Identificando su propio Centro

Cuando trabajamos en el centro mismo de nuestro círculo de influencia, lo ampliamos.
Lo que haya en el centro de nuestra vida será nuestra fuente de seguridad, guía, sabiduría y poder.

La seguridad representa nuestro sentido de valía, nuestra identidad, nuestra base emocional, nuestra autoestima, nuestra fuerza personal básica (o ausencia de ella)

Por guía se entiende la dirección de la vida. Circunscritos por nuestro mapa (nuestro marco de referencia interno que nos interpreta lo que sucede afuera) están las normas, principios o criterios implícitos que día tras día gobiernan nuestras decisiones y acciones.

La sabiduría es nuestra perspectiva de la vida, nuestro sentido del equilibrio, nuestra comprensión del modo en que se aplican los diversos principios y partes, de las relaciones que se establecen entre sí. Abarca el juicio, el discernimiento, la comprensión. Es una unidad, un todo integrado.

El poder es la capacidad o facultad de actuar, la fuerza y potencia para realizar algo. Es la energía vital para elegir y decidir. Incluye también la capacidad para superar hábitos profundamente enraizados y cultivar otros superiores, más efectivos.

Centros alternativos

Todos tenemos un centro, aunque por lo general no lo recocemos como tal. Tampoco reconocemos sus efectos omnímodos que inciden en todos los aspectos de nuestra vida.

Centros o paradigmas nucleares típicos que afectan a estas cuatro dimensiones fundamentales y, en última instancia, al flujo vital que emana de ellas.

Centrarse el el cónyuge,..
Centrarse en la familia…
Centrarse en el dinero…
Centrarse en el trabajo…
Centrarse en las posesiones…
Centrarse en el placer…
Centrarse en amigos o enemigos…
Centrarse en la iglesia…
Centrarse en uno mismo…

Quizás el mejor modo de identificar su propio centro consista en examinar los factores que sustentan su vida.

La mayor parte de los individuos son en gran medida el resultado de una variedad de influencias que inciden en sus vidas.

Según sean las condiciones externas o internas, un centro en particular puede activarse hasta que queden satisfechas las necesidades subyacentes.
Entonces, otro centro se convierte en la fuerza emergente.

Cuando una persona fluctúa de un centro a otro, el relativismo resultante es como avanzar en la vida subiendo y bajando por una montaña rusa. En un momento se está alto, en el momento siguiente, bajo, y uno hace esfuerzos por compensar una debilidad sacando fuerzas de otra debilidad. No hay ninguna sabiduría persistente, ninguna fuente constante de poder, ningún sentido de valor y la identidad personal intrínseco.

Lo ideal es crear un centro claro del que pueda obtenerse sistemáticamente un alto grado de seguridad, guía, sabiduría y poder, que haga posible la proactividad y dé congruencia y armonía a todos los aspectos de la vida. 

Stephen Covey. Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva. 

@emldg

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