo que parecen
– Proveen solidez
– Hacen lo que es necesario
– Trabajan para controlar su propio destino
– Se desarrollan hasta el siguiente nivel
– Sus decisiones se basan en sus principios

Personas que se apoyan en la política:

– Dependen de quién conocen
– Se enfocan en lo que dicen
– Parecen mejor de lo que son
– Toman atajos
– Hacen lo que es popular
– Dejan que otros controlen su destino
– Esperan que les den el siguiente nivel
– Sus decisiones se basan en las opiniones

La verdad es que las personas que pueden ser descritas como “políticas” son dirigidas por su deseo de avanzar en lugar de un deseo por la excelencia, la productividad, el trabajo en equipo, o la constancia. Los valores y las habilidades que tienen son algo secundario a su ambición. Y aunque a veces parece que ellos si avanzan, su ventaja siempre es temporal. A la larga. la integridad, la constancia, y la productividad siempre dan resultados: un mejor trabajo de equipo y una conciencia clara.

Si usted ha jugado a la política en el pasado, quizás usted vio que los demás lo hacían y pensó que esa era la forma de avanzar en su carrera. O quizás usted no tenía confianza en sí mismo porque no se estaba desarrollando y sus habilidades no avanzaban. Quizás no lo haya hecho de manera maliciosa, pero sea cual fuere la razón, puede estar seguro que usted ha traicionado la confianza de algunos de sus compañeros. Y probablemente tendrá que buscar a esas personas, disculparse con ellas y buscar la reconciliación. Esto puede ser difícil, pero si usted desea liderar lateralmente, necesitará ganarse la credibilidad de sus compañeros. Para evitar esas dificultades, haga lo siguiente:

1.- Evite el chisme

Se dice que las grandes personas hablan acerca de las ideas, que las personas promedio hablan acerca de sí mismas, y que las personas insignificantes hablan de los demás. Esto es el chisme. Eso hace que las personas se vuelvan insignificantes. El chisme no tiene ningún lado bueno, denigra a la persona de la cual se habla, denigra a la persona que está diciendo cosas malas de los demás, y denigra al que lo escucha. Esa es la razón por la cual usted debe evitar, no sólo esparcir el chisme, sino también ser receptor de él. Si usted no deja que las personas le pasen un chisme, usted se sentirá mejor respecto de la persona de la cual se ha hablado y de usted mismo. Además cualquiera que le comparta un chisme, algún día chismeará de usted.

El primer ministro británico Wiston Churchill dijo: “Cuando las águilas están en silencio, los pericos empiezan a parlotear”. El líder 360º es como un águila. Se remonta, inspira y vuela alto. Un líder no habla solo para escucharse hablar. No habla de alguien más solo para sentirse mejor. Si tiene un problema con alguien, va con ese individuo y resuelve el asunto directamente, nunca usando a una tercera persona. Elogia en público y critica en privado. Nunca dice nada acerca de los demás que no quiere que ellos escuchen, porque probablemente lo harán.

2.- Aléjese de los argumentos mezquinos

En la mayoría de los lugares donde las personas trabajan, existen viejos rencores, contiendas actuales y argumentos mezquinos que se mueven con la corriente en una organización. Los líderes intermedios que son sabios evitan involucrarse en esas cosas aunque piensen que pueden resolverlas. Tal como dice el dicho, un perro buldog puede vencer a un zorrillo apestoso en una lucha, pero sabe que no vale la pena. Esa es la actitud del líder 360º.

Recibí, recientemente, un correo electrónico de Marvin “Skip” Schoenhals, presidente de la sociedad Wilmington Savings Fund, a quien conocí mientras daba una conferencia a un foro de ejecutivos en Dallas, Texas. Cuando conocí a Skip, me contó un poco de él y le pedí que me escribiera compartiéndome más de su historia. Me escribió de cuando vivía en Owosso, Michigan y sirvió en el concilio de la ciudad. Skip me dijo que tenía una habilidad para sintetizar muchos puntos de vista. Él escribiö:

Con frecuencia podría resumir los asuntos de manera rápida y mover al grupo a un nivel de discusión menos detallado. Como resultado, los miembros del concilio buscaban mi opinión en varios asuntos antes de llegar al concilio. Aunque reconocía que esto estaba sucediendo, nunca intenté capitalizarlo. Estaba dispuesto a dar mi punto de vista, aunque al final difiriera del alcalde. Es más, algunas veces aunque pensara que el concilio no estaba viendo bien el cuadro completo, no siempre daba mi opinión. Algunas veces dejaba pasar algunos asuntos, aunque no estuviera de acuerdo con ellos. Me di cuenta que tenía más credibilidad cuando no daba una opinión en todo.

Skip siguió diciéndome que después de un año, se convirtió en el  líder informal del concilio y luego en el alcalde.
Es una señal de madurez cuando alguien sabe lo que es insignificante y lo que no lo es, cuando dar su opinión y cuando escuchar. Si usted desea ser un líder 360º, necesitará cultivar esa clase de habilidad.

3.- Defienda lo que es correcto, no lo que sea popular

Aunque pienso que los líderes sabios con frecuencia se sientan a meditar algún asunto, también pienso que los líderes deben defender lo que está correcto, aunque tal acción no sea popular. ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo saber cuándo defender algo y cuándo no? Mi respuesta sería que uno debe utilizar la Regla de Oro en todo, hacer a los demás lo que uno quiere que hagan con uno (Mateo 7:12).

4.- Analice todos los ángulos del asunto

Me encanta el siguiente consejo: antes de argumentar con el jefe, analice ambos lados, el de él y el exterior. Aunque ver las cosas desde múltiples puntos de vista con sus compañeros de trabajo puede que no sea de tan importante interés como el punto de vista de su jefe, existe un gran valor en ver los asuntos desde tantas perspectivas como sea posible. Es mejor no ser dogmático o quedarse dentro de un cuadro de pensamiento. Una de las ventajas de dirigir desde la parte intermedia de una organización es que usted tiene la oportunidad de ver las cosas desde la perspectiva que otros no ven. Los líderes en la cima de una organización generalmente tiene dificultad para ver algo que no sea el cuadro completo o lo más importante. Lo mismo sucede con aquellos que se encuentran en la parte inferior de la organización, viendo sólo los asuntos de su área, pero los líderes intermedios tienen una mejor perspectiva. Ellos pueden ver cómo impactan los asuntos a la organización, y también pueden ver la situación en la cima o en la parte inferior. Ellos están cerca de las personas en las trincheras y pueden ver las cosas desde sus puntos de vista, al mismo tiempo que están lo suficiente cerca de la cima como para dar un vistazo a la imagen completa. Los líderes 360º sacan provecho de esta perspectiva que los ayuda no solo a dirigir a los líderes que los supervisan, y guiar a sus subalternos, sino también a liderar lateralmente a sus compañeros de trabajo.

5.- No proteja su territorio

La política con frecuencia tiene que ver con el poder. Los líderes políticos protegen lo que es suyo porque no quieren perder el poder. Si pierden el poder, puede que no ganen, y tal como lo mencioné anteriormente, ganar es su principal motivación. Las personas que quieren ganar a toda costa luchan por mantener todo lo que les pertenece. Ellos luchan por su presupuesto, o por su espacio en la oficina; guardan sus ideas, acaparan sus suministros y si algo les pertenece a ellos, lo protegen.
Las personas que quieren liderar lateralmente asumen una perspectiva más amplia. Buscan el bien del equipo. Si tiene que ceder algún espacio, lo hacen. Si tiene más sentido que otro líder sea el que realice la tarea que ellos han hecho anteriormente y si parte del dinero del presupuesto tiene que ir a ese líder, ellos lo aceptan. A este tipo de persona lo que más le importa es el equipo.

6.- Diga lo que quiere decir y haga lo que dice

Al igual que cualquier otra clase de liderazgo, convertirse en un líder 360º tiene que ver con confiar en las personas. Cuando le preguntaron a Wiston Churchill cuál era el requisito más esencial de un político, él dijo: “La habilidad de predecir lo que sucederá mañana, el próximo mes y el próximo año, para luego explicar por qué no sucedió”. Churchill comprendía la dinámica de la política tanto como cualquiera en el siglo veinte. Los líderes políticos se encuentran bajo una gran presión. Quizás esa es la razón por la que algunos no pueden aguantar y se derrumban, diciéndole a la gente lo que quieren oír en lugar de lo que realmente creen. Y esos que se derrumban crean una reputación negativa bajo la que todos los políticos tienen que trabajar.

Si usted desea desarrollar la confianza de los demás, usted debe ser más competente. Usted debe ser creíble y constante. La forma de lograr obtener estas cualidades es asegurándose de que lo que dice, lo hace y lo que dice que hace, sean lo mismo. Si hace eso, las personas que trabajan junto a usted sabrán que pueden depender de usted.

No estoy tratando de criticar a todos los que están involucrados en política. He conocido a muchos candidatos para puestos públicos que me han demostrado una gran integridad y que han servido a las personas. Sin embargo, la palabra político, que alguna vez denotaba imágenes positivas, trae ahora imágenes negativas para la mayoría de las personas.

En lugar de tratar de ser un político, esfuércese por ser un estadista. El diccionario Webster dice:
Estos términos difieren particularmente en sus connotaciones. El político sugiere las conspiraciones y estratagema de una persona que se involucra en la política (de nivel bajo) para beneficio de su partido o del suyo propio: un político deshonesto. El estadista sugiere una habilidad inminente, previsión, y una devoción patriótica sin egoísmo de una persona que trata con los asuntos de estado (importantes): un estadista distinguido.

Convertirse en un estadista de su organización es una idea excelente. Si usted mantiene continuamente el cuadro completo en mente, se mantiene generoso en sus esfuerzos y trata de ser diplomático con sus compañeros, usted se distinguirá, ganará credibilidad y mejorará su efectividad y la de su equipo. Y usted también aumentará su influencia.

Sacado del libro: Líder 360º. John Maxwell.

Aceptándose a sí mismo sin chistar

El amor propio, el amarse a sí mismo implica aceptarse a sí mismo reconociéndose como un ser humano valioso y porque así lo decide uno mismo. Esta aceptación implica también una plenitud, una falta de protestas y quejas. La gente que funciona plenamente no protesta jamás, especialmente no protesta porque la calle tiene baches ni porque el cielo está nublado o el hielo demasiado frío. La aceptación implica no protestar o no quejarse, y la felicidad implica no protestar por lo que no tiene remedio o por lo que no hay nada que hacer. La protesta y la queja son el refugio de la gente que desconfía de sí misma. Contarle a los demás las cosas que no te gustan de ti mismo contribuye a que tú sigas insatisfecho, pues lo único que ellos no pueden hacer es negarlas, y entonces, tú no les crees. Así como lamentarse ante los demás es un acto inútil, aceptar que los demás abusen de ti cargándote con sus fardos llenos de problemas y autocompasión, tampoco ayuda a nadie. Una pregunta muy sencilla terminará generalmente con este comportamiento tan inútil como desagradable. “¿Por qué me estás contando esto?” o “¿Hay algo que pueda hacer por ti para ayudarte a solucionar este problema?”
Al hacerte  a ti mismo esta pregunta, empezarás a darte cuenta de que la conducta de los lamentos es realmente una locura total. Es tiempo mal gastado, tiempo que puede emplearse mejor practicando alguna actividad de autoestima como elogiarte un poco en silencio o ayudando a que otra persona pueda realizarse. Hay dos instancias en las cuales la queja resulta la peor de tus posibilidades:
1) Cada vez que le dices a alguien que estás cansado
2) Cada vez que le dices a alguien que no te sientes bien
Si estás cansado, puedes hacer muchas cosas para remediarlo, pero quejarte aunque sea a una sola persona, peor aún si esta persona es uno de tus seres queridos, es un abuso de confianza. Y no hará que te sientas menos cansado. Y el mismo tipo de lógica se puede aplicar a tu “no me siento bien”                                                 No hemos dicho nada aquí  sobre los casos en los que comunicar a los demás de que no se siente bien puede significar que éstos te ayuden de alguna manera por más pequeña que sea. De lo que hablamos aquí es de las quejas a los demás en los casos en que éstos no pueden hacer nada por nosotros, aparte de aguantar estos rezongos. Además, si realmente estás trabajando para aumentar tu amor por ti mismo, y sientes alguna molestia o dolor, querrás ocuparte tú mismo de esto, en vez de elegir a alguien como apoyo y obligarle a compartir tu carga.

La lamentación de uno mismo es una actividad inútil que impide que vivas tu vida en forma positiva y eficiente. Te impulsa a tenerte pena a ti mismo e inmoviliza tus esfuerzos para dar y recibir amor. Más aún, disminuye tus oportunidades de mejorar tus relaciones afectivas y aumentar tus relaciones sociales. Y aunque logres atraer la atención de los demás sobre tu persona, lo lograrás de una manera que sin duda ensombrecerá tu propia felicidad.

La posibilidad de aceptarte a ti mismo sin protestar implica una comprensión amplia, tanto del proceso del amor por uno mismo como del proceso de elaboración de estas quejas y protestas dentro de nosotros mismos, que resultan ser términos mutuamente excluyentes. Si auténticamente te amas a ti mismo, entonces las quejas a los demás, que no pueden hacer nada por ti, se convierten en una actividad imposible de defender o justificar. Y si encuentras en ti mismo (y en los demás) cosas que te disgustan, en vez de quejarte puedes empezar a hacer lo necesario para corregir esa situación.

La próxima vez que te encuentres en una reunión social con otras cuatro parejas o más, puedes ensayar el ejercicio siguiente. Anota cuánto tiempo se ha empleado en conversaciones en que se lamentaban de algo. Ya sea de uno mismo, o de los demás, de cosas que pasan, los precios, la meteorología o cualquier otra cosa. Entoces, al finalizar la reunión, cuando todo el mundo se ha ido a su casa, pregúntate a ti mismo: “¿Qué se logró con la mayoría de las quejas que se hicieron esta noche?” “¿A quién le importan realmente las cosas de que nos lamentamos esta noche?” Entonces, la próxima vez que estés a punto de protestar o quejarte de algo, recuerda la inutilidad de aquella noche.

Del libro: Tus zonas erróneas. Wayne W. Dyer