Portador de Tu gloria

**Fuimos creados por Dios y para Dios**

//Los cielos cuentan tu gloria, Señor
El firmamento anuncia tus obras
De día y noche es oída su voz
proclamando tu grandeza//

//Y yo proclamaré tu grandeza y tu poder
Anunciaré con mi vida que tu
eres el Rey
Y como el cielo y las estrellas
Portador de tu gloria seré//

Y si tu poder y tu deidad
son visibles en tu creación
Quiero que sean visibles
en mi vida, Señor

////Yo quiero ser portador de tu gloria////

Alejandro Del Bosque

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Portador de Tu gloria

//Los cielos cuentan tu gloria, Señor
El firmamento anuncia tus obras
De día y noche es oída su voz
proclamando tu grandeza//

//Y yo proclamaré tu grandeza y tu poder
Anunciaré con mi vida que tu
eres el Rey
Y como el cielo y las estrellas
Portador de tu gloria seré//

Y si tu poder y tu deidad
son visibles en tu creación
Quiero que sean visibles
en mi vida, Señor

////Yo quiero ser portador de tu gloria////

Alejandro Del Bosque

Las obras y la palabra de Dios

Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.
Un día emite palabra a otro día y una noche a otra declara sabiduría.
No hay lenguaje ni es oída su voz.
Por toda la tierra salió su voz y hasta el extremo del mundo sus palabras.

En ellos puso tabernáculo para el sol; y éste, como esposo que sale de su tálamo, se alegra cual gigante para correr el camino.
De un extremo de los cielos es su salida y su curso hasta el término de ellos; y nada se esconde de su calor.

La Ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo.
Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón.
El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.
El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre.
Los juicios de Jehová son verdad, todos justos.
Deseables son más que el oro, y más que mucho oro refinado; y dulces más que la miel, y la que destila del panal.
Tu siervo es además amonestado con ellos; en guardarlos hay grande galardón.

¿Quién podrá entender sus propios errores?
Líbrame de los que me son ocultos.
Preserva también a tu siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí.
Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión.

Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío.

Salmo 19. RV60 

Dios, el único refugio

En Dios solamente descansa mi alma; de él viene mi salvación. Solamente él es mi roca y mi salvación; es mi refugio, no resbalaré mucho.

¿Hasta cuándo conspiraréis contra un hombre, tratando todos vosotros de aplastarlo como a pared desplomada y como a cerca derribada? Solamente conspiran para arrojarlo de su grandeza. Aman la mentira; con su boca bendicen, pero maldicen en su corazón.

En Dios solamente reposa mi alma, porque de él viene mi esperanza. Solamente él es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré. En Dios está mi salvación y mi gloria; en Dios está mi roca fuerte y mi refugio.

Pueblos, ¡esperad en él en todo tiempo! ¡Derramad delante de él vuestro corazón! ¡Dios es nuestro refugio!

Por cierto, solo un soplo son los hijos de los hombres, una mentira son los hijos de los poderosos; pesándolos a todos por igual en la balanza, serán menos que nada.
No confiéis en la violencia ni en la rapiña os envanezcáis. Si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas.

Una vez habló Dios; dos veces he oído esto: que de Dios es el poder, y tuya, oh Señor, es la misericordia, pues tú pagas a cada uno conforme a su obra.

Salmo 62. RV95

La Gracia de Dios y nuestro Trabajo

Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses en Dios nuestro Padre y en el Señor Jesucristo: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás; tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis.

Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por lo cual asimismo padecéis. Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar tribulación a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al Evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos (los que creen en él) y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros). Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder, para que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros y vosotros en él, por la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.

Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. ¡Nadie os engañe en ninguna manera!, porque no vendrá sin que antes venga la apostasía y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.

¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros os decía esto? Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste. Ya está en acción el misterio de la iniquidad; solo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca y destruirá con el resplandor de su venida. Inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigio mentirosos, con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no quisieron recibir el amor y la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.

Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Así que, hermanos, estad firmes y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.

Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra.

Por lo demás, orad por nosotros. para que la Palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros, y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe. Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal. Tenemos confianza respecto de vosotros en el Señor, en que hacéis y haréis lo que os hemos mandado. El Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios y a la paciencia de Cristo.

Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros. Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros, ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros; no porque no tuviésemos derecho, sino por daros nosotros mismos un ejemplo para que nos imitaseis. Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenamos esto:

“Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma”

Ahora oímos que algunos entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno. A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando sosegadamente, coman su propio pan. Y vosotros, hermanos, no os canséis de hacer bien.

Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ese señaladlo, y no os juntéis con él, para que se avergüence. Pero no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a hermano.

El mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros.

La salutación es de mi propia mano, de Pablo, que es el signo de toda carta mía. Así escribo. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.

2 Tesalonicenses 1-3