Jesús está con nosotros en las tormentas de la vida

Al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: “Crucemos al otro lado”
Así que dejaron las multitudes y salieron con Jesús en la barca
(aunque otras barcas los siguieron)
Pronto se desató una tormenta feroz y olas violentas entraban
en la barca, la cual empezó a llenarse de agua.
Jesús estaba dormido en la parte posterior de la barca, con la
cabeza recostada en una almohada. Los discípulos lo despertaron:
“¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?,” gritaron.
Cuando Jesús se despertó, reprendió al viento y dijo a las olas:
“¡Silencio!” ¡Cálmense!”
De repente, el viento se detuvo y hubo una gran calma.
Luego él les preguntó:
“¿Por qué tienen miedo? ¿Todavía no tiene fe?”
Los discípulos estaban completamente aterrados.
“¿Quién es este hombre? _se preguntaban unos a otros.
¡Hasta el viento y las olas del mar le obedecen!”

Esta historia nos muestra que Dios está con nosotros y que tiene
el control, aun en medio de las más desesperadas circunstancias.
Aquí hallamos la os discípulos, varios de ellos experimentados
pescadores y marineros, aterrorizados porque creían que
perecerían en esta tormenta. Aunque Jesús estaba con ellos en la
barca, pensaron que a él no le interesaba la grave situación que
estaban atravesando. Pero Jesús deseaba que ellos descubrieran
tres importantes lecciones:

1.- Jesús siempre está consciente de nuestra situación.

Aunque Jesús,  siendo humano, necesitaba dormir para darle
descanso a su agotado cuerpo, estaba consciente de la necesidad
de sus discípulos. En el momento que uno de ellos clamó a él,
respondió inmediata y poderosamente. Aunque los rugidos de
la tormenta no lo despertaban, lo despertó el clamor de uno
de sus discípulos. El salmo 121:3 dice:
“Él no permitirá que tropieces; el que te cuida no se dormirá.”

2.- Jesús responderá a tu pedido de ayuda.

El Señor hará lo mismo por ti en medio de tus pruebas.
A veces nos deja llegar hasta la desesperación para que
reconozcamos que él es nuestra única esperanza.
Él desea que nosotros reconozcamos, por decirlo así, que
él “está en el barco” junto con nosotros.

3.- Tú puedes vencer

Cada uno de nosotros va a enfrentar dificultades.
Pero sólo el que es hijo de Dios tiene la promesa de que Dios
estará con él en medio de la tormenta.
Al igual que Jesús no abandonó a sus discípulos, de la misma
manera Dios no te dejará abandonado en medio de tu problema.
Aunque no te promete una navegación tranquila, si te promete
un pasaje seguro.
Pablo nos recuerda: “Y estoy seguro de que Dios, quien comenzó
la buena obra en ustedes, la continuará hasta que quede
completamente terminada el día que Cristo vuelva”
(Filipenses 1:6 NTV)
Greg Laurie

@emldg

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