Dos maneras de avanzar

Parecen existir dos sendas principales para que las personas avancen en una organización. Un camino es tratar de avanzar haciendo su trabajo, el otro camino es tratar de avanzar manipulando. Esa es la diferencia entre la producción y la política.

Personas que se apoyan en la producción:

– Dependen de su crecimiento
– Se enfocan en lo que hacen
– Se convierten en mejores de lo que parecen
– Proveen solidez
– Hacen lo que es necesario
– Trabajan para controlar su propio destino
– Se desarrollan hasta el siguiente nivel
– Sus decisiones se basan en sus principios

Personas que se apoyan en la política:

– Dependen de quién conocen
– Se enfocan en lo que dicen
– Parecen mejor de lo que son
– Toman atajos
– Hacen lo que es popular
– Dejan que otros controlen su destino
– Esperan que les den el siguiente nivel
– Sus decisiones se basan en las opiniones

La verdad es que las personas que pueden ser descritas como “políticas” son dirigidas por su deseo de avanzar en lugar de un deseo por la excelencia, la productividad, el trabajo en equipo, o la constancia. Los valores y las habilidades que tienen son algo secundario a su ambición. Y aunque a veces parece que ellos si avanzan, su ventaja siempre es temporal. A la larga. la integridad, la constancia, y la productividad siempre dan resultados: un mejor trabajo de equipo y una conciencia clara.

Si usted ha jugado a la política en el pasado, quizás usted vio que los demás lo hacían y pensó que esa era la forma de avanzar en su carrera. O quizás usted no tenía confianza en sí mismo porque no se estaba desarrollando y sus habilidades no avanzaban. Quizás no lo haya hecho de manera maliciosa, pero sea cual fuere la razón, puede estar seguro que usted ha traicionado la confianza de algunos de sus compañeros. Y probablemente tendrá que buscar a esas personas, disculparse con ellas y buscar la reconciliación. Esto puede ser difícil, pero si usted desea liderar lateralmente, necesitará ganarse la credibilidad de sus compañeros. Para evitar esas dificultades, haga lo siguiente:

1.- Evite el chisme

Se dice que las grandes personas hablan acerca de las ideas, que las personas promedio hablan acerca de sí mismas, y que las personas insignificantes hablan de los demás. Esto es el chisme. Eso hace que las personas se vuelvan insignificantes. El chisme no tiene ningún lado bueno, denigra a la persona de la cual se habla, denigra a la persona que está diciendo cosas malas de los demás, y denigra al que lo escucha. Esa es la razón por la cual usted debe evitar, no sólo esparcir el chisme, sino también ser receptor de él. Si usted no deja que las personas le pasen un chisme, usted se sentirá mejor respecto de la persona de la cual se ha hablado y de usted mismo. Además cualquiera que le comparta un chisme, algún día chismeará de usted.

El primer ministro británico Wiston Churchill dijo: “Cuando las águilas están en silencio, los pericos empiezan a parlotear”. El líder 360º es como un águila. Se remonta, inspira y vuela alto. Un líder no habla solo para escucharse hablar. No habla de alguien más solo para sentirse mejor. Si tiene un problema con alguien, va con ese individuo y resuelve el asunto directamente, nunca usando a una tercera persona. Elogia en público y critica en privado. Nunca dice nada acerca de los demás que no quiere que ellos escuchen, porque probablemente lo harán.

2.- Aléjese de los argumentos mezquinos

En la mayoría de los lugares donde las personas trabajan, existen viejos rencores, contiendas actuales y argumentos mezquinos que se mueven con la corriente en una organización. Los líderes intermedios que son sabios evitan involucrarse en esas cosas aunque piensen que pueden resolverlas. Tal como dice el dicho, un perro buldog puede vencer a un zorrillo apestoso en una lucha, pero sabe que no vale la pena. Esa es la actitud del líder 360º.

Recibí, recientemente, un correo electrónico de Marvin “Skip” Schoenhals, presidente de la sociedad Wilmington Savings Fund, a quien conocí mientras daba una conferencia a un foro de ejecutivos en Dallas, Texas. Cuando conocí a Skip, me contó un poco de él y le pedí que me escribiera compartiéndome más de su historia. Me escribió de cuando vivía en Owosso, Michigan y sirvió en el concilio de la ciudad. Skip me dijo que tenía una habilidad para sintetizar muchos puntos de vista. Él escribiö:

Con frecuencia podría resumir los asuntos de manera rápida y mover al grupo a un nivel de discusión menos detallado. Como resultado, los miembros del concilio buscaban mi opinión en varios asuntos antes de llegar al concilio. Aunque reconocía que esto estaba sucediendo, nunca intenté capitalizarlo. Estaba dispuesto a dar mi punto de vista, aunque al final difiriera del alcalde. Es más, algunas veces aunque pensara que el concilio no estaba viendo bien el cuadro completo, no siempre daba mi opinión. Algunas veces dejaba pasar algunos asuntos, aunque no estuviera de acuerdo con ellos. Me di cuenta que tenía más credibilidad cuando no daba una opinión en todo.

Skip siguió diciéndome que después de un año, se convirtió en el  líder informal del concilio y luego en el alcalde.
Es una señal de madurez cuando alguien sabe lo que es insignificante y lo que no lo es, cuando dar su opinión y cuando escuchar. Si usted desea ser un líder 360º, necesitará cultivar esa clase de habilidad.

3.- Defienda lo que es correcto, no lo que sea popular

Aunque pienso que los líderes sabios con frecuencia se sientan a meditar algún asunto, también pienso que los líderes deben defender lo que está correcto, aunque tal acción no sea popular. ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo saber cuándo defender algo y cuándo no? Mi respuesta sería que uno debe utilizar la Regla de Oro en todo, hacer a los demás lo que uno quiere que hagan con uno (Mateo 7:12).

4.- Analice todos los ángulos del asunto

Me encanta el siguiente consejo: antes de argumentar con el jefe, analice ambos lados, el de él y el exterior. Aunque ver las cosas desde múltiples puntos de vista con sus compañeros de trabajo puede que no sea de tan importante interés como el punto de vista de su jefe, existe un gran valor en ver los asuntos desde tantas perspectivas como sea posible. Es mejor no ser dogmático o quedarse dentro de un cuadro de pensamiento. Una de las ventajas de dirigir desde la parte intermedia de una organización es que usted tiene la oportunidad de ver las cosas desde la perspectiva que otros no ven. Los líderes en la cima de una organización generalmente tiene dificultad para ver algo que no sea el cuadro completo o lo más importante. Lo mismo sucede con aquellos que se encuentran en la parte inferior de la organización, viendo sólo los asuntos de su área, pero los líderes intermedios tienen una mejor perspectiva. Ellos pueden ver cómo impactan los asuntos a la organización, y también pueden ver la situación en la cima o en la parte inferior. Ellos están cerca de las personas en las trincheras y pueden ver las cosas desde sus puntos de vista, al mismo tiempo que están lo suficiente cerca de la cima como para dar un vistazo a la imagen completa. Los líderes 360º sacan provecho de esta perspectiva que los ayuda no solo a dirigir a los líderes que los supervisan, y guiar a sus subalternos, sino también a liderar lateralmente a sus compañeros de trabajo.

5.- No proteja su territorio

La política con frecuencia tiene que ver con el poder. Los líderes políticos protegen lo que es suyo porque no quieren perder el poder. Si pierden el poder, puede que no ganen, y tal como lo mencioné anteriormente, ganar es su principal motivación. Las personas que quieren ganar a toda costa luchan por mantener todo lo que les pertenece. Ellos luchan por su presupuesto, o por su espacio en la oficina; guardan sus ideas, acaparan sus suministros y si algo les pertenece a ellos, lo protegen.
Las personas que quieren liderar lateralmente asumen una perspectiva más amplia. Buscan el bien del equipo. Si tiene que ceder algún espacio, lo hacen. Si tiene más sentido que otro líder sea el que realice la tarea que ellos han hecho anteriormente y si parte del dinero del presupuesto tiene que ir a ese líder, ellos lo aceptan. A este tipo de persona lo que más le importa es el equipo.

6.- Diga lo que quiere decir y haga lo que dice

Al igual que cualquier otra clase de liderazgo, convertirse en un líder 360º tiene que ver con confiar en las personas. Cuando le preguntaron a Wiston Churchill cuál era el requisito más esencial de un político, él dijo: “La habilidad de predecir lo que sucederá mañana, el próximo mes y el próximo año, para luego explicar por qué no sucedió”. Churchill comprendía la dinámica de la política tanto como cualquiera en el siglo veinte. Los líderes políticos se encuentran bajo una gran presión. Quizás esa es la razón por la que algunos no pueden aguantar y se derrumban, diciéndole a la gente lo que quieren oír en lugar de lo que realmente creen. Y esos que se derrumban crean una reputación negativa bajo la que todos los políticos tienen que trabajar.

Si usted desea desarrollar la confianza de los demás, usted debe ser más competente. Usted debe ser creíble y constante. La forma de lograr obtener estas cualidades es asegurándose de que lo que dice, lo hace y lo que dice que hace, sean lo mismo. Si hace eso, las personas que trabajan junto a usted sabrán que pueden depender de usted.

No estoy tratando de criticar a todos los que están involucrados en política. He conocido a muchos candidatos para puestos públicos que me han demostrado una gran integridad y que han servido a las personas. Sin embargo, la palabra político, que alguna vez denotaba imágenes positivas, trae ahora imágenes negativas para la mayoría de las personas.

En lugar de tratar de ser un político, esfuércese por ser un estadista. El diccionario Webster dice:
Estos términos difieren particularmente en sus connotaciones. El político sugiere las conspiraciones y estratagema de una persona que se involucra en la política (de nivel bajo) para beneficio de su partido o del suyo propio: un político deshonesto. El estadista sugiere una habilidad inminente, previsión, y una devoción patriótica sin egoísmo de una persona que trata con los asuntos de estado (importantes): un estadista distinguido.

Convertirse en un estadista de su organización es una idea excelente. Si usted mantiene continuamente el cuadro completo en mente, se mantiene generoso en sus esfuerzos y trata de ser diplomático con sus compañeros, usted se distinguirá, ganará credibilidad y mejorará su efectividad y la de su equipo. Y usted también aumentará su influencia.

Sacado del libro: Líder 360º. John Maxwell.

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