Dios da esperanza a nuestros corazones atribulados

“No dejen que el corazón se les llene de angustia; confíen en Dios
y confíen también en mí. En el hogar de mi Padre, hay lugar más
que suficiente. Si no fuera así, ¿acaso les habría dicho que voy a
prepararles un lugar? Cuando todo esté listo, volveré para llevarlos,
para que siempre estén conmigo donde yo estoy. Y ustedes conocen el
camino que lleva a donde voy.
_No, Señor, no lo conocemos _dijo Tomás. No tenemos ni idea de a
dónde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino?
Jesús le contesto:
_Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre
si no es por medio de mí. Si ustedes realmente me conocieran,
también sabrían quién es mi Padre. De ahora en adelante,
ya lo conocen y lo han visto.
Felipe le dijo:
_Señor, muéstranos al Padre y quedaremos conforme.
Jesús le respondió:
_Felipe, ¿he estado con ustedes todo este tiempo, y todavía
no sabes quién soy? ¡Los que me han visto a mí han visto al Padre!
Entonces, ¿cómo me pides que les muestre al Padre?
¿Acaso que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí?
Las palabras que yo digo no son mías, sino de mi Padre,
quien vive en mí, hace su obra por medio de mí.
Sólo crean que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí;
o al menos crean por las obras que me han visto hacer.
(Juan 14:1-11 NTV)

¿Te has sentido alguna vez atribulado e inseguro acerca de tu futuro?
¿Te has preguntado si Dios sabe que tu mundo se ha trastornado por
completo?
Los discípulos quizá experimentaban estos sentimientos cuando Jesús
les dio este mensaje. Él les había terminado de comunicar que pronto
los dejaría, y ellos se quedaron muy preocupados. Pero les dijo que no
se atribularan, y enseguida les dio tres razones por las cuales tendrían
paz en sus corazones.

1.- Podemos confiar en la palabra de Dios.

Cuando Jesús dijo a sus discípulos:
“confíen en Dios y confíen también en mí,” les estaba recordando que
debían confiar en la palabra de Dios (versículo 1).
La Escritura habla no sólo de la inminente crucifixión de Jesús, sino
también de su resurrección.
De algún modo habían pasado por alto esa parte. A veces, cuando
nuestras circunstancias parecen demasiado agobiantes, olvidamos
mirar el plan completo. Pero debemos recordar que las palabras
halladas en estas páginas, “no desaparecerán jamás” (Mateo 24:35)
No hay duda, siempre podemos confiar en las promesa de Dios.

2.- Nosotros vamos al cielo.

La próxima vez que enfrentes alguna dificultad, sea enfermedad,
problema familiar o un cambio inesperado en tu vida, recuerda
que irás al cielo (versículo 2). Esto te ayudará a mantener todo en
la perspectiva correcta. Tus pruebas son sólo temporales.
Algún día estarás en la presencia del Señor y allí no habrá temor,
muerte, dolor ni sufrimiento.

3.- Jesús regresará por nosotros.

Observa que Jesús dice: “volveré para llevarlos” (versículo 3).
El Señor no enviará a alguien a buscarnos.
Él vendrá personalmente para escoltarnos a la casa del Padre.
La Biblia dice”Así que anímense unos a otros con estas palabras”
(1 Tesalonicenses 4:18)
En medio de tus pruebas, recuerda que Dios se preocupa tanto
por ti, que volverá a buscarte para que estés con él para siempre.

Greg Laurie 

Biblia para nuevos creyentes. Nuevo Testamento.
Nueva Traducción Viviente. Tyndale House Publishers, Inc.

@emldg

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