“Flores que crecen en la oscuridad”

“Todo lo he recibido y tengo abundancia”
(Filipenses 4:18)

En uno de mis libros de jardinería favoritos hay un capítulo con un encabezamiento muy interesante, que dice así:
“Flores que crecen en la oscuridad”

Trata de aquellas partes del jardín a donde nunca da la luz del sol.
Y mi guía me dice la clase de flores que no tienen miedo a estos rincones oscuros y que aún les gusta y florecen en ellos.

En el mundo del espíritu existen cosas semejantes.
Ellas aparecen cuando las circunstancias materiales llegan a ser duras y severas. Crecen en la oscuridad y en la melancolía.
¿Cómo podríamos explicar de otra manera algunas de las experiencias del Apóstol Pablo?

Aquí le encontramos en la cautividad en Roma.
La suprema misión de su vida parece ser que estaba terminada.
Pero es precisamente en este oscuro cercamiento donde las flores empiezan a mostrarse en su gloria brillante y fascinadora.
El puede haberlas visto creciendo en medio del camino, pero nunca han aparecido en su fortaleza y belleza incomparable.
Palabras de promesa, abrieron sus tesoros como él nunca los había visto anteriormente.

Entre aquellos tesoros había cosas tan grandiosas como la gracia de Cristo, el amor de Cristo, el gozo y la paz de Cristo; y parecía que tenían necesidad de un “cerco oscuro” para poder sacar de ellos su secreto y su gloria interior.
De cualquier forma, el reino de lo oscuro se convirtió en la casa de revelación, y Pablo empezó a darse cuenta como no lo había hecho antes, de la clase y riqueza de su herencia espiritual.

¿Quién no ha visto a hombres y mujeres vestirse de fortaleza y esperanza, como si se pusieran un vestido, cuando tienen que atravesar tiempos adversos y de soledad?

A estas personas podéis encerrarlas en las prisiones que tengáis por conveniente, pero encerraréis sus tesoros con ellas.
Sus tesoros no podéis dejarlos fuera.
Podéis convertir su suerte material en un desierto, pero el “desierto y el lugar solitario estará contento, y el desierto se regocijará y florecerá como las rosas”
Dr. Jowett.

“Todas sus flores, incluyendo las más hermosas tienen sus sombras debajo de ellas al ser movidas en las luz del sol”

Donde hay mucha luz, hay mucha sombra.

Manantiales en el desierto. Editorial Mundo Hispano. Séptima edición. 1979.

@emldg

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