Liderazgo es Servicio

Luego de muchos años en el ministerio, estoy convencido que el gran determinante en un ministerio exitoso es nuestra Identidad en Cristo. Los líderes inseguros con frecuencia tratan de establecer su valor por medio de títulos y posiciones. Aun los casos en los que los padres buscan esta posición e identidad a través de sus hijos; este fue el ejemplo de la madre de los hijos de Zebedeo, quien se acercó a Jesús para pedirle un favor. Ella quería que uno de sus hijos se sentara a la derecha y el otro a la izquierda del trono en el Reino de Jesús. El Señor le respondió que no le correspondía a Él ofrecer eso y luego inquirió que si ellos estaban listos para beber de la copa que estaba a punto de tomar; a lo que ellos muy confiadamente respondieron diciendo que sí estaban listos, sin darse cuenta que esta respuesta les llevaría al martirio. Cuando los otros 10 se enteraron de lo que sucedió se indignaron de lo sucedido (Mat. 20:20-28)

De la misma manera, cuando la gente insegura clama por reconocimiento, títulos y posiciones de prominencia en una organización, esto produce problemas en las relaciones interpersonales del staff que labora en la organización.

¿Qué deben hacer las personas seguras, cuando observan líderes con problemas de servicio posicional tratando de aventajar a sus compañeros? Las otras personas realmente no quieren que esta clase de gente esté por encima de ellos ni tampoco caer en el mismo juego táctico competitivo para lograr un liderazgo posicional.

En Mateo 20:25-28 el Señor usó esta ocasión para enseñar un principio hoy conocido como Liderazgo de Servicio.

“Como ustedes saben los gobernantes de las naciones oprimen a sus súbditos, y los altos oficiales abusan de su autoridad, pero entre ustedes esto no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser un servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser el esclavo de los demás, así como el Hijo de Hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos”

Luego de Jesús enseñar esa verdad, Lucas dijo lo siguiente: “Tuvieron entre ellos un altercado sobre cuál de ellos sería el más importante” (Lc. 22:24) Luego Jesús vino a Pedro y le dijo “Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido zarandearlos como si fueran trigo, pero yo he orado por ti para que no falle tu fe, y cuando hayas vuelto a mi fortalece a tus hermanos” (Lc. 22:31)
Entonces Pedro dijo que él estaba listo para morir por Jesús o ir a prisión, pero el Señor le respondió “Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces” (Lc. 22:34)
Aparentemente una oportunidad es dada a Satanás cuando un líder sucumbe al orgullo. La misma causa y efecto es enseñada en Santiago 4:6-7 y en 1 Pedro 5:6-10.

No existe una posición más baja que la de un sirviente o esclavo, ¡Cómo pues esto se aplica a líderes espirituales en posiciones prominentes? ¿A quién o a qué está cada líder sujeto? ¿Y a quién o a qué son ellos sirvientes?

Yo creo que ellos están sujetos a las necesidades de aquellos a quienes ha sido llamado a liderar. Como padre estoy sujeto a las necesidades de mi esposa e hijos. Si algo le pasa a mi esposa e hijos que requiere mi atención, yo no soy libre de ignorar tal situación y pensar que puedo hacer como mejor me parece, se me exige el amar a mi esposa tal como Cristo amó a la Iglesia.

Cuando una empresa enfrenta una crisis, ella inicialmente no llama la atención de la fuerza laboral, sino al liderazgo que es el responsable. Es por ello que el liderazgo puede ser solitario y agotador. Nadie debería lanzarse al pastorado, diaconado u otras áreas de liderazgo para llenar sus necesidades de grandeza o por el deseo de poder que surge de los títulos y posiciones.

Esta enseñanza está en 1 Pedro 5:1-4 “Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplo de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria”

Líneas de Autoridad

 ¿Acaso significa que no hay líneas espirituales de autoridad? Por supuesto que las hay. Nosotros estamos bajo autoridad, pero la institución bíblica para aquellos que están en posición de autoridad es diferente, que para aquellos que están bajo autoridad. La Autoridad es el derecho a gobernar, la cual está basada en una posición. Dios manda a todo el que esté bajo autoridad que esté sujeto a aquellos que tienen posición de autoridad sobre ellos.

La Escritura sí permite momentos en los cuales tendrás que obedecer a Dios y no a los hombres y el fundamento de esta acción está cuando las autoridades operan fuera de su alcance designado y cuando claramente te dicen que hagas algo que viola la palabra de Dios.

En las autoridades basadas en posición, las personas están obedeciendo a Dios al respetar la posición que esa persona tiene, aún cuando ellos no necesariamente respeten a la persona como tal. Parte de nuestra cobertura espiritual es estar bajo autoridad. Y aun si no te agrada quien está en autoridad, debes permanecer sujeto. La civilización experimentaría un caos si no hubiese sumisión a las autoridades gubernamentales.

Bases de la Autoridad

Las instrucciones difieren para aquellos que están en posición de autoridad. Luego del Sermón del monte, “La gente se admiraba de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas” (Mateo 7:28-29)

Jesús era Dios, pero su audiencia no lo sabía en ese momento, y Él no tenía ninguna posición de autoridad terrenal. Él no era un representante de gobierno romano ni tampoco un miembro del Sanedrín, ni siquiera era un levita, así que ¿Cuál era la base de su autoridad? La gente reconocía su autoridad porque estaba basada en la calidad, conducta, carácter y su unidad con el Padre. Este debe ser el caso de cada líder espiritual. Ellos deben encontrar su identidad y seguridad en Cristo y no en títulos eclesiásticos o posicionales.
El carácter de Dios es el requisito primordial para ser un líder espiritual de acuerdo con el apóstol Pablo (1 Timoteo 3:1-13; Tito 1:6-9)
Siendo que los líderes están sujetos a las necesidades de aquellos a quienes sirven, ellos deben invertir su tiempo en ayudar a que su gente se estabilice, viva y sea libre en Cristo, porque humanamente es imposible suplir sus necesidades. Por el otro lado, Cristo suple todas las necesidades con sus riquezas en gloria cuando sus hijos tienen una vida y relación correcta con Dios.
Los líderes espirituales verdaderos guían su gente al trono de Dios donde ellos pueden recibir misericordia y gracia en tiempos de necesidad. Los líderes espirituales saben que ellos no son la respuesta de los problemas de la vida sino el mismo Señor. Ellos ayudan a otros a conectarse con la fuente de vida eterna, lo que finalmente viene a ser el ministerio de la reconciliación del que el apóstol Pablo habla.

Dr. Neil T. Anderson. Revista Un Millón de Líderes.

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No hay otro Evangelio

Estoy asombrado de que tan pronto os habéis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un Evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren alterar el Evangelio de Cristo. Pero si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anuncia un evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora os repito: Si alguien os predica un evangelio diferente del que habéis recibido, sea anatema.

¿Acaso busco ahora la aprobación de los hombres o la de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Jesucristo.

Pero os hago saber, hermanos, que el Evangelio anunciado por mí no es invención humana, pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.
Ya habéis oído de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguí sobremanera a la iglesia de Dios y la asolaba.
En el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres. Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia, revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicara entre los gentiles, no me apresuré a consultar a ningún ser humano.
Tampoco subí a Jerusalén para ver a los que eran apóstoles antes que yo, sino que fui a Arabia y volví de nuevo a Damasco.
Después pasado tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro y permanecí con él quince días; pero no vi a nungún otro de los apóstoles, sino a Jacobo, hermano del Señor.
Después fui a las regiones de Siria y de Cilicia; pero no me conocían personalmente las iglesias de Judea que están en Cristo, pues sólo habían oído decir: “Aquel que en otro tiempo nos perseguía, ahora predica la fe que en otro tiempo combatía” Y glorificaban a Dios a causa de mí.
Después, pasados catorce años, subí otra vez a Jerusalén con Bernabé, llevando también conmigo a Tito.
Subí debido a una revelación y, para no correr o haber corrido en vano, expuse en privado a los que tenían cierta reputación, el Evangelio que predico entre los gentiles. Pero ni aun Tito, que estaba conmigo, con todo y ser griego, fue obligado a circuncidarse, a pesar de los falsos hermanos que se habían introducido entre nosotros a escondidas, para espiar nuestra libertad _la que tenemos en Cristo Jesús_, para reducirnos a esclavitud. A los tales ni por un momento accedimos a someternos, para que la Verdad del Evangelio permaneciera  con nosotros.
Pero los que tenían reputación de ser algo (lo que hayan sido en otro tiempo nada me importa; Dios no hace acepción de personas), a mí, pues, los de reputación nada nuevo me comunicaron. Antes por el contrario, como vieron que me había sido encomendado el Evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión (pues el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión actuó también en mí para con los gentiles), y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Pedro y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de  compañerismo, para que nosotros fuéramos a los gentiles y ellos a los de la circuncisión. Solamente nos pidieron que nos acordáramos de los pobres; lo cual también me apresuré en cumplir con diligencia.

Carta de Pablo a los Gálatas. Capítulo 1,2. RV95

No puede entrar

_No puede entrar _dice el viejo. Cierro al mediodía. Si quiere, puede volver a las cuatro de la tarde.
La puerta está abierta. Veo el interior, aunque no con nitidez a causa de la claridad del día.
_Sólo un minuto. Me gustaría rezar una oración.
_Lo siento mucho. Ya está cerrada.

Él escucha mi conversación con el viejo. No dice nada.

_Está bien, nos vamos _digo. No vale la pena discutir.

Él  sigue mirándome; sus ojos están vacíos, distantes.
_¿No quieres ver la capilla? _pregunta.
Sé que no le gusta mi actitud. Le debo parecer floja, cobarde, incapaz de luchar por lo que quiero. Sin necesidad de un beso, la princesa se transforma en sapo.
_Acuérdate de ayer _digo. Tú cerraste la conversación en el bar porque no tenías ganas de discutir. Ahora, cuando yo hago lo mismo, me censuras.

El viejo contempla, impasible, nuestra discusión. Debe de estar contento de que ocurra algo allí, delante de él, en un sitio donde todas las mañanas, todas las tardes y todas las noches son iguales.

_La puerta de la iglesia está abierta _dice él, dirigiéndose al viejo. Si quiere dinero, algo le podemos dar. Pero ella quiere ver la iglesia.
_Ya es tarde.
_Muy bien. Entraremos de cualquier modo.
Él me agarra del brazo y entra conmigo.
Mi corazón se dispara. El viejo puede volverse agresivo, llamar a la policía, arruinar nuestro viaje.
_¿Por qué haces esto?
_Porque quieres ir a la capilla _es su respuesta.
Pero no logro concentrarme en lo que hay allí; esa discusión, y mi actitud, han roto el encanto de una mañana casi perfecta.
Mi oído está atento a lo que pasa fuera: imagino continuamente al viejo saliendo y a la policía del pueblo llegando. Invasores de capillas. Ladrones. Están haciendo algo prohibido, violando la ley. ¡El viejo dijo que estaba cerrada, que no era hora de visita! Él es un pobre viejo que no nos puede impedir que entremos, y la policía será más dura porque no respetamos a un anciano.

Me quedo allí dentro sólo el tiempo necesario para mostrar que cumplo con mi voluntad. El corazón me sigue latiendo con tanta fuerza que tengo miedo de que él me oiga.
_Podemos marcharnos _digo, cuando ha pasado el tiempo que yo calculo necesario para rezar un avemaría.
_No tengas miedo, Pilar. Tú no puedes “representar”
Yo no quería que el problema con el viejo se transformara en un problema con él. Necesitaba conservar la calma.
_No sé qué es eso de “representar” -respondo.
_Ciertas personas viven peleadas con alguien, peleadas con ellas mismas, peleadas con la vida. Así, empiezan a montar una especie de pieza teatral en su cabeza, y escriben el guión según sus frustraciones.
_Yo conozco a mucha gente así. Sé de lo que estás hablando.
_Y lo peor es que no pueden representar esa pieza de teatro solas _prosigue. Entonces comienzan a convocar a otros actores. Es lo que hizo ese sujeto. Quería vengarse de algo, y nos escogió a nosotros. Si hubiésemos aceptado su prohibición, ahora nos sentiríamos arrepentidos y derrotados. Habríamos pasado a formar parte de su vida mezquina y de sus frustraciones. La agresión de ese señor era visible, y resultó fácil evitar entrar en su juego. Hay otras pesonas que nos “convocan” cuando comienzan a comportarse como víctimas, quejándose de las injusticias de la vida, pidiendo que los demás estén de acuerdo, den consejos, participen.
Me miró a los ojos.
_Cuidado _dijo. Cuando se entra en ese juego, siempre se sale perdiendo.

Paulo Coelho. A orillas del río Piedra me senté y lloré.