La frustración del falso yo

Desde el lugar de nuestras heridas construimos un falso yo. Encontramos algunos dones que nos funcionan e intentamos vivir a expensas de ellos. Stuart descubrió que era bueno en matemáticas y ciencia. Cerró su corazón y gastó todas sus energás perfeccionando su imagen “Spock”. Allí en la academia, estaba seguro, también se le reconocía y se le recompensaba. Alex era bueno en deportes y en toda la imagen de macho, se convirtió en un animal que comía vidrios. Stan se volvió el tipo más agradable que usted puede conocer. “En la historia de mi vida _admitió_, quiero ser como el tipo bueno”. Yo me volví un perfeccionista hostigante; allí en mi perfección encontré seguridad y reconocimiento. Brenan Manning confesó: “Cuando tenía ocho años, el impostor, o falso yo, nació como una defensa contra el dolor. El impostor interior susurraba: Brenan no seas más como tu verdadero yo porque a nadie le gusta como eres. Invéntate un nuevo yo que todo el mundo admirará, y nadie lo sabrá”. Examine la frase clave “como una defensa contra el dolor”, como un modo de salvarse a sí mismo. El impostor es nuestro plan de salvación.

Por tanto, Dios debe llevarse todo. Esto ocurre a menudo al principio de nuestro viaje de iniciación. Él frustra nuestro plan de salvación, hace añicos el falso yo. En el capítulo anterior le conté el plan de Brad para su redención personal: pertenecería al “grupo de adentro”. Él no renunciaría, incluso después de fallar varias veces, quebrantando su corazón una y otra vez. Sencillamente pensaba que estaba privado de propósito; si encontraba el grupo correcto, entonces su plan funcionaría. Es difícil renunciar a nuestro plan de redención; este se adhiere a nuestros corazones como un pulpo. Por consiguiente ¿qué hizo Dios por Brad? Se llevó el plan de él. El Señor llevó a Brad al punto en que pensó haber encontrado el grupo, y entonces le impidió que lo manipulara a su manera. Brad me escribió una carta para describir por lo que estaba pasando:

Dios se lo ha llevado todo; me ha desnudado de todas las cosas que usaba para ganar la admiración de la gente. Sabía lo que Él estaba planeando. Me puso en un lugar donde salieron las más profundas heridas y flechas del corazón (y pecados). Mientras lloraba porque aparecieran todas estas imágenes de aquello a lo que deseaba pertenecer (orador, consejero, en un grupo), fue como si Jesús me pidiera que renunciara a todo aquello. Lo que salió de mi corazón fue sorprendente: increíble temor, además de la imagen de nunca obtener estas cosas. Una frase  surgió en mi corazón: ¡Quieres que muera! Si renuncio a eso, entonces nunca perteneceré ni seré alguien. ¡Me estás pidiendo que muera!” Esta había sido mi esperanza de salvación.

¿Por qué Dios haría algo tan cruel? ¿Por qué haría algo tan terrible como herirnos en el lugar de nuestra herida más profunda? Jesús nos advirtió que “todo el que quiera salvar su vida, la perderá” (Lucas 9:24). Cristo no usa aquí la palabra bios; no habla de nuestra vida física. El pasaje no se trata de intentar salvar su pellejo al eludir el martirio o algo parecido. La palabra que Cristo usa para vida es psiquis, la palabra para nuestra alma, nuestro yo interior, nuestro corazón. Él dice que las cosas que hacemos para salvar nuestra psiquis, nuestro yo, esos planes para salvar y proteger nuestra vida interior, son cosas que en realidad nos destruirán. “Hay caminos que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte”(Proverbios 16;25)
El falso yo, nuestro plan de redención, nos parece muy correcto. Nos protege del dolor y nos asegura un poco de amor y admiración. Pero el falso yo es una mentira; el dolor total se levanta en el fingimiento. Es una trampa mortal. Dios nos ama demasiado para dejarnos allí. Por consiguiente, nos frustra de muchas maneras distintas. Para llevar a un hombre dentro de su herida, de tal modo que pueda sanarla y comenzar la liberación del verdadero yo, Dios frustará el falso yo. A fin de darle vida, él sacará todo en lo que usted se ha apoyado. En la película, El Natural, Robert Redford es un jugador de béisbol llamado Roy Hobbs, quizás el jugador de béisbol más dotado de todos los tiempos. Es un muchacho maravilla de secundaria, un talento natural que logra una prueba para las ligas mayores. Pero sus sueños de una carrera profesional se tronchan cuando lo sentencian equivocadamente a prisión por asesinato. Años después, un envejecido Hobbs obtiene una segunda oportunidad. Es contratado por los Caballeros de Nueva York, el peor equipo de la liga. Sin embargo, por medio de su don increíble, que no se afectó con los años, lleva a los caballeros de la ignominia a las finales por el banderín de la Liga Nacional. Cohesiona al equipo, y se vuelve el centro de sus esperanzas y sueños.
El climax de la película es el partido por el campeonato. Es la parte baja de la novena entrada; el marcador está Pittsburg 2, Caballeros 0. Los Caballeros tiene dos “outs”; hay un hombre en primera y en tercera cuando Hobbs entra a batear. Él es la única esperanza; este es su momento. Bueno, hay algo que usted debe saber; algo absolutamente crucial para la historia. Aún desde sus días en el colegio, Hobbs ha jugado con un bate que hizo él mismo del centro de un árbol que tumbó un rayo en el jardín frontal.. Grabado con fuego en el bate hay un relámpago y las palabras “muchacho maravilla”. Ese bate es el símbolo de su grandeza, su talento. Nunca ha jugado con otro bate. Con “muchacho maravilla” firmemente agarrado, Hobbs entra a batear. Falló el primer intento, luego bateó un “foul”, una bola alta y detrás del diamante. Su tercer intento fue un golpe sólido hacia la línea de primera base, parecía un jonrón, pero también fue “foul”. Cuando Hobbs regresa a la base, ve su bate tirado allí… en pedazos. Se hizo añicos al pegarle a la anterior bola.
Este es el momento crítico en la vida de un hombre, cuando todo con lo que ha contado se viene abajo, cuando su bate dorado se rompe en pedazos. Sus inversiones fallan, su compañía lo deja ir, su iglesia lo rechaza, lo ataca una enfermedad, su esposa se va, su hija aparece embarazada. ¿Qué debe hacer? ¿Seguirá en el partido? ¿Regresará al “dogout” sinténdose poca cosa? ¿Se levantará para intentar volver a juntar las cosas, como muchos hombres hacen?. La verdadera prueba de un hombre, el principio de su redención, comienza de veras cuando ya no puede confiar en lo que ha usado toda su vida. El verdadero viaje empieza cuando falla el falso yo. Transcurre un momento que parece una eternidad mientras Hobbs está allí, sosteniendo los pedazos rotos, contemplando el daño. El bate no tiene arreglo. Entonces dice al muchacho de los bates: “Bobby, escógeme un bate ganador”. Hobbs permanece en el partido y batea un jonrón para ganar la serie.
Dios también nos quitará el “bate”. Hará algo para frustrar el falso yo. Stuart se “salvó” a sí mismo volviéndose insensible. El año pasado su esposa lo dejó. Se hartó de las dos dimensiones existenciales de su marido. ¿Qué mujer quiere estar casada con “Spock? Alex sufrió hace poco una serie de ataques de pánico que casi lo incapacitaron para salir de su casa. La construcción del falso macho cayó a tierra. Al principio nadie podía creerlo. Alex no lo podía creer. Él era invencible, el tipo más fuerte que pueda conocer. Pero estaba todo construido como una defensa contra la herida. Nuestra pérdida no necesariamente tiene que ser algo tan dramático. Un hombre podría sólo despertar un día para encontrarse perdido, perdido como Dante se describía: “En medio del camino de mi vida, desperté en un bosque oscuro, donde el verdadero sendero estaba totalmente perdido”. Este fue el momento crucial en mi vida.

Cuando era joven fui a Washington D.C., para intentar hacer algo, para probar algo, establecer credibilidad. Lo deplorable del asunto fue que triunfé. Mi talento funcionó en mi contra al hacerse evidente a través de mí. Me reconocieron y me premiaron. Pero sentí toda la experiencia como un acto de supervivencia, no como algo que fluía de un centro profundo sino como algo que debía probar, vencer, sujetar. Como dijera Manning de su impostor interior. “Estudié duro, saqué notas excelentes, gané una beca para la universidad y todo momento despierto fue acechado por el terror del abandono y la sensación de que allí no había nadie para mí” Al final de los dos años desperté una mañana y comprendí que odiaba mi vida”

¡Cuanta ayuda brindas a quienes han de aprender!
A unos una úlcera dolorosa, a algunos un corazón acabado
A otros un cansancio peor que cualquier dolor
A unos una angustia, temor, ciega preocupación
Locura a algunos, a otros el violento dardo
De muerte horrible que aun sigue cuando ellos vuelven
A otros un hambre que no partirá

A algunos les das una profunda falta de descanso… un escarnio
De todo lo que son o ven en la tierra
Una mirada, a la noche oscura y la clara alborada
Como en una tierra de vacío y muerte
A unos una amarga tristeza, a otros la pestilencia
De amor menospreciado… de enferma disolución
A otros un corazón helado, ah, ¡peor que cualquier cosa!

Los mensajeros de Satanás piensan estropear
Pero hacen (llevando el alma de falsedad a lealtad)
A ti, el reconciliador, el único real
En quien sólo el sería y el es se encuentran
(George MacDonald, Diario de un alma vieja)

Este es un momento muy peligroso, cuando parece que Dios se pone contra todo lo que ha tenido significado de vida para nosotros. Satanás espía esta oportunidad y salta a acusar a Dios en nuestros corazones. Mira, dice, Dios está enojado contigo, está desilusionado. Si te amara haría las cosas más suaves. Como ves, no quiere lo mejor para ti. El enemigo siempre nos tienta hacia el control, para recuperar y reconstruir el falso yo. Debemos recordar que es por amor que Dios frustra a nuestro impostor. Hebreos 12:5-6 nos recuerda que es al hijo a quien Dios disciplina, por tanto, no se descorazone.
El Señor nos frustra para salvarnos. Creemos que esto nos destruirá pero ocurre lo contrario: debemos ser salvados de lo que nos destruirá de verdad. Si hemos de caminar con él en nuestro viaje de iniciación masculina, debemos alejarnos del falso yo, derribarlo, renunciar a él de modo voluntario. Parece una locura, parece sumamente vulnerable. Brad ha dejado de buscar el grupo. Stuart ha comenzado a abrir el corazón a la emoción, a la relación, y a todo lo que enterró años atrás. Alex dejó de “comer vidrio”, dejó todo el asunto del macho para enfrentar lo que nunca había enfrentado en el interior. Yo renuncié al perfeccionismo, salí de Washington y fui en busca de mi corazón. Simplemente aceptamos la invitación de dejar por completo aquello en lo que habíamos confiado y nos aventuramos a ir con Dios. Para derribar todo esto podemos decidir hacerlo por nosotros mismos o podemos esperar que Dios lo haga.

Si no tiene una idea de lo que puede ser su falso yo, entonces un punto inicial sería preguntar a aquellos con quienes vive o trabaja: “¿Cuál es mi efecto en ti? ¿Cómo se vive conmigo (o se trabaja conmigo? ¿Qué no te sientes libre de sacar a relucir conmigo?” Si nunca dice una palabra en una reunión porque teme decir algo tonto, entonces es hora de hablar. Si lo único que hace es dominar una reunión porque siente que su valía viene de estar a cargo, entonces necesita callarse por un momento. Si se ha dedicado a los deportes porque se siente mejor con usted haciendo esto, entonces es quizás el momento de tomarse un descanso y quedarse en casa con su familia. Si no participa en ningún juego con otros hombres, entonces es el momento de ir a la cancha con los muchachos y hacer algunas canastas. En otras palabras, enfrente sus temores de modo frontal. Deje caer la hoja de higuera, salga de su escondite. ¿Por cuánto tiempo? Más de lo que usted desea, lo suficiente como para hacer surgir los asuntos más profundos, deje que la herida total emerja desde el fondo.

Es doloroso perder el falso yo, aunque es una máscara, es la que hemos usado por años y perderla puede parecer como peredr un amigo íntimo. Debajo de la máscara está todo el dolor y el temor de los que hemos estado huyendo y escondiéndonos. Dejar que salga a la superficie puede sacudirnos como un terremoto.. Brad sintió como si fuera a morir, quizás usted sienta lo mismo. O usted se podría sentir como Andy Gullahorn, quien escribió la canción “Barras de acero” de Old Hat (Viejo sombrero):

De modo que así es como se siente en el fondo de la desesperación
Cuando la casa que construí se viene abajo
Y así es como se siente cuando sé que el hombre que digo ser
No es el hombre que soy cuando nadie está alrededor

Sin embargo este no es el fin del camino; es el principio del sendero. Usted está viajando hacia la libertad, la sanidad y la autenticidad. Lea la continuación de la canción de Andy:

Así es como se siente volver a vivir
Y empezar a luchar de nuevo para obtener el control
Y así es como se siente al permitir que llegue la libertad
Y romper las cadenas que esclavizan mi alma.

Libro: Salvaje de corazón-John Eldredge

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