Por qué se trata todo de Dios?

En nuestros momentos más felices no queremos morir.

El deseo de morir sólo aparece cuando el sufrimiento nos resulta insoportable.

El deseo del corazón del hombre es vivir y ser feliz. Dios nos ha hecho así.
“Ha puesto eternidad en sus corazones”

Hemos sido creados a imagen de Dios y Dios ama la vida y vive para siempre.

Lo contrario de la vida eterna no es la aniquilación sino el infierno.

Lo asombroso es que el mal y el sufrimiento conformaban el camino para la victoria de Jesús sobre el mal y el sufrimiento.

Cada uno de los actos de traición y brutalidad contra Jesús era pecaminoso y malvado, pero Dios estaba allí.

 

“Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios” 1 Pedro 3:18

“Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hecho cercanos por la sangre de Cristo” Efesios 2:13

“Entraré al altar de Dios, el Dios de mi alegría y de mi gozo” (Salmo 43:4)

Al fin y al cabo, Dios es el evangelio.

La palabra evangelio significa “buenas noticias”

El cristianismo no es principalmente teología, sino noticias.

Es como los prisioneros de guerra que oyen por una radio escondida que los aliados han desembarcado y que el rescate es cuestión de tiempo.
Los guardias se preguntan a qué se debe tanto alborozo.

Pero cuál es el bien último que encontramos en las buenas noticias?
Todo termina en una cosa: Dios mismo.
Todas las palabras del evangelio apuntan a Él; si no, no son evangelio.

Por ejemplo, la “salvación” no es una buena noticia si sólo salva del infierno, pero no salva para Dios.

El “perdón” no es buena noticia si sólo nos alivia de la culpa, pero no nos abre el camino hacia Dios. 

La “justificación” no es una buena noticia si sólo nos hace aceptables a Dios legalmente, pero no produce comunión con Dios.

La “redención” no es una buena noticia si sólo nos libera de la esclavitud, pero no nos acerca a Dios.

La “adopción” no es buena noticia si sólo nos pone en la familia de Dios, pero no en sus brazos.

Este punto es crucial.
Muchas personas parecen aceptar las buenas noticias sin aceptar a Dios.

No existen pruebas de que tengamos un corazón nuevo porque querramos escapar del infierno. Ese es un deseo natural, no sobrenatural.

No hace falta tener un corazón nuevo para querer el alivio psicológico que suponen el ser perdonado, o el librarse de la ira de Dios, o heredar el mundo de Dios.
Todas estas cosas se pueden desear sin ningún tipo de cambio espiritual.
No hace falta nacer de nuevo para querer estas cosas.
Los demonios también las quieren.

No está mal desearlas.
De hecho, sería una locura no hacerlo. Sin embargo, la prueba de que ha habido un cambio en nosotros es que deseamos estas cosas porque así podemos disfrutar de Dios.

Esta es la mayor razón por la que murió Cristo: “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios”
(1 Pedro 3:18)

¿Por qué es esta la esencia de las buenas noticias?
Porque fuimos hechos para experimentar la felicidad plena y duradera que alcanzamos cuando vemos y saboreamos la gloria de Dios.

Si nuestro mayor gozo proviene de cualquier otra cosa, somos idólatras y deshonramos a Dios.

Él nos creó de manera que su gloria se muestre a través de nuestro gozo en ella.

El evangelio de Cristo es la buena noticia de que Dios, pagando con la vida de su propio Hijo, ha hecho todo lo necesario para cautivarnos con aquello que nos dará una felicidad eterna y cada vez mayor: Él mismo.

Mucho antes de la venida de Cristo, Dios se reveló a sí mismo como fuente de gozo pleno y verdadero.
“Me has dado a conocer la senda de la vida; me has llenado de alegría en tu presencia, y de dicha eterna a tu derecha” (Salmo 16:11)

Luego envió a Cristo a sufrir “para llevarnos a Dios”
Es decir, que envió a Cristo para ofrecernos el gozo más profundo y duradero que puede experimentar un ser humanos.

Escucha, pues, la invitación: Huye de “los deleites temporales del pecado” (Hebreos 11:25) y ven a la “dicha eterna”
Ven a Cristo

John Piper. Para que tengas gozo. Desisring God. 2008.

@emldg

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